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El largo plazo  argentino: Octubre de 2019

El largo plazo  argentino: Octubre de 2019

Iván Carrino
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El gobierno dejó todo de lado y en lo único que piensa es en ganar los comicios del año próximo.

Argentina le ganó a Nigeria, Messi jugó bien, y el miércoles salió el sol en medio de un invierno que estaba siendo demasiado frío para el gusto de los porteños.

Además, Argentina es Mercado Emergente.

¡Al fin una! Pensamos algunos…

Y, sí.

La verdad es que saliendo de estos “brotes verdes” no precisamente económicos, la imagen es bastante oscura. El dólar, a pesar de un marginal descenso en los últimos días, acumula un avance de 46%. La bolsa, que cae 6,7% en pesos en lo que va del año, se desploma 36% cuando se mide en moneda dura.

Además, los datos de la actividad económica publicados por el INDEC anticipan una recesión en el segundo trimestre y, según Orlando Ferreres, la actividad económica se contrajo  2,8% en mayo.

Las perspectivas para la “economía real” se corrigieron bruscamente. En diciembre el consenso de los analistas anticipaba  un avance de 3%.

Hoy se debate si llegará siquiera al 0,8%.

Política vs. Economía, cómo llegamos hasta acá

El porqué de este suculento cambio de las perspectivas lo analizamos la semana pasada en este mismo lugar. Las expectativas de cambio positivo habían sido muy grandes después de la llegada de Macri, pero con el correr del tiempo, éstas fueron diluyéndose, a medida que el gobierno no concretaba mayores correcciones.

A este contexto de “Cambiemos a Medias”, se le sumaron dos disparadores. El primero fue el 28D, con el cambio de metas de  inflación y la invasión de la política monetaria por parte del ala política del partido de gobierno.

El segundo, un contexto internacional mucho más volátil, con subas de tasas internacionales y mayor aversión al riesgo.

Ahora para comprender esta situación me gustaría añadirle el condimento político. Es que, de acuerdo con un trabajo del economista Peter Boettke, en ocasiones la “buena economía” no se lleva bien con la “buena política”, si entendemos  a esta última como el arte de ganar elecciones.

Hacer buena economía consiste en mirar a largo plazo, y generar las condiciones para que haya un crecimiento sostenible por muchos  años. Eso es lo que, en un principio,  el gobierno de Macri parecía tener en mente.

No obstante, a la hora  de resolver la “bomba fiscal” que heredaron del kirchnerismo, emplearon el hipergradualismo por el miedo a que, a corto  plazo, el recorte del gasto público les hiciera perder votos.

El segundo golpe en esta línea  fue el 28 de Diciembre. Temerosos de que las altas tasas “enfriaran la economía” generando caída de la popularidad y un menor apoyo de los grupos empresariales y sindicales, ordenaron reducirlas.

La consecuencia inmediata fue el deterioro de todas las variables financieras, que buscan anticiparse al futuro. Si el gobierno no privilegia el largo plazo, habrán pensado los inversores, ¿por qué lo haremos nosotros? Y salieron de los pesos para volcarse masivamente a los dólares.

Más de lo mismo

Con la llegada del Fondo Monetario Internacional y la renuncia de Sturzenegger al Banco  Central, una nueva etapa estaría comenzando para la economía del país.

Ahora bien,  ¿se trata de un cambio para mejor?

La verdad es que a la luz de los anuncios, parece que estamos frente a más de lo mismo.

A 14 meses de las elecciones, todos los cambios parecen ir en ese sentido.

Por el lado del Ministerio de Energía, la salida de Aranguren podría responder a un futuro menor ajuste de las tarifas de servicios públicos. Éste había sido un tema incluso dentro de Cambiemos,  donde algunos manifestaron su incomodidad con la terapia de Aranguren, que fue considerada de shock.

¿Será Javier Iguacel quien diseñe un esquema tarifario con menores aumentos?

Todavía no lo sabemos, pero sí sabemos que si efectivamente el gobierno gira en esta dirección, será beneficiando el bolsillo del consumidor a corto plazo, a costa de menor inversión y peor calidad del servicio en un plazo más largo. Es decir, repetir el pasado reciente, ni más ni menos.

Por el lado del Ministerio de Producción, la llegada de Dante Sica implica que ahora tiene mucho más poder el ala industrialista del partido, esa misma ala que originó el 28D, con sus quejas por el atraso del tipo de cambio. En la actualidad, obviamente, las quejas no son por el atraso, sino por la fuerte devaluación y, nuevamente, la alta tasa de interés.

En este sentido, se anunció que estudian dar créditos subsidiados o lanzar alguna regulación que obligue a los bancos a prestar. Todas recetas probadas y mil veces fracasadas.

Por último, el nuevo Ministro anunció que van a controlar los “precios abusivos” que quieran poner los empresarios.

Frente a esto uno no puede más que preguntarse: ¿Qué sería “abusar con los precios”? El único precio abusivo es el impuesto ya que a las empresas uno siempre puede decirles: “no, gracias”.

Como puede verse, los cañones de la gestión Macri dejaron de apuntar al largo plazo y redujeron su horizonte de planificación a Agosto-Octubre de 2019.

La idea ahora es lanzar medidas de corte netamente cortoplacistas, que den la sensación de que el gobierno está “haciendo algo” y que la gente “tenga más plata en el bolsillo”.

Ahora el único objetivo es ganar las elecciones. Y lo de “gobernar para las próximas generaciones”, veremos cuando se retoma.

 

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Iván Carrino

Iván Carrino es el analista económico de CONTRECONOMÍA. Edita El Diario del Lunes, el servicio de información económica y financiera más desafiante de Argentina. Te explica semanalmente cómo las decisiones de los políticos afectan tu bolsillo y tu libertad.

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1 Comments

  1. Bruno 29 junio, 2018

    Cambiar para no cambiar nada. Un país realmente condenado al fracaso. Un país donde la sociedad -o una parte importante de ella- le tiene miedo a las soluciones a largo plazo. Una sociedad a la cual se le inculca una supuesta superioridad nacional desde temprano, pero que, irónicamente, le tiene alergia a la competencia. Cree tener la solución para todo, pero carece del mínimo sentido común

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