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El FMI es malo, pero no por lo que todos piensan

El FMI es malo, pero no por lo que todos piensan

Iván Carrino
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El Fondo Monetario Internacional genera incentivos perversos. No obstante, hoy es cumplir o quebrar.

Recuerdo la historia de un muy cercano amigo mío. Este joven profesional estaba obsesionado por ir de fiesta en fiesta, salir hasta las 8 de la mañana y pasearse siempre en su lujoso auto.

Dado que trabajaba en un estudio de abogados de medio perfil tirando a “normal”, a veces nos preguntábamos de dónde sacaría el dinero para mantener ese nivel de vida.

Un día, finalmente nos enteramos.

Me acuerdo cuando me llamó para contarme. Estaba irreconocible, avergonzado, muy triste. Debía algo así como $ 250.000 de sus tarjetas de crédito, y como 65 cuotas del último cero kilómetro que había adquirido.

Me preocupé, obviamente, pero no había mucho que yo pudiera hacer. Además, el tema estaba “resuelto”. Su padre, un empresario adinerado, se comprometió a saldar todas las deudas, exigiéndole a mi amigo que no volviera a entrar en semejante desorden.

¿Hizo bien?

El riesgo moral y los incentivos

El caso de mi amigo puede parecer una anécdota más de una persona que se excedió en su consumo y su endeudamiento. Sin embargo, es materia de estudio dentro de la ciencia económica.

Es que, para los economistas, los incentivos son tremendamente importantes para explicar el comportamiento de las personas. Y si estos incentivos están mal alineados, entonces habrá resultados no deseados.

El caso de mi amigo es un claro ejemplo de incentivos desalineados que se conoce como “riesgo moral”.

El concepto de riesgo moral suele asociarse al mercado de seguros y quiere decir que en la medida que un siniestro se asegure, es más probable que ese siniestro efectivamente ocurra.

Por ejemplo, si tengo mi auto asegurado contra robo, no lo guardaré en una cochera, sino que lo dejaré en la calle, aumentando el riesgo de que sea efectivamente robado.

El caso de mi amigo y su excesivo gasto es exactamente igual. Sabiendo, en el fondo de sus pensamientos, que su padre vendría al rescate de sus problemas financieros, no dudó en meterse en ese berenjenal de deuda que casi lo lleva a la quiebra.

La historia del FMI

La anécdota del inicio y la idea del riesgo moral tienen mucho que ver con el FMI y la situación actual de Argentina.

Haciendo un poco de historia, el Fondo Monetario Internacional se fundó en 1944, tras el famoso acuerdo de Bretton Woods, que buscó dar un nuevo marco para el comercio y las transacciones internacionales entre los países.

La idea del Fondo era que, dado que los países volverían a manejarse con tipos de cambio fijos, se necesitaba un “prestamista de última instancia” en caso de que estos tuvieran que enfrentar lo que se conoce como una crisis de balanza de pagos.

En la época previa a Bretton Woods, los países tenían Patrón Oro, pero el sistema había sido abandonado en una enorme cantidad de naciones, reemplazándose por las “devaluaciones competitivas”, los controles de cambios, y las restricciones al comercio.

La idea de Bretton Woods, entonces, fue sustituir ese mundo de monedas devaluadas y cierre comercial, por uno de estabilidad monetaria internacional y apertura global.

En ese contexto, el FMI acudiría al rescate de los países que atravesaran crisis de balanza de pagos, de manera que éstos evitaran la devaluación.

Lo que nadie se molestó en preguntar, claro, era el porqué de la llegada de esas crisis. Y la respuesta es algo que el argentino promedio entenderá perfectamente. Es que el proceso de una crisis de este tipo es el que sigue:

  • En primer lugar, el gobierno gasta más de lo que recauda.
  • En segundo, se acude a la “maquinita” para financiar el déficit.
  • En tercer lugar, aparece la inflación.
  • Cuando la inflación se combina con tipo de cambio fijo, cae la exportación, y sube la importación.
  • Finalmente, el país se queda sin reservas y se enfrenta a la crisis.

Como puede verse, sin inflación no hay crisis, y sin déficit fiscal no hay inflación. O sea que, finalmente, el gran responsable de las crisis de balanza de pagos era el desequilibrio fiscal.

La pregunta del millón, entonces, es: si los países saben que el FMI saldrá a prestarles dinero cuando atraviesen una crisis, ¿qué incentivos tendrán para evitar que ésta ocurra?

Cristina, Lagarde y Macri

En diciembre de 2015, el país atravesaba una crisis de balanza de pagos. La situación fiscal era crítica, la inflación estratosférica y, producto del cepo, las reservas estaban en franco descenso.

La salida que encontró el gobierno de Macri a esta herencia de Cristina fue salir del cepo y permitir que el precio del dólar flotara libremente. Sin embargo, el ataque a los problemas “de fondo” fue demasiado gradual.

Así, la supervivencia del modelo dependía de que alguien financiara una larga transición hasta volver al equilibrio.

Ahora bien, dado que el gobierno actual mejoró radicalmente las relaciones con el mundo, la “carta del FMI” siempre estuvo dentro de las posibilidades para ser jugada, Es decir, el gobierno sabía que, si la cosa se complicaba, podría acudir al FMI como última instancia.

Finalmente, eso fue lo que ocurrió. Tras probar dos años de gradualismo y “buenas ondas”, el financiamiento se cortó y la crisis finalmente llegó. El dólar –otrora atrasado- se catapultó más de 50% en un año.

La responsabilidad, obviamente, es 100% argentina. Ahora, si no hubiese existido algo como el FMI, si este organismo hubiese cerrado sus puertas hace 25 años… ¿habría Macri apostado por la transición graudal? ¿O habría empezado su gobierno con un ajuste más importante?

Es difícil saberlo a ciencia cierta, pero es una posibilidad muy real que el riego moral impuesto por el FMI haya demorado al menos dos años las reformas que el país necesitaba.

Dicho esto, y aclarado bien el punto, lo pasado, pisado.

Hoy existe un acuerdo, que implica una línea importante de financiamiento y un programa concreto para achicar el déficit fiscal y bajar la inflación. Con o sin el Fondo, es algo que había que hacer hace rato.

Así que lo mínimo que podemos esperar ahora es que la clase política se comprometa a cumplirlo.

Sino, nos va a pasar como a mi amigo del inicio, pero con la diferencia de que ni nuestro padre millonario nos va a poder rescatar.

Saludos,

Iván Carrino

PD: Por si no lo hiciste, te invito a escuchar mi última columna en Radio Cultura, donde hablé del FMI y también entrevisté al genial Diego Martínez Burzaco, de MB Inversiones. Para escuchar la columna hacé clic aquí.

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Iván Carrino

Iván Carrino es el analista económico de CONTRECONOMÍA. Edita El Diario del Lunes, el servicio de información económica y financiera más desafiante de Argentina. Te explica semanalmente cómo las decisiones de los políticos afectan tu bolsillo y tu libertad.

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1 Comments

  1. hugo jose garavelli 15 junio, 2018

    Muy buen artículo, porque está en la línea de las ideas de quien creo fue un liberal auténtico, el ya fallecido dr. Jorge Mayer, quien en algunos artículos consideraba que el FMI era una institución antiliberal internacional y que nuestro ingreso en el mismo era violatorio de la Constitución de entonces la de 1853-1860. El dr. Mayer, fue el autor de “Alberdi y su tiempo” la mejor obra sobre el tema.