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Lo que nadie dice del gasto estatal

Lo que nadie dice del gasto estatal

Iván Carrino
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El último anuncio del presidente es una buena señal, pero no resuelve la cuestión de fondo.

Lo he dicho antes, Mauricio Macri hace milagros.

Tras anunciar que iba a recortar el 25% de los cargos políticos de la administración nacional (y que con ello iba a ahorrar $ 1.500 millones por año) encumbrados referentes del kirchnerismo y la izquierda tildaron la medida de tibia, cosmética y demagógica.

Gabriela Cerruti, por ejemplo, dijo concretamente que los $ 1.500 millones eran “una moneda”. La socialista Alcira Argumedo, mientras tanto, tuiteó que “Cambiemos aumentó entre 26% y 34% la estructura que ahora dice que va a reducir”.

En la misma línea estuvo la ex presidenta CFK, que en las redes sociales comentó que a los argentinos los tomaban por “estúpidos”, al tiempo que compartía el título de una nota que sostenía que Macri iba a recortar la misma cantidad de cargos políticos que aumentó…

¿Querrá Cristina que se recorte el gasto que su partido aumentó? Si así fuera, éste debería bajar 20 puntos del PBI.

Estimada CFK, bienvenida al neoliberalismo.

Insisto, Macri hace milagros. Con un solo anuncio, convirtió a los fanáticos del gasto estatal, a quienes llevaron a las cuentas públicas a su situación más delicada en los últimos 25 años, y a confesos socialistas, en adalides del conservadurismo fiscal, desilusionados con un anuncio que “se queda corto”.

Bien, una alegría inconmensurable.

Lo que nadie dice

El debate sobre el gasto público está bien instalado en Argentina. Es que con crisis fiscales recurrentes, y un nivel de despilfarro que creció de manera vertiginosa en los últimos 12-15 años, el tema  no se puede evitar.

Ahora bien, lo que se puso muy de moda es decir que el tema se resuelve yendo contra “el gasto político”. María Eugenia Vidal, hace ya un tiempo, afirmó que “para reducir el déficit fiscal tiene que haber un violento ajuste de la política en cargos y asesores”.

Claro, uno ve que un joven de 25 años que entró en la política, casi sin experiencia, cobra un sueldo muy por encima del promedio y se le eriza la piel. Otros ven que los diputados tienen no sé cuántos asesores, y sucede lo mismo. También es indignante ver la cantidad de choferes, hoteles de lujo y pines bañados en oro como destino para los impuestos que pagamos todos y que le restan inexorablemente a nuestro ingreso disponible.

Claramente, todo eso nos da bronca.

Sin embargo, hay algo que  nadie se anima a decir, y es que el problema del gasto en Argentina no es ni de cerca éste. Es decir, el quid de la cuestión no radica en el “gasto de la política”, sino en el llamado Estado de Bienestar.

El Estado de Bienestar es ese sistema que se encuentra en crisis en todo el mundo (especialmente en Europa, tanto que el rey de Holanda dijo que había que ponerle fin), pero que acá nadie se atreve a discutir.

Según los socialdemócratas locales, el estado tiene que proveer educación, la más cara y la mejor;  tiene que dar salud, para todos, todas y de primer nivel; tiene que pagar jubilaciones, 82% móvil y más también; subsidiar el gas, la luz, el transporte… y, por si esto fuera poco, también ofrecer cine, deportes, cultura, etc.

Todo “gratis”, por supuesto.

Al mismo tiempo, pedimos que la carga tributaria sea baja, que no haya inflación y que no tomemos deuda.

Lamento decirlo, pero todo no se puede.

Mirando los datos

“Carrino está loco”, pensarás. “Es obvio que recortando el exceso de “gasto superfluo” acá se acaba el problema. Si terminamos con los 20 asesores y recortamos a la mitad la cantidad de diputados, nos convertimos en potencia…”

Lamentablemente, esto no es así.

Veamos los números.

De acuerdo con el presupuesto 2018, el gasto público en “Administración Gubernamental” es de $ 143.879 millones. Es decir, un 5,2% del total de gasto público proyectado, de $ 2,78 billones.

Por si tenemos dudas de qué hay dentro de ese gasto político, los conceptos más destacados son el gasto del Poder Legislativo, Judicial y Ejecutivo, así como las Relaciones Exteriores e Interiores, la Administración Fiscal y la Información y Estadísticas Básicas.

Ahora imaginemos que, como planteábamos antes, redujéramos a la mitad el poder legislativo, con todo su fastuoso gasto que nos agobia. El resultado sería un recorte de $ 7.500 millones, o de un mero 0,3% del gasto proyectado total.

Ok, hagamos  un esfuerzo un poco mayor.

Dejemos al país sin presidente, sin poder legislativo y sin cancillería. El ahorro en ese caso sería muy superior: $ 94.800 millones… Pero nuevamente, es solo el 3,4% del gasto total, y con la incertidumbre de ver cómo funcionaría el país sin todas estas labores.

Ahora vamos a lo importante: ¿de cuánto es el agujero fiscal?

Es decir, cuánto necesitamos gastar de menos para que haya equilibrio en las cuentas públicas: alrededor de $ 700.000 millones. Es decir, 4,8 veces el monto del gasto político. O sea que incluso llevando a $ 0 el gasto en Administración Gubernamental, apenas si resolvemos el 20% del desequilibrio presupuestario.

La discusión relevante

En el cuadro de arriba figuran los rubros más importantes del gasto público según el presupuesto. Puede verse que el 68,3% se destinará a “Servicios Sociales”.

