Cómo sobrevivir después de las PASO

Las elecciones de mañana han concentrado la atención de los medios y los analistas internacionales. ¿Son realmente tan importantes?

Mañana es el Gran Día. ¿Ganará Cristina la provincia de Buenos Aires? ¿Volverá el populismo a nuestro país? ¿A dónde se va a ir el dólar? Todas esas preguntas dan vueltas en la cabeza de argentinos y extranjeros frente a las elecciones primarias que tendrán lugar este domingo 13 de agosto.

Sin embargo, creo que es hora de ofrecer una nueva lectura de los hechos: nada va a pasar que sea de gran importancia. Es que, en definitiva, este simulacro de elecciones es simplemente eso, un simulacro con poca trascendencia real.

La PASO son una estafa…

El sistema por el cual todos estamos obligados a ir a votar en la “interna” de algún partido fue creado en el año 2009, después de que la propia Cristina Fernández de Kirchner enviara el proyecto de ley al congreso.

Durante su presentación,  esto era lo que decía:

“una ley que hace a una profunda transformación en la representación política argentina, en el sistema de partidos políticos de la argentina y que aborda una de las principales críticas que ha tenido nuestro sistema, por parte de la ciudadanía no militante, en el sentido de decir que todo se resuelve adentro de un cuarto y que todo se decide con el dedo de uno, o de dos, o de tres”

Como puede intuirse, en el “espíritu de la ley”, si es que había alguno, estaba el de transparentar las decisiones por las cuales una persona resultaba candidata a un cargo público por parte de un partido político.

Aparentemente no nos gusta que los candidatos de organizaciones civiles como los partidos sean elegidos “a dedo” y la solución que se encontró a este proceso fue imponernos a toda la ciudadanía la obligación de ir a votar en elecciones internas de cada uno.

Ahora, ¡qué curiosidad!, la misma presidente que con tanto énfasis y entusiasmo promovió este sistema, 8 años después lo desconoce abiertamente. Se presenta como cabeza de lista de un partido de reciente creación y evita tener internas con ningún otro candidato.

Es decir, es candidata, sin pasar por internas. Es candidata a dedo, el suyo.

Este solo hecho debería ser suficiente para comprender la enorme tomadura de pelo de toda la situación. Pero no es el único.

En la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma, de entre 8 y 10 partidos que se presentan, solamente uno va a tener una “interna” propiamente dicha entre distintos candidatos del partido.

O sea que todos los partidos están evadiendo la celebración de elecciones internas a pesar de lo que dice la ley.

Por si esto fuera poco, la organización, impresión de boletas, financiamiento de las campañas, etc. no es algo que cueste poca plata. El gobierno tendrá que destinar cerca de $ 3.000 millones para que se lleven adelante las PASO. Es decir, $ 3.000 millones tirados a la basura.

Estas elecciones no deberían siquiera celebrarse y cada partido debería organizarse como se le dé la gana. Después de todo, son organizaciones privadas y deberían tener derecho a hacerlo.

… Pero hicieron subir el dólar

A pesar de ser unas elecciones que “sobran”, lo cierto es que calentaron a los mercados en las últimas semanas. En un contexto de elevada inflación y sobrante de pesos, la confirmación de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner hizo subir la cotización del dólar.

Los inversores, frente al temor que significa una eventual vuelta al populismo intervencionista que representa Unidad Ciudadana, decidieron vender sus títulos en pesos y refugiarse en el viejo amigo verde.

Las encuestas favorables a la ex presidenta profundizaron la llamada “dolarización de carteras” y hasta el Banco Central tuvo que salir a vender dólares para evitar que éste pasara la barrera de los $ 18.

Hay que esperar a Octubre

Las PASO son un fiasco, pero sirvieron para asustar a los mercados en Argentina. ¿Será tan importante lo que suceda mañana?

En realidad, no tanto. En primer lugar, porque dado que no van a definir nada “puertas adentro” de los partidos, no son realmente definitorias en ningún sentido.

El único valor que tienen es ofrecer una gran encuesta nacional acerca de las preferencias del electorado. Sin embargo, incluso en esto fallan. Es que, dado que las verdaderas elecciones serán en octubre, mañana la gente asistirá a votar con mucha menos responsabilidad. Es decir, priorizarán al candidato que más les guste, sin pensar mucho estratégicamente.

En octubre, en cambio, sí habrá elecciones “en serio”, y ahí habrá una mayor polarización. En octubre sí veremos si el electorado le da su apoyo al actual modelo económico, o prefiere “ponerle un freno”, volviendo al populismo del pasado.

Si Cristina mañana confirma la ventaja que le dan las encuestas en Provincia de Buenos Aires, quedará bien parada para octubre. Si no logra cumplir con las expectativas, el gobierno descorchará champañas.

Pero nada va a quedar definido. El verdadero partido se juega dentro de dos meses.

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