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Argentina y Turquía

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Juntos a la par, pero no tanto.

A lo largo de las últimas décadas, tanto nuestro país, como Turquía, dos países -en los papeles- con un interesante potencial, han tenido algo en común: han sido protagonistas de numerosos episodios macroeconómicos lamentables.

En esta nota vamos a analizar algunas similitudes en el contexto de ambas naciones, a las cuáles la historia parece que -de alguna manera- las ha vuelto a emparentar.

Los números

Los fundamentos macroeconómicos de ambos países son muy comprometidos. Esto se ve de manera muy clara en un informe que anualmente realiza el IIF (Instituto Internacional de Finanzas), el famoso “heat map”, donde con colores se destacan los elementos que más “vulnerabilizan” a los países emergentes.

Veamos:

Como se puede observar a simple vista, el índice de vulnerabilidad externa concluye que los países más expuestos son Argentina y Turquía, en ese orden, en lo que respecta al mundo emergente.

Los motivos principales:

  • Ambos países comparten la desgracia de mantener un abultadísimo déficit de cuenta corriente (en términos del PIB). El síntoma de esto: ambos países, al menos hasta el relevamiento del informe, contaban con un desvío de entre 20 y 30% frente al tipo de cambio real promedio histórico. O sea, estaban un 20 o 30% más caros que en comparación con la media histórica, lo que, naturalmente tiende a desfavorecer el balance externo. Demás está aclarar que esto no la única variable que tiene incidencia en este déficit de cuenta corriente, pero sí es altamente explicativa.
  • Ambos países tienen un comprometido ratio de reservas frente a exportaciones. Esto quiere decir que tienen pocas reservas en relación a las exportaciones, lo que se utiliza a menudo como un indicador de vulnerabilidad en lo que respecta a las cuentas externas.
  • También ambos países presentan inflación de dos dígitos y un abultado déficit fiscal.
  • YAPA: ambos países proyectan una inflación que duplicará el target del BCRA. En el caso argentino, todo indica que el IPC mostrará un avance interanual en torno al 30% (con un target del 15%); mientras que en el caso Turco, la inflación se ubicaría alrededor del 12% (con un target del 5%, más/menos 2%). En pocas palabras, ó bien esos banqueros centrales no saben muy bien lo que hacen ó le están tomando el pelo a la ciudadanía (o una combinación de ambas).

Así, no resulta casual que ambos países hayan sido, por lejos, los más castigados del mundo emergente, ante la suba de tasas americana y los episodios generadores de incertidumbre financiera internacional, como el cambio en el contexto político italiano y la reciente remoción de Rajoy al frente de España.

Más similitudes: Turquía aprende de Argentina

Además de las similitudes en varias variables fundamentales tratadas en el apartado anterior, lo cierto es que la coyuntura macrofinanciera de corto plazo también resulta similar.

Resulta que, así como Argentina sufrió un tremendo cimbronazo cambiario, en parte explicado por la normalización del contexto financiero externo, Turquía también sufrió otro embate similar. La lira turca llegó a perder un 20% de su valor frente al dólar americano durante el mes de mayo, un número parecido al registrado por el peso argentino (21%).

Ante ese contexto, como ya describimos en esta nota, el equipo económico argentino reaccionó con una batería de medidas para contener la sangría, logrando estabilizar al peso en torno a los $25 por dólar. El arma principal fue un categórico “1-2” de boxeo, compuesto por una suba estrepitosa -ó convalidación, mejor dicho- de las tasas de interés de referencia en torno al 40%, sumado a una muralla de dólares ofertados por la máxima autoridad monetaria para poner un techo.

En contraste, el Banco Central de Turquía se mantuvo pasivo por varias semanas, viendo como la cotización de la lira turca se desplomaba sin demasiada respuesta. El motivo: el presidente se oponía a subir las tasas, lo que, además de minar la reputación del BCRA por el descontrol ya existente en torno al manejo de los precios y la corrida contra la lira turca, también contribuyó a sumar más dudas por la cuasi-inexistente independencia del banco central turco.

Recién hace poco más de una semana la autoridad monetaria turca accedió a subir las tasas de interés, lo que, sorpresivamente, ha alcanzado para apaciguar los ánimos en el mercado. Al menos por el momento.

…pero en Argentina, el mercado todavía no cree que lo peor haya pasado

En concreto, la lira turca se ha apreciado un 6% desde los máximos presentados hace menos de 10 días, en el peor momento de pánico del mercado. Por su parte, el riesgo país turco, que si bien se incrementó en más de 100 puntos básicos en lo que va del año (un 38%), el mismo ha caído 31 bps desde el máximo presentado el 21 de mayo.

El mercado está viendo con mejores ojos al mercado turco.

Desafortunadamente, este no parece ser el caso de Argentina. El peso argentino nuevamente ha tocado máximos esta semana ($25,55 para la venta), incluso luego de las medidas radicales en materia económica, mientras el riesgo país se mantiene por encima de los 500bps, casi un 50% por encima del nivel mostrado a inicios de año.

Esto deja entrever que el problema argentino, si bien análogo al turco, es relativamente más serio; y es por eso que el mercado le está pidiendo medidas más radicales.

Esto se puede apreciar en el próximo gráfico, que muestra la competitividad del país y las condiciones para hacer negocios. En el mismo, Argentina se encuentra en una situación similar a la de países como Brasil, Egipto y algunos países africanos; mientras que Turquía, a pesar de las dificultades que atraviesa, todavía se encuentra en una zona similar a la de países más “razonables”, como Hungría, México o Italia.

Esto, más allá de esos números, también se ve reflejado en los acontecimientos más recientes, de la última semana. Con esto quiero decir que cabe mencionar que -en buena medida- la reticencia del mercado para con Argentina, a pesar de que se hicieron avances materia de política económica, se debe a las turbulencias políticas de esta semana. En concreto, a la inestabilidad política evidenciada en relación al conflicto en torno al veto de la ley de tarifas, con una oposición, y también parte de la coalición oficialista, con una postura altamente demagógica, que asusta a más de uno, inhibiendo cualquier despeje dudas posible sobre el sendero que transita actualmente nuestro país. Este tipo de cosas son las que, justamente, muestra de alguna forma este gráfico de arriba.

Hacia adelante

Queda claro que, en el caso argentino, hay muchísima tarea para el hogar. La buena noticia es que pareciera como si el oficialismo finalmente hubiera estado empezando a tomar nota del asunto.

En concreto, las últimas medidas, como el veto a la altamente demagoga “Ley de tarifas”, la rebaja del gasto anunciada por Dujovne este viernes 1er de junio y el recorte a los salarios irracionales del BCRA, son pasos en la dirección correcta.

Esperemos el oficialismo se mantenga firme en esa postura, porque tal vez sea nuestro último tren hacia un destino medianamente razonable y sin mayores consecuencias negativas en términos económicos y sociales.

 

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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