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X+Y = Macri

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No se puede tapar el sol con un blindaje.

Durante las últimas semanas hemos sido testigos de un formidable cachetazo de realidad. Luego de una sucesión de errores no forzados y alguna noticia del sector externo, el mercado comenzó a apostar muy en contra del país.

Honestamente, no puedo culpar al mercado por esto. Entre la torpeza política del oficialismo y los raquíticos fundamentos de la economía local, shortear Peronia es la acción más racional.

En esta nota te voy a explicar por qué la estampida cambiaria no cesa, a pesar de que el gobierno está haciendo un gran esfuerzo para aplacarla.

Empecemos…

BAU en PERONIA: tapando los síntomas com un “Blindaje 2.0”

Como ya te conté en la nota pasada, en las últimas jornadas el mercado olió sangre, y por eso apostó contra todos os activos locales, incluyendo nuestra querida moneda de curso legal.

En respuesta a esta sangría, la más terrible hasta el momento durante la gestión macrista, el oficialismo recurrió a una supuesta “bala de plata” para intentar despejar dudas sobre su capacidad de respuesta frente a estos fenómenos. Esta “supuesta” bala de plata es, ni más ni menos, que una línea de crédito con el FMI. Esta línea de crédito, inicialmente parecía iba a ser de USD 30.000, pero probablemente termine cerrándose en torno a los USD 20.000, el equivalente al 35% de los dólares generados por exportaciones en 2017. Un lindo numerito.

Más allá de los pormenores, Recordemos que Argentina no tiene un problema de liquidez, sino de solvencia. Esas son cosas que, a priori parecen similares, en la realidad son muy distintas. Habiendo dicho esto, entonces, el ataque especulativo que viene sufriendo, entonces, fue disparado por dudas en torno a la solvencia, y no por falta de liquidez inmediata. En otras palabras: no faltan dólares hoy, sino que el mercado cree que faltarán dólares mañana.

Para aclarar un poco ambos conceptos, la liquidez tiene que ver con la capacidad de pago inmediata, la “caja”; y la caja del BCRA está en niveles más que saludables en el corto plazo. Las reservas totalizan los USD 55.000 millones, un 125% más que el nivel mostrado al momento en el que asumió Mauricio Macri, en diciembre 2015.

Así, queda claro que lo que se busca es despejar dudas sobre la capacidad de repago futura del país, “blindando” al modelo actual de estos ataques especulativos. Un refrito de lo que aconteció bajo el mandato de Fernando de la Rúa hace casi 18 años.

Por aquel entonces (mediados del año 2000), la estrepitosa caída de reservas, en un contexto de dominancia fiscal feroz, el mercado empezó a desconfiar de la capacidad de repago argentina, y, por ende, comenzaron a salir capitales de la plaza local. Entonces, en vez de solucionar los problemas de fondo, la Alianza recurrió a tapar los síntomas con un “Blindaje”. En criollo: un mega préstamo para ensanchar la espalda financiera del país, y así mitigar cualquier riesgo de ataque especulativo en el corto plazo.

En aquel momento no funcionó bien. 1 año y medio después de dicho blindaje, el país estaba estallando por los aires. Básicamente, no se puede tapar el sol con un blindaje; y mi tesis, es que en este caso tampoco se podrá, en la medida que no se haga un esfuerzo fiscal significativo.

Recordemos que el déficit financiero viene creciendo al 30% anual, o sea, 5 puntos por encima de la inflación. Los números cada vez cierran menos, y eso es, justamente, lo que el mercado está comenzando a pricear.

Por otra parte, además de que esta línea de crédito no resuelve nada de fondo, lo cierto es que también implica un costo político muy alto. Con este movimiento, Macri le ha dado a la oposición una pieza a medida para el rompecabezas que está armando. Tengamos en cuenta que, desde el día 0, la misma ha intentado mal-asociar a la imagen de Mauricio Macri con fantasmas del pasado. Y, hoy, el oficialismo le ha servido la cena en bandeja. Las últimas apariciones de Cavallo, incluso, ofician como la frutilla que le faltaba al peronismo para terminar de armar la retórica necesaria para apalancar una vuelta a todo trapo.

