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Peronia: El principio del fin, episodio III

Peronia: El principio del fin, episodio III

Juan Ignacio Fernandez
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A este ritmo, el reloj se quedará sin arena en breve.

En la nota anterior de esta saga, te advertí que, a pesar de las medidas del oficialismo, tenías que salir corriendo de los pesos, si pretendías tus ahorros se mantengan a flote.

En esta nota, varios meses después, voy a profundizar sobre el asunto.

Por desgracia, el tiempo pareciera habernos dado la derecha.

Empecemos…

Manotazos de ahogado

Luego del supermartes de LEBAC, estos penales mensuales que tiene que atajar el Banco Central, el mercado reactivó su demanda de dólares, comprando casi USD 800 millones en tan solo una jornada.

De esta manera, continúa la tremenda sangría de dólares de las arcas del BCRA.

Estos son los números más importantes:

  Pérdida de Reservas por Venta de Dólares (en millones) Depreciación del Tipo de Cambio acumulada
Desde principios  de año 738 63%
Desde el desembolso del FMI (22 de junio) 7482 11%

La pérdida de reservas es monumental. Tan solo desde el 22 de junio pasado, fecha en la que el FMI desembolsó los casi USD 15.000 millones del primer tramo del préstamo stand-by, el BCRA perdió la friolera de casi USD 7.500 millones, prácticamente la mitad de dicho empréstito.

Lo más preocupante: a pesar de dicho préstamo, las múltiples colocaciones de los últimos meses de LETEs y otros instrumentos nominados en moneda extranjera, suba de encajes y demás, no se logró contener al tipo de cambio, que ya avanzó un 11% desde en poco menos de dos meses, acumulando más de un 60% en lo que va del año.

Una situación, a mi juicio, catastrófica.

Sobre este escenario, hacia el final de esta semana se confirmó un apresurado swap con China por USD 4.000 millones, y una nueva suba de encajes para intentar secar la plaza de pesos, a fin de mitigar mayores presiones sobre el tipo de cambio.

Dejando de lado el asunto de los encajes, una medida con sesgo contractivo, lo cierto es que las diferencias con respecto al kirchnerismo en lo que respecta al manejo de la macroeconomía son cada vez más difusas. El nivel de improvisación ya resulta altamente incómodo, incluso para los mismos funcionarios, que en cada rueda de prensa se ven acorralados, regalándonos un sinfín de sonrisas incómodas para intentar disimular el malestar general del gabinete.

Es que no hay salida y creo ellos lo saben bien.

Macrinomics: un freestyle amateur

Si bien lo acabo de mencionar, realmente quiero hacer hincapié en esto. El nivel de improvisación y desprolijidad es supremo. Pareciera como si fuera una banda de músicos novatos que no puede hacer otra cosa más que improvisar de manera inorgánica.

Te doy un ejemplo que se me viene a la mente. Hace tan solo un par de semanas, nuestro nefasto ministro de producción, Dante Sica, salió a declarar frente a uno de los titulares de la UIA que no se quitarían los reintegros a las exportaciones. Sólo un par de semanas después, se anunció un fortísimo recorte en los mismos, que llegarían hasta el 66%. El mismo funcionario aludió que resultaba “una medida necesaria para equilibrar la macro” y que también es algo que se compensa con este dólar más competitivo, incluso a pesar de que resultaba casi el mismo dólar que teníamos cuando el mismo anunció que no recortaría los reintegros.

Sublime.

Por si fuera poco, en la jornada más caliente de la semana, el BCRA llegó a subastar dólares en tres oportunidades, todo en un mismo día. Sí, leíste bien, luego de que “Toto” Caputo anunciara orgullosamente este novedoso sistema de subastas hace varias semanas, donde se pondría una determinada cantidad para que el mercado se la lleve a un determinado precio de base, el mismo BCRA ya modificó el modus operandi cuando el mercado apretó un poco.

Es que la improvisación en el gobierno es la norma, y el nivel de la misma es tan alto que las declaraciones o medidas que se anuncian no se pueden mantener ni siquiera por 40 días.

