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Busquemos el camino al éxito

Busquemos el camino al éxito

Bruno Perinelli
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Te invito a que, después de leer esta nota, descubras el sistema de inversión que te dé seguridad y haga que el dinero trabaje para vos.

La semana pasada te conté que es vital tener un sistema para operar activos financieros. Una estrategia que te diga cuándo conviene comprarlos, mantenerlos o venderlos. Y que te aísle de todos los fantasmas emocionales que te llevan a tomar decisiones apresuradas y/o equivocadas.

Así como en la política, la economía, el fútbol y demás ámbitos, hay distintas visiones o corrientes de pensamiento acerca de cómo llegar a un mismo resultado, el análisis de los mercados tiene sus distintas vertientes.

Por un lado, están aquellos que priorizan los momentos de mercado para operar. Se centran en el estudio de gráficos, medias móviles, indicadores y patrones de comportamiento; si hay muchos compradores que ingresan al mercado e impulsan los precios; o, por el contrario, si una ola vendedora desploma los valores.

No se interesan por saber qué hay detrás de esos movimientos de mercado o por qué suceden. Sólo toman la información del mercado como la más importante que pueden tener. La procesan y toman decisiones. A este tipo de estudio se lo llama “Análisis técnico de activos financieros”.

Estos inversores entienden que en los mercados se da la profecía autocumplida: cuanta más gente use las herramientas y siga los conceptos del análisis técnico, es muy probable que se produzca el cambio esperado.

En cambio, otros inversores se interesan por saber qué están comprando y por qué. Buscan entender las razones, los fundamentos, la raíz de los movimientos en los mercados.

Quieren saber cómo es y será el entorno macroeconómico en el que están inmersos esos activos. Están al tanto de la actualidad informativa del país. Y averiguan datos y perspectivas de crecimiento económico, inflación, tipo de cambio, tasas de interés y desempleo.

Los que invierten en títulos públicos buscan predecir si mejorará o empeorará la capacidad de pago del emisor. Aquellos que se inclinan por las acciones u obligaciones negociables quieren descifrar si la empresa aumentará sus ganancias, disminuirá su deuda, sacará productos innovadores y/o si incrementará su participación en el mercado.

Esto es lo que comúnmente se conoce como Análisis Fundamental. Así como el análisis técnico nos dice cuándo comprar o vender, el fundamental nos transmite qué y por qué debemos operar, lo que le da sustento a nuestras decisiones.

Personalmente creo que un sistema de inversión debe incluir aspectos tanto del análisis técnico como del fundamental. En la medida en que la información que obtengamos sea de calidad, cuantos más datos incorporemos a nuestro sistema, mayor será su efectividad.

 

El lado oscuro

Tanto el análisis técnico como el fundamental tienen sus puntos débiles.

Ambos sufren del efecto retrovisor: se basan en hechos del pasado para predecir el futuro, y muchas veces la realidad termina yendo en sentido opuesto a las proyecciones.

El análisis técnico carece de objetividad científica. Los estudios no necesariamente pueden conducir a una interpretación única y objetiva. Es decir, puede pasar que dos personas estudien el mismo gráfico y una píense que es momento de comprar y otra de vender el activo en cuestión.

Esto es algo natural. En definitiva, los mercados son intercambios de opiniones. Si todos pensamos que la acción X va a subir de precio en forma extraordinaria, los que la tienen no la venden, y no se producen operaciones. Es justamente en la unión de visiones contrapuestas donde se producen las transacciones.

Otra de las desventajas del análisis técnico es que a veces surgen eventos que escapan de su ámbito de estudio. Un balance con ganancias decepcionantes, la devaluación inesperada de un socio comercial, un hecho de corrupción o la quiebra de un banco. Todos esos sucesos pueden liquidar las más firmes figuras y tendencias alcistas.

Por su parte, el análisis fundamental toma datos de ganancias y balances de períodos pasados, que se dieron en circunstancias políticas, normativas y micro y macro económicas particulares. Muchas veces esas circunstancias varían y afectan positiva o negativamente las ganancias de la empresa, y por ende el precio de sus acciones.

Otras de las desventajas del análisis fundamental es su falta de oportunismo. Suele ocurrir que, por un hecho puntual e insignificante, el mercado castigue demás el precio de una acción, pese a tener el respaldo de buenos fundamentos. Puede pasar mucho tiempo para que el mercado reconozca los robustos números de la compañía y enderece el precio de la acción. A veces, más tiempo del que podemos aguantar, y terminamos vendiendo a pérdidas.

 

Todo es relativo

En conclusión, siempre tenemos que tener en cuenta que los sistemas, si bien son necesarios, son a la vez falibles. Tenemos que buscar aquel sistema sintético que nos ofrezca la mayor efectividad en las transacciones. Y que nos transmita seguridad a la hora de operar.

Hasta la semana que viene.

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Bruno Perinelli
Bruno Perinelli

Bruno Perinelli es licenciado en Economía y tiene un posgrado de especialización en mercado de capitales . Ambos títulos fueron emitidos por la Universidad de Buenos Aires. Es el analista bursátil de Contraeconomía y el editor del servicio de trading Argentina Contra-Reloj.

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