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Las acciones podrían caer 80% desde ahora

Las acciones podrían caer 80% desde ahora

Bill Bonner
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Cuando la Fed termine su ajuste de tasas, no habrá rescate que salve a los inversores.

Como esas liquidaciones que nunca se terminan, la gente comienza a preguntarse si esta suba reciente de la bolsa en Estados Unidos no es algo similar.

A diferencia de un mercado alcista honesto, puede que éste nunca termine…

¿Un techo clásico?

Pero en muchos sentidos, se parece cada vez más a un clásico techo del mercado.

Las acciones siguen subiendo… y más y más inversores, que se ponen de buen humor, piensan que subirán para siempre.

La última vez que vimos algo comparable fue a finales de la década de 1990.

Entonces, fue el Nasdaq de tecnología el que estaba en llamas. Estuvo de fiesta de 1995 a 2000, con precios multiplicándose hasta por cinco.

Pero luego, cuando ya no había más muebles para arrojar al fuego, se enfrió rápidamente.

El Nasdaq cayó un 80%; las cenizas permanecieron frías durante los próximos 10 años.

Las llamas solo se reavivaron luego de que la Reserva Federal y otros bancos centrales añadieron 15 billones de dólares al suministro mundial de yesca seca.

Un mercado poco común

El pinchazo de las Puntocom fue uno de los tres incidentes en un período de 20 años que reformó las actitudes populares hacia el dinero, la inversión y los mercados.

Primero vino el colapso del “lunes negro” de 1987. Luego se produjo el colapso antes mencionado del Nasdaq en el año 2000. Finalmente, la crisis de 2008-09 llevó aún más lejos el punto: este no es un mercado de valores normal.

Hasta 1987, la mejor manera de ganar dinero en el mercado bursátil era realizar una investigación cuidadosa y encontrar buenas compañías vendiéndose por menos de lo que valían.

Después de 1987, el valor de este tipo de análisis fundamental cayó. Ya no importaba cuánto valía algo.

El mercado de valores ya no funcionaba como un mercado de acciones, descubriendo cuidadosamente lo que valía cada una. En lugar de eso, estaba reaccionando a algo más…

Y para 2009, el análisis fundamental ya no era útil. Fue, de hecho, contraproducente. Cuanta más investigación hubieras realizado para identificar compañías con un alto valor, peor sería tu cartera.

Esto puede parecer imposible. Pero eso es lo que pasó. Las empresas ricas en valor con bajas relaciones precio / ganancias (P / E) y poca deuda anduvieron peor que las que tenían peores fundamentals.

Las matemáticas del Sr. Luskin

Este fenómeno fue descrito inadvertidamente en el Wall Street Journal del viernes pasado.

Donald L. Luskin, un pronosticador macroeconómico, escribió un editorial entusiasta en el que argumentó que las acciones podrían estar caras, pero que van a subir mucho más aporque “los cambios en las políticas auguran mejores ganancias en los próximos años”:

Como en 2009, la economía se enfrenta a un punto de inflexión fundamental impulsado por cambios profundos en la política económica. Una vez más, es la política, y no las valoraciones, lo que determina los precios de las acciones.

El Sr. Luskin hizo sus cálculos.

A una tasa impositiva corporativa del 35%, un dólar de ganancias corporativas se convierte en 65 centavos después de que Washington toma su tajada. Con la nueva tasa del 21%, el mismo dólar se convierte en 79 centavos. Eso es un crecimiento de las ganancias del 21,5%.

Si estuviéramos asesorando al Sr. Luskin, le sugerimos que apague su calculadora y se ponga su gorra pensante. ¿De qué bolsillo salen esos 14 centavos adicionales?

Dirán: “viene del recorte de impuestos”. Pero dado que los políticos no renunciarán a un solo centavo en el gasto, debemos asumir que lo obtendrán de otro lado, ¿no?

¿De dónde?

Las corporaciones, como los defensores del recorte de impuestos señalaron rápidamente, no pagan impuestos. Simplemente los recogen. El dinero proviene de sus empleados, sus accionistas y / o sus clientes.

Entonces, si los accionistas y / o los empleados obtienen 14 centavos más, es casi una certeza que los clientes recibirán 14 centavos menos.

Entonces, ¿quién comprará los productos y servicios de las corporaciones?

(Sí, somos conscientes de la curva de Laffer… y de la teoría de que existe una tasa impositiva ideal en la que los federales maximizan sus ingresos, a menudo mediante la reducción de las tasas impositivas. Pero: primero, no hay evidencia de que sea cierto. Segundo, incluso si fuera cierto, no hay razón para pensar que la nueva tasa de impuestos sea mejor que la última. Y tercero, parece poco probable que haya más estímulo, en este punto del ciclo económico… después de USD 10 billones de estímulo de la Fed desde 2009).

Banqueros centrales como estrellas de Rock

Así que sí… El Sr. Luskin podría tener razón… en lo que respecta a sus cálculos y su lógica.

Pero transferir riqueza a los accionistas y tenedores de bonos es lo que los políticos han estado haciendo durante los últimos 30 años, desde que el ex jefe de la Fed Alan Greenspan inventó el “put de Greenspan”.

Al reducir drásticamente las tasas de interés y alzar la voz en el mercado, Greenspan garantizó que las acciones no bajarían demasiado ni que permanecerían bajas demasiado.

La era Greenspan representó un cambio fundamental y dramático para la Reserva Federal.

El banco central de los Estados Unidos debía ser, y había sido, una institución mayoritariamente pasiva. Pocas personas sabían quién era el presidente de la Fed; pocos se preocupaban.

La Fed no estaba destinada a guiar la economía… mucho menos a mejorarla. En cambio, se suponía que era para evitar excesos, como lo dijo el presidente de la Fed, William McChesney Martin, que la Fed debía “quitarle el ponche” a la fiesta cuando ésta se ponía divertida.

Pero el Sr. Greenspan estaba decidido a ser una estrella de rock. En lugar de llevarse el ponche, ¡agregó más bebida!

Las acciones subieron durante las siguientes tres décadas… a medida que se vertió más y más alcohol en el ponche.

Y ahora, mire a su alrededor: el mundo tiene una deuda de USD 233 billones. Las tasas de interés apenas están fuera del piso. Y hasta USD 11 billones de deuda se operan con rendimientos negativos.

Entonces, cuando el ciclo de ajuste de tasas de interés actual causa el siguiente choque… los políticos entran en pánico, como de costumbre.

Y, como de costumbre, después de haber aprendido la lección en los últimos 30 años, los inversores comprarán durante la caída, confiando en que el gobierno saldrá en su rescate agregando más bebida en el ponche.

Sin embargo, esta vez las botellas estarán vacías.

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Bill Bonner
Bill Bonner

Bill Bonner es el presidente de Agora Financial y Daily Reckoning, el newsletter de inversiones más popular de Estados Unidos. Un enfoque ácido y sin pelos en la lengua sobre economía y mercados globales, en exclusiva para Contraeconomía.

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