Si te parece que estoy exagerando, te traigo otra perlita, en este caso de Caputo de esta semana, quien declaró que gracias al flamante plan de desarme de la “bola de LEBAC” las mismas ya no estarían amenazando con pasarse a dólares en el futuro próximo. Tengamos presente que hasta hace poco, simplemente “las LEBAC no eran un problema” para el oficialismo.

El dato de inflación confirma el panorama negro

Sobre la álgida coyuntura financiera local y los pifies de nuestros deficientes funcionarios, esta semana también se dio a conocer el último dato de inflación, correspondiente al mes de julio. Según INDEC, la inflación de dicho mes alcanzó el 3,1%, por lo que se acumuló un 19,6% durante los primeros 7 meses del año.

O sea, durante el 58% del año se acumuló el 130% de la meta inflacionaria estipulada por el BCRA para 2018, seteada en el 15%. De esta manera, el dato de inflación para el año cerrado se perfila a tener un piso del 35%, pudiendo escalar todavía más alto, una cifra 2,3 veces por encima de la estimación del oficialismo.

Es en este momento cuando recuerdo haber escuchado durante el mes de febrero a Dujovne confesar “que se tenía mucha fe” para cumplir la meta de inflación estipulada.

Sé que suena desprolijo para una columna económico-financiera, pero MY GOD!

Habiendo dicho esto, y teniendo en cuenta lo mencionado en el apartado anterior, te pregunto…¿Realmente pensás que estos personajes están capacitados para sacarnos del agujero dónde estamos?

Básicamente, TODOS están corriendo a la coyuntura por detrás, y TODOS pifian sistemáticamente prácticamente TODAS sus estimaciones. Esto no es para nada trivial.

En estas condiciones, cualquier mente racional inferiría que las probabilidades de convergencia hacia un equilibrio macroeconómico razonable son virtualmente nulas.

Es que, por definición, para ser capaces de cambiar la realidad económica de un país se requiere, además de poder, el hecho de ser capaces de modelizar cómo se comporta la realidad de manera razonablemente decente, ya que, sin entender cómo funciona la misma, es imposible tomar las medidas necesarias como para torcer el rumbo hacia el destino deseado.

Bueno, ningún de vuestros funcionarios parecería entender lo que la economía argentina realmente necesita, y esto es grave.

Rumbo equivocado

Para ir concluyendo, a grandes rasgos creo se puede observar, sin mayores esfuerzos, que el oficialismo está ejecutando tarde y mal el plan que debió ejecutar desde un principio.

Ahora, dado que es tarde, y el mercado internacional no ayuda, las correcciones son muchísimo más dolorosas e incluso menos efectivas, dado que el gobierno ahora cuenta con una reputación muy cuestionable, en todos los ámbitos.

Sobre este escenario, lo peor de todo es que se advierte que, incluso luego de todos sobresaltos que han sufrido, tanto el gabinete como el pueblo en sí, el rumbo todavía no es el acertado.

Para no extenderme demasiado, te lo resumo: si se pretende volver a una situación fiscal razonable (el eje de la cuestión), en todo sentido, entonces será necesario recortar jubilaciones y/o empleo público.

Como resulta inviable políticamente recortar jubilaciones, entonces al menos será necesario corregir empleo público. Pero el gasto es una vaca sagrada, algo intocable.

Keynes estaba equivocado: los precios no son inflexibles a la baja; es el gasto público argentino el que lo es.

Para que quede más claro, te dejo un cuadro del diario El Cronista, que muestra la inviabilidad del empleo público a nivel provincial.

Básicamente, hay 3 provincias con casi 70% de empleo público en relación al empleo total; 7 provincias con más empleo público que privado; y sólo 4 provincias con menos de 35% de empleo público.

Nada para agregar, pero seguramente en la próxima nota lo charlemos más a detalle.

Por lo pronto, me despido.

Vos, mientras tanto, deshacete de tus pesos, acciones y bonos locales, y hacete de dólares.

A este ritmo, el reloj se quedará sin arena en breve.

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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