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La Renta Financiera y el Socialismo sin audacia de Mauricio Macri

La Renta Financiera y el Socialismo sin audacia de Mauricio Macri

Germán Fermo
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La violación de contratos, un clásico de Peronia que trasciende al peronismo.

En este país en el que vivo, un bono parecería ser un contrato con cash flow indeterminado, atribuible a dos factores: el default eventual y la incertidumbre impositiva.

En países serios, sin embargo, los bonos pertenecen a la clase activos llamados “de ingresos fijos”. O sea, de cash flows inamovibles, de ahí su merecida denominación.

Para un presidente que vino a transformar éticamente de raíz a esta nación tal como me cuenta por televisión, mi exigencia es muchísimo más alta y me cuestiono entonces: ¿el cambio en las normas contractuales se escribe con “K” o con “C”?

Estamos tan contaminados de populismo, que la infección nos nubla el pensar. Incluso mucho economista hoy oficialista, pasó toda su carrera defendiendo la seguridad jurídica y aquí nos encontramos nuevamente, con otra violación de contratos. Un país serio es aquél que respeta la restricción de sus instituciones a todo costo.

El impuesto a la renta financiera, sin embargo, es una contundente violación de contratos y constituye, por lo tanto, un default selectivo porque altera el cash flow original del mismo. La violación de contratos está tan arraigada en los argentinos que muy pocos la perciben. Lo ocurrido con renta financiera es un ejemplo más de una lista interminable de alteraciones contractuales muy definitoria de este país africano en el que vivo.

Me pregunto: si este impuesto lo hubieran propuesto los K, ¿qué hubieran dicho los economistas amarillos que hoy sólo saben aplaudir en claro gesto de obsecuencia obediente?

Socialismo sin audacia

Parecería que el único costo político que está dispuesto a asumir el oficialismo es para con las ovejas del rebaño. Un gobierno que subsidia piqueteros nos obliga ahora a un esfuerzo patriótico que no sólo abarca a la renta financiera: La eliminación de topes previsionales aumentará significativamente la tasa efectiva de impuesto a las ganancias para asalariados por encima de 82.000 pesos mensuales, confiscando una significativa fracción de ingreso disponible.

Un muy reducido grupo de la sociedad terminará, luego de esta reforma discriminatoria, con una voraz presión tributaria. En Peronia se hace muy fácil ser socialista con la billetera de otro. Y me pregunto, entonces, ¿en dónde queda el espíritu de la constitución nacional cuando habla de máximo confiscatorio? ¿A este límite lo vamos a determinar como se hacía con la inflación del INDEK?

Lo observado con este impuestazo es el reflejo de un gobierno muy preocupado por seguir captando el voto peronista y sin audacia para resolver nuestro drama de primer orden: gasto y déficit.

El impuesto a la renta financiera no generaría ingresos sustanciales, ¿será entonces que lo hacen sólo por populismo político?

Se viene la reforma laboral, ¿estarán entregando a las ovejas del rebaño a cambio de algún voto en dicho frente? ¿No hubiera sido digno aclarar lo que estaban pergeñando antes del blanqueo del 2016 o de las elecciones del 2017? ¿Por qué decidieron guardarlo hasta ahora?

En Peronia primero te invitan a blanquear y, una vez que estás en la jaula, te inventan un impuesto. 

Recuerdo a mucho funcionario publicitar por entonces la ventaja de bonos argentinos derivada de la exención de ganancias y bienes personales. Sin embargo, a pocos meses ya parecería que andan con ganas de ir vorazmente a buscarlos. Eso en mi diccionario se llama inseguridad jurídica.

Por el contrario, mucho oficialista intenta justificar a este impuesto bajo la mentirosa lógica de que, si el primer mundo los tiene, nosotros también deberíamos, después de todo, Cambiemos es el sublime puente hacia el desarrollo ¿o entendí otra cosa?

Somos África, pero nos quieren gravar como en Noruega

Si quieren llevarnos al régimen tributario de países desarrollados, me anoto, pero antes sería justo que contemplen dos conceptos.

Primero, deberían considerar los “no impuestos” prevalecientes en dichas jurisdicciones y eliminarlos de la Argentina.

Segundo, dichos países otorgan servicios de altísima calidad a sus ciudadanos, pero aquí en Argentina el estado nos provee prestaciones africanas. Te quiere llevar al primer mundo sólo en materia impositiva.

¿Será ésta la Argentina del cambio que propone el oficialismo en donde unas pocas ovejas esquiladas bancan al resto? Un ciudadano que vive en blanco paga 60% de impuestos, pero parecería que al socialismo de Cambiemos eso ya le parece insuficiente.

Todo argentino sabe que el sistema de jubilación es una estafa. Cuando seamos ancianos, el estado después de habernos confiscado durante toda una vida contribuciones previsionales, nos dará a cambio una jubilación miserable. Mucho argentino ahorra hoy porque sabe que cuando sea anciano, sólo podrá vivir de su propio patrimonio dado que el estado lo defaulteará como ha hecho siempre.

Cambiemos es un gobierno socialista y el socialismo es una máquina resiliente de destruir riqueza, no basta con contarnos que son honestos, también hay que hacer lo que hay que hacer, o sea, achicar a nuestro agobiante gasto público.

Populismo blando

Una reforma tributaria en el contexto de no reestructuración del estado implica comenzar a resolver el problema en sentido contrario. Tengo la sensación de que el gobierno siempre esquiva la asignatura más relevante de todas: reducción del gasto y déficit.

Argentina requiere primero una fenomenal reestructuración del estado que baje gasto e impuestos en forma conjunta. Parecería que para Cambiemos, los ñoquis son intocables y, por lo tanto, van por las ovejas del rebaño, esas ovejas que seguirán votándolo incondicionalmente.

Cambiemos no es otra cosa que populismo blando. No lo olviden ni por un segundo y, en este contexto, no creo que la sociedad argentina haya cambiado. La victoria del oficialismo es sólo un cambio de moda, como alguna vez fue el alfonsinismo, el menemismo y hasta el kirchnerismo, que hoy groseramente humillamos todos.

Me resulta imposible imaginar que una sociedad así de colapsada en sus principios más básicos pueda experimentar semejante transformación en tan poco tiempo. El gran desafío que nos espera es transformar a esta moda socialista de globos amarillos y buena onda, en algo verdaderamente superador a largo plazo.

Me cuesta imaginar que esta sociedad mediocre y cortoplacista, esté a la altura de semejante objetivo.

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Germán Fermo
Germán Fermo

Germán Fermo es Doctor en Economía por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y posee una extensa carrera como profesional de los mercados financieros. Es experto operador de credit default swaps, opciones de monedas y derivados de tasas de interés en mercados emergentes. Además, es director la Maestría en Finanzas de la Universidad más prestigiosa del país.

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1 Comments

  1. Jony 18 noviembre, 2017

    Muy bueno. Comparto.