El bipartidismo norteamericano está muerto

La distinción entre republicanos y demócratas es semántica.

Lo más notable del último presupuesto federal es que nadie parece encontrarlo notable.
Por lo que sabemos, ningún miembro del Congreso lo leyó. Y el presidente, que se supone que es el director ejecutivo de la nación, no tiene ni la más mínima idea de lo que contiene.

Y, sin embargo, establece tres cosas nuevas asombrosas.

Despilfarro para todos

Primero, los gobiernos típicamente prometen paz y prosperidad. Pero este presupuesto prácticamente garantiza la guerra y la pobreza. Los militares recibirán más dinero para inmiscuirse en los asuntos de otras personas.

Y los déficits, USD 1 billón por año y subiendo, el más grande que haya habido sin una emergencia, casi seguramente causarán una crisis financiera y dejarán a los estadounidenses más pobres.

En segundo lugar, los controles y equilibrios del sistema bipartidista casi se han eliminado. Ahora solo hay un partido: el de la elite del estado profundo.

Sí, los demócratas y los republicanos todavía luchan, o pretenden pelear, entre ellos mismos. Un lado quiere un muro. El otro quiere más ayuda para los travestis solteros.

Pero el último presupuesto muestra que esencialmente han unido sus fuerzas contra el pueblo estadounidense. Despilfarro a la izquierda. Despilfarro a la derecha. Ahora todos están en el mismo equipo… Despilfarro para todos.

Comercio de caballos

En los viejos tiempos, había un límite a lo que el Congreso podía sacar de los contribuyentes. Los depredadores de la izquierda y de la derecha tenían que pelear por eso. “Comercio de caballos”, lo llamaron, sin molestarse en mencionar que estaban intercambiando los caballos de otra persona.

No más. Ahora, la negociación ha llegado a su fin. Parece que hay un número ilimitado de caballos.

No es necesario hacer tratos y compensaciones. No hay necesidad de habitaciones llenas de humo. No hay necesidad de dar; es todo tomar ahora.

Cada miembro del Congreso representa a un lugar específico o grupo de personas, cada uno con sus propios sueños de avaricia. Se supone que el presidente representa a toda la nación y usa su veto cuando la suma de la avaricia del Congreso amenaza la salud financiera de la república.

Ahora los pesos y contrapesos no están.

Dinero para esto, dinero para aquello. Una guerra acá, otra por acá. Qué más da, los déficits no importan.

Bancarrota vergonzosa

Pero eso nos lleva a la tercera gran cosa que a nadie parece importarle: las finanzas del país más rico de la tierra se han convertido en una peligrosa fantasía.

Con el fin del sistema bipartidista, sin temor a los déficits ni a ninguna manera de frenar el gasto, ahora estamos caminando hacia la quiebra nacional, y no a una honesta.

Los funcionarios pueden falsificar dinero legalmente para pagar sus cuentas. Así que están arruinados de una manera vergonzosa y solapada.

A medida que cada vez más baby boomers se retiran, los costos de la Seguridad Social y Obamacare (que los republicanos no derogaron) siguen subiendo, aumentando más rápido que los ingresos tributarios.

Mientras tanto, los republicanos y los demócratas siguen gastando más y más dinero en sus falsas guerras, con la intención principal de otorgarles la riqueza y el poder a los compinches militares-industriales del estado profundo.

Entre el dinero para el despilfarro doméstico y el de los despilfarros extranjeros, no hay espacio para equilibrar el presupuesto, y mucho menos pagar la deuda acumulada.

Además, como los federales necesitan pedir prestado más dinero, inevitablemente forzarán las tasas de interés. Esto tendrá un gran peso en su deuda pendiente, ahora USD 21 billones.

Los pagos trimestrales de intereses sobre la deuda nacional ahora son más de medio billón de dólares.

El rendimiento en una nota a 10 años aún es menor al 3%. Pero cada 100 puntos básicos adicionales (1%) se suman otros USD 200 mil millones al cargo de interés anual, que debe ser prestado para recibir el pago.

A partir de ahí, todo lo que se necesitaría serían unos pocos puntos básicos y para superar el USD 1 billón.

A medida que la FED aumente las tasas de interés, también el gobierno acaparará el crédito disponible.

Los deudores honestos, que hacen cosas reales y brindan servicios reales, quedarán “desplazados” del mercado de deuda.

Esto, por supuesto, reduce el crecimiento y la producción… y también los ingresos fiscales federales.

Economía Punk

Veamos… Los ingresos tributarios disminuyen. El gasto aumenta. La deuda de los Estados Unidos se dirige a los USD 40 billones (o tal vez mucho más) en 2028.

¿Qué terminará cediendo?

Vamos a entrecerrar los ojos y tratar de mirar hacia el futuro… (dándonos cuenta de que no somos mejores que nadie): El mercado de valores colapsará. Entonces, la Fed entrará en pánico. Lo mismo harán la Casa Blanca y el Congreso. Casi de inmediato, aparecerán nuevos programas de gasto.

El déficit fiscal subirá a USD 2 billones. La Fed los cubrirá con más dinero falso.

Los precios al consumidor aumentarán. Los precios de los activos, en términos reales, caerán.

Los insiders presionarán al gobierno, anticipando qué industrias y activos se beneficiarán o serán golpeados.

El estado profundo ganará poder y dinero; el público sufrirá.

¿Alguien ha estado en Venezuela últimamente?

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