Así, el contexto económico-político actual, con un escenario económico cada vez más complicado, y una sucesión interminable de errores políticos no forzados, resulta un territorio altamente fértil para un peronismo que está esperando agazapado el colapso del equilibrio actual para retornar en modo Hulk.

Ese, desgraciadamente, ese es el escenario base.

Dale a tu cuerpo alegría Sturzenegger

Más allá de la desprolijidad en el mano de la corrida (el ida y vuelta de las tasas y la sangría de reservas), lo cierto es que, probablemente la única buena noticia es que se han licuado gran parte de los pasivos del BCRA, lo que lo devuelve a una situación patrimonial “más sana”.

Recordemos que durante el 2do semestre de 2017, los pasivos remunerados del BCRA (pases + LEBAC) venían creciendo muy por encima de los activos (reservas pesificadas), lo cual daba cuenta de la insostenibilidad de dicha tendencia.

De todos modos, este proceso, con la última violenta depreciación, y a pesar de que el BCRA se desprendió de más de USD 7.000 millones desde que comenzó el año, se ha revertido.

Esto da cuenta de que, en caso de que las expectativas negativas en cuanto a la solvencia local se aplaquen, podría haber una “pax cambiaria” por algunos meses, e incluso una apreciación cambiaria. Tal vez la única buena de lo acontecido en el último mes.

De cualquier manera, el escenario actual es muy comprometido, el mercado todavía está descontrolado: el dólar acaba de superar los ARS 24, y las tasas de interés de LEBAC tradean por encima del 40% en casi todos los tramos.

Paso a paso, como decía Mostaza, aunque habría alguna luz al final del camino si el oficialismo logra revertir el derrotero de expectativas.

X+Y = Macri: Lo peor de ambos mundos

Más allá de la “mejora patrimonial del BCRA”, si tomamos un poco de distancia de los hechos, lo cierto es que Macri parece el hijo de un matrimonio entre lo peor del radicalismo más reciente. O sea, el escenario actual, caracterizado por un desprecio por algunas leyes económicas básicas, una severa falta de audacia, y una sucesión de errores no forzados no es más que un blend perfecto entre lo más olvidable de los tiempos del radicalismo desde el retorno a la democracia.

Repasemos los hechos concretos. Por un lado tenemos: la vuelta al FMI, la emergencia de la figura de Cavallo en tiempos de nerviosismo, los déficits gemelos, el fantasma del riesgo país otra vez en las noticias; y por otro, la alta inflación, una bola incontrolable de pasivos cuasifiscales, idas y vueltas semanales con “supertazones” del 40% o hasta casi 50% en el mercado, y discursos carentes de audacia dirigidos a un mercado que le contesta con la cabeza y el bolsillo, dado el desastre de la política fiscal y monetaria actual.

Un bonito combo.

Hacia adelante

En cuanto al impacto inmediato de esta sucesión de eventos, creo el más relevante es una Inflación piso del 25%, aunque, pensándolo 2 veces, no podemos descartar que la misma llegue a un 26 o 27% a fin de año. Lo que implicará un incremento en la conflictividad laboral y, por ende, la reapertura de muchas paritarias con el correr de los meses, cuando quede claro el IPC terminará ubicándose muy por encima de las estimaciones actuales, y, por ende, pérdidas reales de entre 7 y 10 puntos para gran parte de los gremios.

Por otro lado, la aceleración de la depreciación del peso incrementará el pesimismo sobremanera, impactando fuerte en la confianza del consumidor, y particularmente en el consumo, lo que le restará varias décimas al crecimiento económico esperado para 2018, sobre todo durante el 2do semestre.

Por otra parte, como te anticipé en esta nota, las licitaciones mensuales de LEBAC se pondrán cada vez más asperas. Las tasas sub 30% parecerían ser una cosa ya del pasado, y no descartaría en 2018/2019 aparezcan plazos de licitaciones más cortos, por demanda del mercado. Una señal muy mala, que, en caso de darse, indicaría que la demanda de dinero estaría cerca del knock-out.

Así, a este ritmo, parecería ser cuestión de tiempo para que tenga lugar un nuevo “les hablo con el corazón y me responden con el bolsillo”.

 

Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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