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El pesimismo se apoderó de la Bolsa de Buenos Aires

El pesimismo se apoderó de la Bolsa de Buenos Aires

Matias Daghero
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Ni el gran número del FMI, ni el ascenso a emergentes, ni el cambio de nombres consiguen detener la sangría. ¿Seguirá la caída de bonos y acciones argentinos?

Entre los casos curiosos de la historia del tenis, podemos destacar a Guillermo Coria. Un excelente jugador que podría haber sido número 1 del mundo pero que tuvo un momento en su carrera que lo marcó para siempre.

Luego de esa histórica final de Roland Garros que perdió con el Gato Gaudio en 2004, nunca pudo volver a ser el mismo. Se dio un terrible caso de pérdida de confianza en él que no pudo jamás recuperar su nivel tenístico de elite.

De la misma manera que Coria no pudo recuperar su confianza en sí mismo, el mercado argentino parece no encontrar la forma de hacer que los inversores recuperen la confianza.

Primero fue el 28D, luego la corrida del dólar, ahora la recesión que vendrá y las dudas sobre la posibilidad de que Macri consiga la reelección en 2019 y que pueda volver un gobierno populista.

El mercado argentino está en un momento donde las buenas noticias le duran pocos instantes (el ascenso a emergentes generó una suba sólo el día siguiente al anuncio) y las malas no pueden terminar de digerirse (el dólar no detiene su ascenso desde hace 3 meses).

Es necesario algo que genere un cambio de expectativas de manera urgente para lograr que los mercados retomen la cordura con el caso argentino.

Mientras tanto, como inversores salir del día a día y mirar lo que sucedió en el pasado, nos puede ayudar a salir del ruido actual y empezar a encontrar grandes oportunidades.

Acciones

Si miramos la evolución de las acciones en los últimos 10 años y un poco más, podremos notar que estamos atravesando el tercer año en el que el índice Merval está arrojando pérdidas:

Si miramos el rendimiento en los 2 años posteriores que siguieron a los años de baja, podremos que notar que en ambos casos el rendimiento superó fuertemente a la pérdida obtenida.

Dejame mostrártelo con números para que sea más fácil de entender.

Supongamos que somos el inversor con el peor timing del mercado argentino, pero que decidimos mantener nuestras inversiones en el largo plazo.

Así, por ejemplo, invertimos $10.000 a comienzos de 2.008. Al terminar ese año, fruto de la fuerte caída hubiéramos tenido apenas $5.000. Sin embargo, al finalizar 2.010, si resistimos a la tentación de vender y materializar nuestra pérdida, tendríamos $16.340.

A su vez, en el caso de la segunda caída que se observa en el gráfico, si invertíamos $10.000 a principio de 2.011 tendríamos $15.347 a fines de 2.013.

La clave en las acciones es entender que el horizonte de inversión es un factor clave para determinar si ingresamos o no a ellas. Si vas a invertir por menos de un año, quizá sea mejor que busques otros instrumentos de inversión más seguros.

Los bonos

Por otra parte, si miramos el caso de los bonos, también vienen sufriendo un duro golpe en el último año. Esto lo podemos ver rápidamente en el siguiente gráfico que muestra el riesgo país:

Como podrás notar, se observa un punto de inflexión a partir del 28D cuando detuvo su caída y comenzó el sendero alcista que lo llevó a superar nuevamente los 600 puntos.

Estos números no se observaban desde tiempos en los que nos encontrábamos en default selectivo, en épocas del Juez Griesa, fondos buitre y Axel Kicillof, como quizás recuerdes.

Y si mirás el rendimiento que otorgan hoy los bonos argentinos, es como si el mercado estuviera poniendo en precios la posibilidad de un default algo que, a la luz de las reservas con las que cuenta el BCRA y el reciente crédito del FMI parece muy poco probable en el corto plazo. Al menos hasta 2.020 hay dinero de sobra para pagar la deuda, incluso sin que nos renueven los vencimientos de capital que se vayan produciendo.

Ver a bonos largos como el Discount en u$s (DICA), Bonar 2046 (AA46) o el Bonar 2.117 (AC17) ofreciendo rendimientos por encima del 9% anual resulta cuanto menos alarmante. Pero quizás lo que más preocupe es ver a bonos cortos como el Bonar 2.020 (AO20) o el Bonar 2.024 (AY24) rindiendo 6,5% y 7,8% respectivamente al cierre del viernes pasado.

Si uno compara la curva argentina con la de otros países latinoamericanos, claramente nos hemos desacoplado de los mismos.

Pero, por un segundo, supongamos que el riesgo argentino ya es mayor que el de otros países latinoamericanos. Comparemos la curva de bonos argentinos con la curva de bonos de países africanos:

Como se puede observar, los bonos argentinos rinden hoy más que los bonos de Angolo, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Kenya, Nigeria y Sudáfrica.

¿Resulta esto lógico? ¿No ha sido exagerado el castigo?

Oportunidades

Reza un viejo refrán: “No atrapes el cuchillo cayendo”.

Más allá de esto, los mercados si uno mira la historia siempre se recuperan. Sólo hay que contar con el tiempo necesario para poder esperarlos. Y es en los mercados donde se da algo que resulta insólito.

Por lo general, la gente le gusta pagar más por sus activos que menos. ¿Por qué te digo esto?

Si te ofrezco pagar $20.000 por un celular y a la semana te ofrezco un fuerte descuento y te lo podés llevar por sólo $14.000, resulta claro que vas a preferir esperar a que llegue ese día de descuentos.

Bueno, esto que resulta tan fácil de entender en los bienes del día a día no pareciera ser tan sencillo de entender para los inversores. Prefieren comprar las acciones o bonos cuando están carísimos (en diciembre del año pasado por ejemplo), pero se alejan cuando los precios están en liquidación.

Y los precios de argentina de hoy claramente son de remate. Solamente hay que tener la paciencia de poder esperarlos el tiempo suficiente y no dejarse llevar por las malas noticias. El pasado ha mostrado que esta estrategia garantiza buenos resultados.

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Matias Daghero
Matias Daghero

Matías Daghero es Asesor Financiero Certificado por IAEF (Argentina) e IEAF (España), Especialista en Dirección de Finanzas (ICDA-UCC) y Contador Público (UCC).

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