El populismo nos costó USD 6.771 millones

En el año el BCRA tuvo que sacrificar esa cantidad de reservas para evitar la escalada del dólar. El 28/12 y la chicana política de Massa, los principales responsables de otra ronda de populismo argento.

La semana que pasó tuvo una venta récord de dólares por parte del BCRA para evitar fuertes presiones del sector financiero que amenazaba con subir fuerte el dólar y sentenciar de muerte a la nueva meta (no oficializada) de inflación del 20%.

Sin embargo, analizar sólo esa semana sería un error para determinar por qué el BCRA ha tenido que sacrificar entre marzo y abril u$s 6.771 millones de reservas.

Y hay dos eventos que podríamos marcar como claves de esta sangría: la conferencia del 28/12 de cambio de metas de inflación y la reglamentación del impuesto a las ganancias de No Residentes en Lebacs.

En el Populismo no hubo Grieta

Más allá de diferentes dialécticas y modos hay algo en lo que no parece haber “grieta” entre los políticos argentinos: el populismo.

El 28/12 en una conferencia de prensa donde se modificaron las metas de inflación, el mercado leyó que el BCRA perdía autonomía. Y en los 2 meses siguientes, el dólar tuvo una fuerte apreciación que se trasladó en su mayoría a la inflación.

En medio de ese contexto, el BCRA realizaba recortes simbólicos de la tasa de interés en sus licitaciones de Lebacs. En las últimas licitaciones incluso llegó a hacer bajas de 25 bps o 20 bps, casi como si se tratara de la FED cuando aquí tenemos una inflación que en un mes supera a la de todo el año en el país del norte.

Luego de dos meses de inactividad cambiaria, quizás dejando que recupere el terreno perdido durante los primeros 11 meses del 2017, en marzo el BCRA volvió al mercado cambiario para evitar que el dólar continuara subiendo y atentando contra la meta de inflación.

Y así fue como durante el mes de marzo y hasta el 06/04 el BCRA tuvo que sacrificar u$s 2.428 para remediar el costo del populismo que quiso mostrar el gobierno de Macri: bajemos la tasa de interés para reactivar la economía.

No solo hay culpa amarilla

En medio de las negociaciones políticas de fin del año pasado para poder pasar proyectos claves como la reforma jubilatoria e impositiva, el gobierno de Macri tuvo que ceder al pedido de Sergio Massa de gravar la renta de las Lebacs para los extranjeros.

Como muchas leyes de nuestro país que se sancionan y que nadie termina de hacerse cargo, recién en el cuarto mes de vigencia se reglamentó como se va a aplicar para los inversores extranjeros (los locales aún esperando). A cosas como estas se refieren cuando mencionan la incertidumbre jurídica de un país.

Fruto de este nuevo impuesto, la mayoría de los inversores extranjeros decidieron abandonar las Lebacs y regresar el dinero a sus países. Ya que para salir necesitan comprar dólares, el BCRA tuvo que sacrificar en apenas una semana u$s 4.343 millones.

Fuente: CONTRAECONOMÍA en base a datos del BCRA

Un impuesto insignificante que nos costó carísimo

Si miramos la distribución de los tenedores de Lebacs a mediados de abril era la siguiente:

Como allí se observa, había u$s 4.904 millones de Lebacs en manos de extranjeros. Calzan casi perfecto con los u$s 4.343 millones que sacrificó el BCRA, ¿verdad?

Pero lo que vale la pena preguntarse aquí es si realmente valió la pena esto y si la suba en la recaudación tributaria fruto de la brillante idea de Massa es de alto impacto.

La verdad es que no.

Si hacemos el cálculo de los intereses que hubieran cobrado esas Lebacs de los extranjeros y le aplicamos la alícuota del 5% nos arroja una recaudación tributaria de u$s 4,95 millones. Es decir, apenas un 0,10% de las reservas que tuvimos que sacrificar.

Somos como un arquero que evita un córner y le pone la pelota al delantero rival en sus pies para que marque el gol.

Cuando después uno escucha a los célebres asesores económicos de Massa proponiendo soluciones mágicas para la economía se pregunta: ¿todas tendrán efectos tan maravillosos como este?

Es que por más que a nuestros políticos les cueste entenderlo, los inversores quieren ganar dinero y si les colocan un impuesto que impide esto se van a otro lado.

No estaría de más que algunos asesores de nuestros políticos relean sus manuales de economía de los primeros años de la Licenciatura en Economía donde se menciona a la curva de Laffer: el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento en la recaudación fiscal.

¿El BCRA recupera su autonomía?

Si hay una sola cosa buena que podemos sacar en limpio de lo que fue una semana nefasta para toda la clase política argentina (el miércoles también volvió a posponerse la Ley de Financiamiento Productivo por el show mediático de diputados en torno a las tarifas) es que el BCRA dio una muestra fuerte de autonomía haciendo lo que tenía que hacer: combatir la inflación.

Es que, si se hubiera quedado de brazos cruzados dejando correr al dólar y no subiendo la tasa de interés, ¿cuántos hubieran renovado sus Lebacs en mayo? El combo de un dólar acelerando y pesos que se vuelcan a la circulación (por no renovación de Lebacs) hubiera generado un nuevo rebrote inflacionario del que no hubiera sido sencillo salir.

Restará ver si la fuerte suba en la tasa de interés logra contener al dólar e incluso hacer a algunos extranjeros que revean su decisión al notar que con los nuevos niveles de tasa podrán obtener un retorno mayor a pesar del impuesto.

 

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