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Está bien que ganen 100 veces más que vos

Está bien que ganen 100 veces más que vos

Matias Daghero
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¿Es justo que el CEO de una empresa gane 100 veces más que un trabajador promedio? En esta nota doy respuesta a esta difícil cuestión.

Aquellas personas que sienten pasión por lo que hacen, practican, se esfuerzan y tienen talento, tienden a ser mucho mejores en eso que el resto. Hay un enorme “gap” entre Messi y yo jugando al fútbol con mi grupo de amigos. Lo mismo si comparamos a Ricardo Darín con cualquier actor de un teatro de barrio.

De la misma manera que jugar al fútbol o actuar en una película, ganar dinero es una habilidad muy específica. Pero, por algún motivo, tratamos a esa habilidad de forma diferente.

Nadie se queja cuando unos pocos superan al resto practicando un deporte o en sus habilidades artísticas. Sin embargo, cuando unas pocas personas ganan más dinero que el resto, surgen opiniones por todas partes y políticos diciendo que esto está mal.

Pero… ¿Por qué ocurre esto? Si, al igual que en cualquier otro campo de especialización, hay mejores y peores, ¿por qué muchos reaccionan tan agresivamente cuando algunos ganan más dinero que otros?

Creo que hay un motivo que destaca sobre los demás. En seguida te lo voy a develar.

El modelo de riqueza que aprendemos en la infancia

Cuando tenía seis años, pensaba que los autos funcionaban simplemente girando la llave. Ni se me ocurría pensar que existieran pozos petroleros y refinerías para generar el combustible que luego tenía que ser distribuido a las estaciones de servicio.

Análogamente, a los niños habitualmente no se les ocurre pensar en la riqueza como algo que debe ser generado. Se acostumbran a que ésta simplemente “fluya” desde los padres.

Los niños tienden a no entender de dónde viene la riqueza. La confunden con el dinero. Y piensan que hay una cantidad fija.

Al crecer, muchos adultos siguen creyendo lo mismo, y consideran que la riqueza que existe debe ser distribuida igualitariamente por el gobierno. No creen que la riqueza sea algo que tenga que crearse, ni que pueda ser creado de manera desigual.

Ponen el foco en cómo repartir la torta, no en cómo cocinarla. Hay un error en esto.

La riqueza no es dinero

A veces solemos pensar que más dinero es más riqueza. Esto no es así. La riqueza son los bienes y servicios que compramos. Cuando viajás a un país rico, no hace falta que mires las cuentas bancarias para darte cuenta. Podés notarlo en la infraestructura, en la ropa y en la salud de la gente. Del mismo modo, si viajás a Venezuela, te vas a dar cuenta enseguida de que su situación es cada vez peor.

Entonces, ¿de dónde viene la riqueza?

La gente tiene que producirla. De hecho, esa es la historia del progreso humano. En el gráfico de abajo podemos ver la riqueza (medida como PBI per cápita) de Inglaterra en los últimos 800 años. En ese período la producción de bienes y servicios por persona se multiplicó por nada menos que 38, un proceso que se aceleró enormemente a partir de 1800.

Queda claro que no estamos hablando de una torta fija a dividir, sino de algo que podemos crear y multiplicar con esfuerzo e inspiración.

Dado que los niños no son capaces de crear riqueza, todo lo que tienen lo reciben de sus padres. Y cuando la riqueza es algo que te dan, obviamente parece que debería ser distribuida equitativamente.

Pero en el mundo real no podés seguir viviendo de tus padres. Si querés algo, tenés que producirlo. En la vida, los bienes deben ser creados, no algo que distribuyen los padres o el estado. Y como la habilidad y el deseo de hacerlo varían entre las personas, no es un proceso equitativo.

La gente recibe dinero por hacer cosas que los demás necesitan y aquéllos que ganan más dinero por lo general son mejores haciendo las cosas que los demás quieren. ¿A quién preferís ir a ver jugar, al Barcelona de Messi o al equipo de mis amigos del barrio?

100 veces más que vos

En Estados Unidos, el CEO de una gran corporación que cotiza en bolsa puede ganar 100 veces lo que gana una persona promedio. A veces los diarios citan ese tipo de estadísticas con horror. Pero no tengo problema en imaginar que una persona pueda ser 100 veces más productiva que otra.

¿Realmente valen 100 de nosotros?, preguntan algunos diarios. Eso depende de qué entendemos por valor. Si hablamos de valor en el sentido de lo que la gente está dispuesta a pagar por sus habilidades, la respuesta es sí.

Steve Jobs salvó a una compañía de la decadencia terminal. Y no lo hizo reduciendo costos, tuvo que decidir cuáles serían los productos de la siguiente generación de Apple. Pocas otras personas hubieran podido hacer eso. ¿Se podría decir que sus ingresos no reflejan la riqueza que creó?

Puede parecer difícil que una persona realmente gane tanto más que otra. Pero pensemos: ¿El Barcelona cambiaría a Messi por 100 personas cualesquiera? ¿Cómo hubieran sido los productos de Apple si hubieran reemplazado a Steve Jobs con un comité de 100 sujetos elegidos al azar?

Cuando decimos que un tipo de trabajo está sobrevalorado, ¿qué estamos diciendo realmente? En un mercado libre, los precios están determinados por lo que los compradores quieren. Decir que un trabajo está sobrevalorado es decir que la gente quiere las cosas equivocadas. Y por supuesto que la gente puede querer cosas equivocadas, como las hamburguesas a las verduras. Sí, es lamentable, pero: ¿injusto?

Pensar en esas diferencias como injustas viene del modelo que aprendemos en la infancia. Ahora cuando entendemos de dónde viene realmente la riqueza, nos empieza a parecer que Steve Jobs no ganaba tanto después de todo.

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Matias Daghero
Matias Daghero

Matías Daghero es Asesor Financiero Certificado por IAEF (Argentina) e IEAF (España), Especialista en Dirección de Finanzas (ICDA-UCC) y Contador Público (UCC).

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