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Opciones de inversión en el espejismo populista de Peronia

Opciones de inversión en el espejismo populista de Peronia

Juan Ignacio Fernandez
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Durante las últimas semanas hubo grandes cambios en las expectativas del mercado frente al panorama 2018-2019.

Con esto me refiero a sustanciales cambios en la cotización del peso argentino contra el dólar norteamericano, que también modificaron la curva de futuros para todo el año. También hubo un cambio drástico en las expectativas de inflación, tasas -y por ende- otras variables, que en el conjunto, obligan a replantear nuestras estrategias de inversión.

En esta nota vamos a repasar todo esto, con el objetivo de identificar los papeles que se verán más beneficiados por este giro en la estrategia oficialista.

Tasas y dólar

“En primer lugar, como vimos semanas atrás, el peso argentino ha sufrido un doble embate durante los últimos meses, dejando una depreciación cercana al 8% en los últimos 30 días frente al dólar americano.”

Con doble embate me refiero al caos político en torno a la reforma previsional, que inicialmente encendió la mecha en el mercado de cambios, pero también al polémico y posterior anuncio de la “recalibración” de las metas de inflación, que terminó de desanclar el tipo de cambio por al menos algunas semanas.

Leyendo un poco entre líneas, este movimiento del tipo de cambio se debió entonces, en parte a la incertidumbre “política”, pero mayormente a las supuestas implicancias del cambio en el sendero de tasas de 2018.

Con un BCRA supuestamente doblegado por el “ala política” del gabinete macrista, se descontaba una vertiginosa caída de las tasas, inicialmente de unos 200 puntos básicos, que hubiera llevado la tasa de referencia del 28,75% al 26,75%.

Como ya todos sabemos a esta altura, el anuncio no fue tal. Aparentemente la “torcedura de brazo” no habría llegado tan lejos. El recorte fue sustancialmente menor, de “sólo” 75 puntos básicos, lo que ayudó a recomponer la curva de futuros de dólar.

Como se ve gráficamente, el mercado habría “exagerado”. O sea, habría habido un “overshooting” en el mercado de cambios y de futuros de dólar porque el mercado habría anticipado una mayor debilitación del BCRA que la que efectivamente habría terminado por ocurrir.

En resumen, para el primer trimestre del año, parecería la tasa de referencia se ubicaría en torno a niveles 26/27%, con un tipo de cambio que parecería oscilará entre ARS 18,40 y ARS 20.

Inflación

En los últimos días se conoció el dato final de 2017: la inflación del año fue del 24,7%, casi 8 puntos porcentuales por encima de la meta máxima del BCRA.

Teniendo en cuenta el tremendo esfuerzo de la autoridad monetaria, esterilizando una creciente y peligrosa bola de dinero, con unas tasas reales que nadie paga en el mundo, lo cierto es que la política de desinflación es, en mi opinión, un verdadero fracaso.

Y esto no es sólo una crítica “bilardista”, apoyada solo en el mal resultado, sino que va más allá. En mi humilde opinión, como ya mencioné en algún momento en este mismo espacio, el “pecado original” no fue técnico, sino conceptual.

Pretender desinflar una economía sin dejar de monetizar ni reducir su déficit fiscal -en niveles históricamente altos- me parece un error garrafal; un “error no forzado”. Esto sería análogo a pretender preocuparse por el mal estado de pintura de una casa que está en llamas. Lo lógico es que uno ataque primero la causa que genera el desequilibrio, y luego, una vez estabilizada la situación, comience a arreglar cuestiones de segundo orden.

Más allá de la analogía, en concreto, en este escenario, incluso con este nuevo target -más realista- del 15% para 2018 (desde el 12% como meta máxima que había seteado el BCRA inicialmente), lo cierto es que la inflación difícilmente baje del 20% para este año.

  • En primer lugar, tras haber incumplido la meta por un margen grosero en 2017, y las últimas señales altamente desprolijas en torno a la autoridad monetaria, no veo se cierren las paritarias en niveles “sub 20”;
  • por otro lado, durante 2018 la agenda de tarifazos meterá todavía más presión sobre el IPC;
  • y, por último, lo cierto es que el nivel de emisión monetaria nunca bajó de manera significativa y permanente a niveles congruentes con las metas.

Así, en mi opinión, vuelvo a redoblar la apuesta: el BCRA no va a cumplir ninguna de las nuevas metas de inflación.

“OK, pero…¿Dónde pongo mis pesos?”

Dado el escenario planteado, hay algunas opciones que se erigen por sobre el resto:

    • LEBAC: de acá hasta las paritarias, todo parecería indicar que el dólar se va a tranquilizar. Las tasas van a bajar bastante más lento de lo que se esperaba, dejando un jugoso carry-trade en el camino. Así, “tradear” LEBAC es apostar a un macrismo intentando planchar un poco el tipo de cambio de cara a las paritarias, con el objetivo de no meter tanto ruido. Recordemos que el gobierno no quiere las paritarias se cierren muy por encima de la inflación. Así, recomendamos LEBAC hasta marzo, al menos.
    • Bonos ajustados por CER (o sea, inflación): son una buena opción, aunque con los últimos movimientos de las expectativas, ya parte de lo que va a ocurrir está descontado en su precio. Por eso, creo su atractivo es más a mediano plazo. El mercado todavía no descuenta un escenario de incumpimiento serial, post 2018. Así -reitero-, estos papeles son una buena opción a mediano plazo, no tanto a corto. Reminder: en mi opinión, van a incumplir todas las metas de inflación por un margen grosero. Entonces, básicamente, tradear bonos CER es apostar por esto.
    • Papeles de renta variable vinculados a la construcción y obra pública: En un escenario de macrismo “kirchnerizado”, con Marcos Peña consolidado en su rol de “mariscal de campo”, personalmente veo como escenario más probable al de un oficialismo apostando con todo a un “veranito” antes de las presidenciales 2019. ¿Qué significa esto? Un oficialismo con tasas reales más bajas, y con una obra pública volando. En ese contexto, lo cierto es que hacernos de papeles como Caputo (CAPU) o Loma Negra (LOMA) sería una apuesta con un potencial más que interesante. Ya de por sí, por la explosión del crédito hipotecario, la construcción privada está mostrando niveles en máximos históricos. Si a esto le sumamos un potencial “push” adicional de obra pública, podríamos esperar un 2019 estelar en este rubro.

 

Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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