La verdadera bicicleta financiera

Con la suba del dólar, la “bicicleta” de las LEBAC dejó de circular. En esta nota te cuento cuál es la real bicicleta financiera, un arbitraje de manual.

La semana pasada arranqué la nota describiendo una situación con un amigo, en la cual me consultaba, básicamente, si era buen momento para salir de su posición en dólares y pasarse a renta fija en pesos. Le respondí que, incluso con la fuerte suba del tipo de cambio que ya había sucedido, no le aconsejaba realizar dicho movimiento.

Esta semana, el tipo de cambio volvió a subir, esta vez 1,1% semanal, y otro amigo me hizo una consulta similar. A pesar de que el tipo de cambio oficial ya araña los $ 18 pesos por dólar, y el paralelo tocó máximos en $18,35, no me quedó alternativa que responderle lo mismo.

El riesgo cambiario es tal que los rendimientos en renta fija del 2,2% mensual realmente parecen no ser lo suficientemente atractivos como punto de entrada para volver a pesos.

Vamos a repasar lo que ocurrió con la “bicicleta oxidada” en estas semanas.

El movimiento del tipo de cambio dejó todavía más abajo del agua al rendimiento en moneda dura de las Letras del Banco Central.

De esta forma, en el acumulado del año, la ganancia en dólares se redujo al 5,2%, exactamente lo mismo que acumuló el bono Discount en dólares en lo que va del año. La “bicicleta financiera” está, además de oxidada, con las ruedas pinchadas.

La verdadera bicicleta

La turbulencia de las últimas semanas reavivó otra estrategia financiera que estaba dormida.

Esta estrategia, la verdadera bicicleta, no tiene prácticamente riesgo cambiario, y a muchos especuladores les está dejando una ganancia instantánea. Me estoy refiriendo concretamente a la diferencia entre el dólar oficial y/o el MEP (dólar bolsa a través de bonos) con el tipo de cambio paralelo.

Para entender esto vamos a tomar la cotización oficial de venta (el precio al que vende el banco) y la cotización blue de compra (el precio al que compra la cueva).

En concreto, el arbitraje que se hace en la city es sencillo:

  • comprar dólares en el banco,
  • retirar los dólares de la cuenta bancaria,
  • inmediatamente vender los dólares en una “cueva” a un precio superior, que en las últimas semanas ha llegado a casi el 3%.

El efecto “Puerta 12”

Durante momentos de estabilidad cambiaria, ambas cotizaciones no se separan demasiado. Esto sucede porque como es una operación sencilla, en la medida que se comienzan a separar, los incentivos a vender se hacen más grandes, lo que lleva a más gente a volcar divisas al mercado paralelo, acercando ambas cotizaciones.

Lo que ocurre cuando se dan eventos disruptivos, como el nerviosismo pre-electoral, es que despierta a una masa de compradores de manera repentina, por lo que la oferta del mercado paralelo tarda en reaccionar, generando un spread extraordinario que puede durar varios días o incluso semanas.

Tengamos en cuenta que alrededor de un 30-40% de la economía argentina se encuentra en negro, por lo que, la dolarización vía cuevas es la única alternativa para este sector. Así, por el pánico en la víspera de los comicios, el spread llegó casi al 3%.

Es importante tener en cuenta que esta operación puede demorar menos de 1 hora, y puede repetirse más de una vez, por lo que bien se podría ejecutar 2 o 3 veces en un día, lo que podría dejar rendimientos ridículos.

Esto sí es una verdadera bicicleta financiera.

La bicicleta no es exclusiva de Macri

Dado que la existencia de este fenómeno se debe a, por un lado, la elevadísima informalidad de nuestra economía; y por otro, a los episodios de nerviosismo que se ven reflejados en el mercado de cambios, lo cierto es que es no puede atribuirse exclusivamente al ciclo macrista.

Por ejemplo, durante la segunda presidencia de CFK, el spread entre la cotización del ridículo “dólar ahorro” y el blue en un día normal oscilaba entre el 5 y 10%; mientras que la diferencia entre el “dólar MEP” y el “blue” ha llegado incluso al 15%. Un rendimiento cuasi delirante.

Como conclusión, la ocurrencia de este fenómeno no es más que un síntoma de las deficiencias estructurales de nuestra economía. Por es motivo, es esperable que siga conviviendo entre nosotros por un largo período de tiempo.

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