Claro, como dice “Sociales”, todo el mundo asume que está perfecto dicho gasto.

No es así, y es hora de que empecemos realmente a discutir este tema sin miedo a los epítetos de los estatistas de siempre.

Dentro de dichos servicios “sociales” está la protección de la salud, la asistencia social, las jubilaciones, la educación, la cultura, la ciencia estatal, los planes de vivienda y los planes de alcantarillado y agua potable.

¿Son todas estas tareas que indeclinablemente deba hacer el estado? ¿Es necesario gastar $ 1,9 billones del dinero de todos en llevarlas a cabo?

Esta es una discusión mucho más interesante que si hay dos o tres autos oficiales en cancillería.

Obviamente, ser austero en la administración gubernamental es un mandato ético. Pero discutir el Estado de Bienestar es la llave para solucionar nuestros problemas económicos crónicos como la inflación, la falta de crecimiento sostenido y la elevada pobreza.

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Iván Carrino
Iván Carrino

Iván Carrino es el analista económico de CONTRECONOMÍA. Edita El Diario del Lunes, el servicio de información económica y financiera más desafiante de Argentina. Te explica semanalmente cómo las decisiones de los políticos afectan tu bolsillo y tu libertad.

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4 Comments

  1. hugo jose garavelli 3 febrero, 2018

    La causa del”estado de bienestar” se debe a la evolución del capitalismo, que del verdaderamente liberal con muchos capitalistas chicos o medianos se pasa al monopolico, seguido del bancario, que controla cada vez mas la moneda. Eso trae la conversión de “trabajo” a “empleo” sin empleo no se trabaja si es necesario, y a la progresiva desocupación tecnológica, pues la aparición de los sindicatos hace que esos monopolios que productivamente son además mas eficientes, y pueden mejor regular precios a su favor cuando el estado emite actualmente utilicen robots que no se enferman no hacen huelgas y no piden aumentos. Como nadie puede ahorrar como se hacia antes y vivir cómodamente de su renta se debio crear la jubilación, como una forma de evitar que a cierta edad se mueran de hambre sin empleo a mas de buscar que haya menos desocupación en los jóvenes. Y la educación gratuita viene entre nosotros de 1880, ley 1420, que tuvo propósitos de adoctrinamiento , la salud se debio asegurar pues los cada dia mas caros y complejos métodos médicos pueden arruinar a familias enteras y dejarlas en la miseria. Por supuesto, la demagogia exageró esto, con los planes sociales que vienen de De la Rua ante la creciente desocupación e imposibilidad de crecimiento económico acorde con una mayor población. hay una única solución: que se muera de hambre un tercio de nuestra población, comenzando con los jubilados cosa que desde ya es inhumano e imposible. Por eso esto carece de solución y vamos hacia un régimen totalitario que esclavizara a toda la sociedad.

    1. Alejandro Blanco 25 abril, 2018

      Hugo, buscando en google el gasto politico llegué a esta pagina y tu comentario. Me pareció muy acertado con mi pensamiento. Creo que funcionamos mal como estado y como sistema por nuestra indiosincracia. Lamentablemente, nada es gratis y todo tiene un costo. Dios ampare nuestra nacion y podamos dignamente, cada uno desde su lugar, transformar este pais en un lugar con un gran porvenir. Saludos!

  2. Horacio 4 febrero, 2018

    Como nos remarcó Ricardo Pascale Cavallieri en clases, a este nivel debemos ser preciso y concreto, el SECTOR PRIVADO debe tener el papel principal en un escenario como el actual y debe ser juzgado con el mismo rigor. El ESTADO, no es un compartimiento estanco, convive en un sistema e interactúa con los perversos de siempre. Ejemplo

    Relación Imp. Ganancias/Ingresos
    – Empleado 35%
    – Multinacional 0.032%>>>> ILÓGICO

    Y continuamos intentado resolver los problemas mezclando economistas polinómicos con herramientas de principio del siglo pasado.

    Mmmmmm no se, creo que ya vi esta película.

  3. Abel Lobato 6 febrero, 2018

    Si bien los gastos mencionados se pueden recortar, la nota no profundiza en los “grandes” gastos estatales que un país con mediana sensatez económica haría.
    YPF, Aerolíneas Argentina y Ferrocarriles Argentinos, empresas de “bandera” ineficientes, carísimas para los contribuyentes, ya deberían ser privatizadas.
    Segundo o principal gasto estatal, la mafia de la Obra Pública, lo cual ningún gobierno populista se atreve a tocar por obvias razones. No existen licitaciones internacionales, el Estado paga la obra y/o la financia a empresas “de amigos” que terminan costando de 3 a 10 veces más que si lo hiciera una empresa internacional con depósito de garantía en algún banco de NY. Incluyo esto ya que una de las banderas de esta administración es la Obra Pública.
    PAMI, el INSSJP y ANSES deberían dejar de existir. En el caso de las jubilaciones, simplemente se le da al jubilado/pensionado lo que se ahorra de pagarle a esos parásitos/ñoquis que atienden como y cuando quieren. Sin mencionar que deberían dejar que el trabajador pueda elegir como ahorrar para su retiro y no “oblgarlo” para luego pagarle lo que se les canta. Lo de los medicamentos es un ejemplo de lo populista de esta gestión, niegan darle los medicamentos gratis a los que ya lo “pagaron” de antemano.
    Pero claro, sin Estado no pueden haber rutas. Populismo estatista full full con palanca al piso y levantavidrio eléctrico.