Haga patria, especule

Más “timba financiera”, más trabajo, más crecimiento.

Muchos políticos y gran parte de la población creen que aquellas personas que hacen fortunas especulando en la bolsa destruyen puestos de trabajo.

¿Es realmente así? ¿No existe una conexión entre los activos financieros y la economía real?

En Argentina, menos del 3% de la población invierte en acciones. Este número es bajísimo si lo comparamos con el 38,5% de norteamericanos que lo hacen o incluso si lo hacemos con el 28% de mexicanos.

Al tratarse de un grupo tan pequeño, resulta más que comprensible que quienes invierten en bolsa se vuelvan foco de ataques de los políticos en momentos que buscan captar votos.

El lunes siguiente a las PASO, el resultado electoral desató fuertes subas en la bolsa de los activos argentinos y un legislador electo de la Ciudad de Buenos Aires no tardó en escribir en su cuenta de Twitter:

“Cuando sube la bolsa es que pierden los trabajadores.”

Lo que se lee es una consigna simple y sencilla de entender. Es algo muy típico de los usuarios de esta red social. Encuentran un enemigo común y fácil y se lo hace responsable de todas las penurias que nos tocan vivir. El problema es que, en este caso, nada de lo que dice es cierto.

¿Para qué sirve la bolsa?

Los mercados de acciones son una herramienta por la cual las empresas pueden conseguir financiamiento. No existe país desarrollado que no tenga un mercado de capitales desarrollado.

Las empresas tienen dos mecanismos principales para financiarse en la bolsa: la emisión de deuda o la emisión de acciones.

A través de la emisión de deuda (obligaciones negociables, fideicomisos, pagarés, cheques de pago diferido, etc.) en el mercado, las empresas pueden conseguir tasas más bajas para sus proyectos de inversión y de expansión de sus actividades.

A su vez, con la emisión de acciones pueden conseguir socios que estén dispuestos a aportar capital, pero corriendo la misma suerte que el negocio. Esto se diferencia de la deuda, ya que en la deuda el inversor se asegura una tasa mientras que cuando invierte en acciones no tiene un retorno asegurado.

¿Para qué se usa el dinero que se capta en la Bolsa?

A veces, a muchos les resulta difícil de entender el vínculo entre la economía real y las acciones que cotizan en el mercado. Las ven como simples números que se mueven en una pantalla sin generar nada.

Esto no es así.

A continuación voy a mostrarte con algunos ejemplos el vínculo directo del mercado bursátil y con la economía real.

A continuación, te presento una tabla con algunas de las últimas empresas argentinas que salieron a cotizar en bolsa a través de sus IPO.

(Los IPO (Oferta Pública Inicial, por sus siglas en inglés) son una oferta pública en la que se lanzan acciones de una compañía privada por primera vez al público en general. Los IPO sirven a las empresas para obtener capital para expandir sus negocios y sus acciones comienzan a cotizar en una bolsa de valores, otorgando una mayor liquidez y transparencia para sus accionistas.)

En ese camino, consiguen crear más valor y dar trabajo a un mayor número de personas.Como ves, todas estas empresas que captaron fondos en el mercado de capitales, los utilizan para incrementar su capacidad productiva o ampliar sus negocios.

Los especuladores ayudan al crecimiento de la economía

Ahora bien, para poder concretar sus planes de expansión, las empresas necesitan de personas que estén dispuestas a financiarlas.

Es decir, que en aras de conseguir un beneficio futuro estén dispuestas a compartir el riesgo del proyecto y del negocio. O sea, necesita de los “especuladores”, que “especulan” con la obtención de un resultado futuro

Pero si lo pensamos bien, ¿acaso no somos todos especuladores?

Aquellos que trabajan en relación de dependencia no lo hacen por amor al arte ni por solidaridad con el empresario, lo hacen “especulando” con recibir su sueldo. Lo mismo corre para los que se desempeñan de manera independiente, “especulan” con cobrar luego sus honorarios. Y aquellos que ponen una empresa “especulan” con que van a obtener un capital mayor al que están poniendo en su negocio.

Por eso, la próxima vez que escuches a alguien decir la “especulación financiera” o la “timba financiera” tené presente que se trata de inversores que están permitiéndole a un emprendedor que expanda su negocio y, en esa expansión, genere más valor para la economía, más trabajo para las personas y más impuestos para el Estado.

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