CARGANDO

Escriba para buscar

No, no tenemos que financiar el cine nacional

No, no tenemos que financiar el cine nacional

Iván Carrino
Compartir

La crisis en el INCAA abrió el debate sobre la necesidad de cobrar impuestos para subsidiar la producción de cine nacional. En esta nota, explico por qué dichos impuestos deberían eliminarse.

Argentina es un infierno fiscal. Pagamos 96 impuestos diferentes y la presión tributaria subió nada menos que 16 puntos del PBI en los últimos 14 años. Toda esta gigantesca y pesada maraña tributaria responde a un gasto público desmadrado que apunta no solo a pagar salud, educación y seguridad, sino todo tipo de subsidios y una administración pública ineficiente.

El infierno fiscal que es Argentina debe ser desterrado. El país necesita menos impuestos para crecer y volverse competitivo. Sin embargo, toda vez que aparece una propuesta en este sentido, los grupos de interés beneficiados por los impuestos y los subsidios hacen lobby para que no avance.

El último ejemplo es el del INCAA. A raíz de la desvinculación del ahora ex director Alejandro Cacetta, se puso en discusión la financiación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.  Según trascendidos, una propuesta elevada  por FIEL a las autoridades sugeriría eliminar el impuesto del 10% a las entradas de cine que, dado que es “de asignación específica”, se cobra con el objetivo de financiar las actividades del Instituto.

A raíz de esta situación, muchos actores y miembros de la industria del “cine nacional” se pusieron en campaña para defender la existencia del INCAA, prevenir una eventual reducción de su financiamiento y discutir la idea de que se trate de un fondo que viva de los impuestos.

Costos dispersos, beneficios concentrados

La reacción de los involucrados no debería sorprendernos. Ya la escuela de la Elección Pública nos alertaba sobre el fenómeno de los “costos dispersos” y los “beneficios concentrados” de los impuestos y los subsidios. Dado que el gasto total presupuestado del INCAA es de $ 2.855 millones, se trata de una suma casi insignificante cuando la dividimos por el total de la población. $ 71,4 por año no genera ningún incentivo para que la gente se movilice y pida la reducción del impuesto particular. Sin embargo, recibir $ 2.855 millones al año sí genera incentivos para que la minoría beneficiada con este dinero haga lobby y campañas para no perder su tajada.

Los costos de financiar el “cine nacional” están dispersos entre la población. Los beneficios están concentrados en el INCAA y sus artistas favorecidos.

El dinero del INCAA sí sale de los impuestos

El argumento que utilizan quienes no quieren “desfinanciar el cine nacional” es que el INCAA no es financiado con impuestos. Un mensaje que se viralizó en internet llevaba por título esta misma frase y sostenía que “el dinero [del INCAA] no sale de los impuestos de la gente”.

El dato es falso y puede corroborarse al mirar el presupuesto del propio instituto.  Entre sus recursos, se encuentran: el “Impuesto AFSCA”, el “Impuesto CINE”, el “Impuesto Video”, el “Impuesto INTERNET” y los “Aranceles sobre Copias de Películas Extranjeras”. Entre todos estos impuestos, se acumula un monto total de $ 1.570 millones, 55% del presupuesto. Para completar el total, aparecen aportes de las provincias, de la administración central y también del Tesoro. Es decir, más impuestos, solo que no son de asignación específica.

No existe ninguna partida de recursos que indique siquiera remotamente la financiación con “Aportes Privados”. En conclusión, el INCAA sí se financia con los impuestos que paga la gente.

Desfinanciar al cine es financiar otros consumos

Por otro lado, la consigna de “desfinanciar al cine” frente a la eventual eliminación del impuesto a las entradas esconde que la existencia actual del impuesto está “desfinanciando” otros consumos. Dado que el gobierno toma dinero coactivamente del bolsillo de la gente para fomentar producciones de origen nacional, esto resta recursos para asignar a aquello que los ciudadanos libremente hubieran elegido consumir. Son $ 71,4 por persona que los argentinos podríamos elegir cómo gastar pero que el gobierno decide gastar por nosotros en el INCAA. Recordemos: si “desfinanciar el cine” implica bajar impuestos, entonces se “financiará” otro consumo, pero con la diferencia que éste será elegido libremente por el consumidor.

