Psicólogo para todos

Peronia muestra un dudoso ataque de purismo y moral

¿Fútbol para todos o psicólogo para todos? Percibo a los argentinos “judicialmente muy eufóricos”. Cuidado: vivir este delicado proceso de esa forma no nos libera de la responsabilidad que implica haber votado kirchnerismo con 54% de aceptación. De golpe, ahora está de moda ser purista y acusador.

Me resulta sorprendente observar cómo de la silenciosa y cómplice obsecuencia mayoritaria ahora mutamos a un burlesco ataque de moralidad. Me pregunto si no seguimos siendo la misma sociedad inmundamente hipócrita de siempre.

Mucho argentino hoy se burla de los K en cana, pero no puedo dejar de recordar que ese mismo argentino los votó mayoritariamente cuando la soja en 650 los sobornaba electoralmente a puro shock de consumo y fútbol para todos. De la misma forma, hoy lo hacen las cloacas y los préstamos hipotecarios financiados con deuda externa.

Humillación pública

Siento vergüenza al observar la burla detrás de la judicialización. No hace falta humillar públicamente a nadie para exigir que quien cometió un delito, si fuese el caso, se haga cargo y pague, si corresponde, con su libertad y patrimonio. 

Advierto mucho periodismo y político humillando a gente ahora en cana pero muchos de estos personajes ni hablaban dos años atrás cuando el kirchnerismo tenía poder. El proceso de rendición de cuentas es muy sano y muy justo para todos los ciudadanos que contribuimos a mantener al estado con nuestro trabajo e impuestos, pero relatarlo como un show le hace muy mal a nuestra república.

Esto no es un partido de futbol, lo que hoy vemos es el patético reflejo de nuestro silencio permisivo y corrupto, hemos sido pasivos cómplices durante un década entera del formidable saqueo fiscal de la Argentina. Apuntar hoy con el dedo sucio a unos pocos no nos libera de semejante culpa.

Esta euforia “preocupantemente burlona” y -por lo tanto- irrespetuosa e inaceptable nos muestra tal cual siempre hemos sido: emocionales, psicológicos, bipolares y, por lo tanto, peligrosamente inestables. Así no sirve y tiene sabor de patético.

No hay un sólo artículo en la Constitución Nacional que nos otorgue el derecho a la humillación pública de nadie.

Bonos, riesgo país y un desafío a largo plazo

Los mercados de renta fija por el momento han sido sumamente complacientes con la dinámica política y económica de la Argentina. La parte larga de la curva argentina exhibía un riesgo país del 13% en 2013 cuando hoy lo hace en niveles del 6,50%.

Los mercados comprimieron unos 650 puntos básicos sólo a fuerza de expectativas políticas con pocas modificaciones estructurales por el momento. Argentina probablemente siga comprimiendo riesgo país por los próximos cuatro años, pero a diferencia del pasado reciente dicha dinámica será más lenta y sujeta a la condición de que se ejecuten cambios estructurales de relevancia.

Podríamos dividir en tres partes el sendero de compresión de riesgo que Argentina podría transitar en los próximos cuatro años:

  1. Brasil (5.50%),
  2. Colombia (5%),
  3. Perú, Bolivia y Uruguay (4%).

Estos son los rendimientos aproximados que el mercado internacional de renta fija emergente le exige a nuestros vecinos, así que es razonable esperar que a la curva argentina todavía le reste comprimir unos 250 puntos básicos de riesgo país. Si esto se diese lo tornaría en un proceso sumamente rentable para posiciones largas.

Si lo ubicamos en perspectiva, del 13% original al 4% existen 900 puntos básicos. De dichos 900 puntos básicos, 650 ya han acontecido, por lo que el 72% del proceso de normalización de nuestro nivel de riesgo país ya se materializó.

Resta ahora solamente el 28% final, movimiento que todavía será muy relevante en la generación de retornos potenciales, pero a la vez, relativamente mucho más lento porque ocurrirá sólo si Argentina puede mostrarle a los mercados internacionales un sendero concreto de transformaciones que resultarían indispensables para salir del estado de ineficiencia microeconómica que adolece el país.

Con devengamiento incluido, este proceso de compresión de spreads que restaría, si lo suponemos a cuatro años vista representaría un 50% aproximado de retorno potencial (devengamiento + apreciación de capital).

Los anuncios de Macri

Los años que nos esperan podrían ser divididos en dos sub-períodos.

Primero, la Argentina del compromiso hacia la reestructuración laboral y fiscal. Una Argentina que deberá definir su agenda de cambios estructurales para los próximos dos años al menos.

Segundo, la Argentina de la ejecución concreta de dichas reformas, una nación que transforme intención en decisión. A nivel del proceso de compresión de riesgo país, me imagino a un mercado que en los niveles actuales estará reticente a convalidar futuras compresiones de spreads si no se define claramente una agenda de cambio.

Si le damos una mínima excusa como espero ocurra en el futuro cercano, el mercado nos llevará a los rendimientos de Colombia digamos, en 24 meses. Por entonces, una Argentina ya rindiendo 5% en su parte larga deberá transitar el más difícil y probablemente más lento de todos los caminos.

Deberemos finalmente mostrarle al mundo que somos capaces de transformar tracción política en cambio genuino y (si eso ocurre) seguiremos el lento pero sostenido y consistente tránsito hacia Perú, Bolivia y Uruguay.

Y si seguimos así y nos tomamos al menos veinte años quizá nos empecemos a parecer a Chile, país que hoy exhibe 11% de pobreza frente a nuestro 30%.

Si ese fuese el caso, y después de un larguísimo camino, Argentina podría intentar al menos converger a los rendimientos del país andino, una nación que casi rinde como un Treasury norteamericano, en premio a una gestión económica excelente y definida a lo largo de casi cuatro décadas.

 

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