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Cómo sobrevivir a la incertidumbre pre-electoral

Cómo sobrevivir a la incertidumbre pre-electoral

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Con las LEBAC perdiendo atractivo, hoy te contamos cómo surfear la ola de dudas que siembran las elecciones.

Unos meses atrás tomé un taxi para ir a la casa de un amigo. Era sábado por la noche.

El taxista, quizá en el afán de hacer su jornada laboral más amena, me preguntó a qué me dedicaba. Le respondí que me dedicaba al análisis económico y de inversiones.

Inmediatamente miró por el retrovisor con una expresión de exultante ansiedad y me dijo: “¡Ahh, sí! Yo algo sé de eso; un amigo me dijo que compre LEBAC, es un negoción”.

En ese momento comprendí la magnitud del fenómeno. La fiebre de las LEBAC, apuntalada sobre unas condiciones prácticamente únicas a nivel global, había hecho que incluso el público más alejado de los mercados financieros ingrese su dinero al circuito.

El asunto es que en los próximos meses se asoman algunos eventos que plantean serios interrogantes a este escenario de elevada fertilidad para las LEBAC.

Fuentes de incertidumbre

Como ya detallamos en esta nota, el carry trade – o “bicicleta financiera” en la jerga local-, al estar expuesto a riesgo cambiario, implica que la ganancia acumulada pueda esfumarse rápidamente.

Eso obliga a estar muy atentos a ciertas variables, como el tipo de cambio.

Si bien del abanico de inversiones seguras, las LEBAC fueron la estrella de 2016 y el primer semestre 2017, lo cierto es que, como comentamos al inicio de la nota, se avecina un período de menor certidumbre.

En primera instancia, el riesgo internacional y regional es un factor siempre latente, que no se puede descartar. El efecto Temer y el cimbronazo post-triunfo de Donald Trump demostraron que nuestros mercados financieros están expuestos a todo tipo de shocks.

Sobre este factor en particular, si bien nadie tiene la bola de cristal para predecir cuáles serán los próximos shocks externos, lo cierto es que sí se pueden advertir ciertos peligros, como por ejemplo, la insostenibilidad de la burbuja en el mercado de real estate de Canadá o el empeoramiento del mercado de créditos prendarios de USA.

Además de los factores externos, la realidad es que los nubarrones más amenazantes son de origen interno.

En concreto, se avecinan las elecciones de medio término en nuestro país  y lamentablemente está en juego la gobernabilidad de los próximos dos años. Este punto es particularmente importante: no hay que perder de vista que el tremendo rally que han tenido los activos financieros locales ha tenido lugar, básicamente, gracias a las expectativas de un sendero marcado por políticas market-friendly; un supuesto que habrá que validar el 22 de octubre en las urnas.

En caso de imponerse el PJ o afines, no debería sorprender que se castigue fuertemente a las acciones locales y el tipo de cambio pegue un salto.

Por último, no puedo dejar de mencionar el concepto de “nadismo” que muy bien retrató Iván en su última columna.

Por ejemplo, las tarifas de transporte van a estar virtualmente congeladas por otros 4 meses. Este tipo de noticias dejan al descubierto que la urgencia política se impone frente a cualquier necesidad técnica de introducir cambios de fondo.

Consecuentemente, es cada vez menos probable que ocurra una corrección macroeconómica que ponga a nuestro país en un sendero sustentable.

Por esta razón, la percepción del riesgo macro por el “nadismo” que caracteriza al equipo económico iría en aumento, sembrando cada vez más dudas sobre los instrumentos financieros locales.

Eligiendo la tabla para surfear los próximos meses

Muchos analistas están recomendando, con cierto criterio, ir migrando al menos buena parte de la cartera a instrumentos dolarizados o atados al dólar.

En este punto quiero hacer una salvedad: si bien comparto parcialmente la apreciación, lo cierto es que hay que tener muy en cuenta la duración de estos instrumentos.

Más allá del último rally de los bonos largos en dólares, como el Discount (DICAD), no recomiendo posicionarse en estos instrumentos en los próximos meses. En caso de que se imponga la oposición, particularmente algún candidato del peronismo duro (Cristina Kirchner), estos papeles podrían recibir un golpe duro, del que difícilmente se recuperen.

En su defecto, sí me gustan LETES o bonos del tramo corto a medio de la curva, como el Bonar 18, 19 y 20. Recordemos, queremos estar en dólares, pero a su vez recortar duración. El riesgo es alto.

También veo bien los bonos dollar-linked como el BDC19. Estos papeles están atados al dólar -otorgando la cobertura deseada-, pero son lo suficientemente cortos como para amortiguar bien en caso de que ocurra un evento desfavorable. Además, por ejemplo, el BDC tiene un rendimiento más que interesante para ser un papel tan corto (4,8% anual).

Con respecto a las LEBAC, recomiendo mantener cierta ponderación, sobre todo hasta agosto-septiembre, pero ir disminuyéndola a medida que se acerquen las elecciones. No recomiendo llegar con más de un 35% para mediados de octubre.

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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