Una última cuestión en relación al fomento de la industria de local es la siguiente: ¿Por qué tenemos, siquiera, que subsidiarla? ¿Acaso subsidiamos a los shoppings, acaso subsidiamos a los contadores, los odontólogos o los productores de maíz? Por lo general, las actividades productivas funcionan en un entorno de mercado y si son deseadas por el público consumidor, subsisten y generan ganancias: ¿cuál es la excepción a esta regla que tiene el cine nacional? Como bien se preguntaba José Luis Espert en su cuenta de Twitter, “¿No hay nadie en este país que no pueda hacer nada sin apoyo del Estado?”.

Financiemos, pero de manera voluntaria

A esta pregunta le agrego que de ninguna manera es cierto que no pueda haber producciones nacionales sin apoyo del estado. Pero si ese fuera el caso, que así sea. La alternativa es violentar la voluntad de consumidores y productores en favor de una casta privilegiada que se esconde bajo la bandera de la “industria cinematográfica nacional”.

Para terminar, vuelvo al título de la nota. Los argentinos sí tenemos que fomentar el “cine nacional”, pero de manera voluntaria y en la medida que lo que éste tenga para ofrecer cumpla con nuestros gustos y preferencias.

Si la única forma que esta industria tiene para sobrevivir es el gasto público financiado con impuestos, entonces tenemos que repensar si es necesario siquiera que exista.

Tags:
Iván Carrino
Iván Carrino

Iván Carrino es el analista económico de CONTRECONOMÍA. Edita El Diario del Lunes, el servicio de información económica y financiera más desafiante de Argentina. Te explica semanalmente cómo las decisiones de los políticos afectan tu bolsillo y tu libertad.

  • 1

6 Comments

  1. Cris Tempo 20 abril, 2017

    Impecable Ivan!

  2. Ismael Mahfoud 20 abril, 2017

    Por favor, qué miserables. Los impuestos son a privados del sector audiovisual, que además se alimentan del propio cine al que colaboran con “el impuesto”, no vienen del erario público y no producen ningún malestar.
    ¿Vio cuando el presidente Macri hablaba de la sinergia? Este es un gran ejemplo de sinergia. Pero en mentes tan liberales como la suya, no hay sinergia que valga, escuchan la palabra impuesto o república y salen corriendo.

    1. icarrino 21 abril, 2017

      Recomiendo, en primer lugar, moderar el lenguaje. Por otro lado, claro que los impuestos vienen del erario público. ¿Acaso queremos reinventar la rueda? Los impuestos son montos de dinero de carácter coactivo que el estado toma de la ciudadanía (consumidores o productores) con el fin de solventar un gasto público. Es la definición más básica de “impuesto”.

      Si producen o no malestar puede contestarse fácilmente suponiendo que no existiera tal impuesto. De no existir el 10% de impuesto al CINE, ¿se pagaría de manera voluntaria? Si la respuesta es “no”, entonces hay un claro malestar generado porque el estado tuerce la voluntad de los privados al cobrarlo.

      Saludos.

  3. hugo jose garavelli 21 abril, 2017

    Quizás la clave de todo esto es que los “impuestos” pagados por ir al cine, o por los que exhiben películas financian un 55 % de los gastos de los subsidios al cine, pero el 45 % proviene de impuestos varios. Yo creo que el cine nacional debe dejarse de financiar con impuestos. Todo esto viene de la década del 30 y del peronismo, para quienes el cine era un excelente medio de adoctrinamiento y propaganda dentro de las doctrinas totalitarias de moda entonces. Como en definitiva todo siguió igual no debe extrañar la situación actual.

  4. Javier Goyret 21 abril, 2017

    Excelente, Iván! Justamente el otro día veía el vídeo “didáctico” que decía que el cine se “autofinancia” y (en el mismo vídeo) habla de impuestos a ciertas actividades que lo financian. Yo creo que la gente está anestesiada de tanto impuesto que ya no se da cuenta que le están sacando la plata del bolsillo. Ojalá hubiera más gente como vos despertando a la ciudadanía de su eterno letargo. Un abrazo enorme!

  5. Jorge G 20 julio, 2018

    Coincido totalmente, es mas, habría que multar al INCAA para que devuelvan toda la plata que se chorearon con este impuesto pedorro. Además, si bien un 10% parece insignificante a la hora de cobrar una entrada, para mi significa mucho mas que $20 extra, siento que estoy financiando a Darin y Franchela, que por cierto dejan mucho que desear por eso no voy al cine, prefiero netflix y un proyector.