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Gasto público en Argentina, lo que hay que saber

Gasto público en Argentina, lo que hay que saber

Contraeconomia
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En momentos de crisis económica, hablar de gasto público en Argentina no sólo es meterse en un terreno polémico, sino que que nos obliga a aclarar el panorama para comprender por qué algunas decisiones no le gustan al común de la gente.

El manejo de la economía Argentina por años ha inflado un globo que pareciera que está a punto de estallar en todo momento. Hace menos de una década pudimos vivir un revés cuando la fórmula del uno a uno mostró sus consecuencias, y con ello, empezaron a caer los castillos de naipes que exponen primero a la sociedad, y en consecuencia al cuerpo político que toma las decisiones. El gasto público en Argentina, es uno de los frentes en donde el juego pone en jaque constante a los actores.

Es que en vistas del modelo keynesiano con que se maneja el gasto público, creyendo que a mayor gasto más se activa la rueda de consumo y demanda, el ya visible error de esta práctica, expone más un estado que no puede frenar los beneficios por donde se fuga más dinero que el gasto del Estado mismo. Refresquemos la memoria en la nota del analista económico Iván Carrino “Lo que nadie dice del gasto estatal”.

El gasto público de Argentina histórico enfrenta la polémica pregunta de por qué es más algo que el mismo gasto del Estado, y por consiguiente, por qué no se ha modificado el método una vez comprobado que no está dando buenos resultados.

Es aquí donde comienza la polémica, y para dejarlo en claro, tenemos que remontarnos no sólo a los datos comparativos del gasto público de Argentina en el 2018, y el gasto público de Argentina en el 2017, sino también a los conceptos que hacen raíces en este aspecto.

¿Qué es el gasto público?

Mientras que el concepto conocido por todos es “el total de los gastos que realiza el sector público de la Nación”, y en esto se integran los bienes y servicios, adquiridos y prestados por medio de servicios y transferencias, también se puede tomar el gasto público como una acción económica regulatoria del mismo sistema.

¿Por qué regulatorio? No se usa esta denominación como la modalidad de reglamentar, sino estrictamente de regular. Al menos así se visualiza el gasto público en Argentina histórico. Con el paso de los años, esta acción económica brindó beneficios y comodidades que cada vez menos países del mundo, incluso de Latinoamérica tenían, con el fin de permitir que la sociedad estimule su demanda y genere flujo con el consumo.

Este es el globo que está por estallar en cualquier momento.

Evolución del gasto público de Argentina en los últimos 10 años

En diciembre del 2017, Sebastián Galiani, entonces secretario de Política Económica y virtual, y número dos de Nicolás Dujovne, dijo en un informe de Foco Económico: “El Gobierno de Macri heredó un nivel de gasto público insostenible. Consolidado en los tres niveles de gobierno (Nación, Provincia y Municipios), el mismo alcanzaba el 42,2% del PIB en 2015”, y agregó: “Ese gasto, antes de la crisis de 2001/2002, era de 25,6% del PIB”, y como reflexión a la crecida de 17 puntos del PIB que tuvo concluyó que esa acción económica representó: “Algo así como agregar otro estado a la castigada economía”.

Así de grave es la situación. Como si esto no fuera poco, tres años después, en el año 2018, seguimos viendo cómo crece el gasto público en Argentina, y enfrentado cada día la misma polémica.

¿A qué debate social hago referencia? Pues tendríamos que respondernos hasta dónde el Estado debiera seguir sosteniendo servicios gratuitos que, por más beneficiosos que son para combatir la desigualdad social, a las claras la sociedad argentina no ha hecho más que utilizarlos sin protegerlos. Hospitales destruidos, escuelas sin mantenimientos, y un regadero de subsidios y planes circulando y abultándose durante la última década son la respuesta al “estamos como queremos”.

Ahora bien: ¿Cuál es el debate? Respondo con una pregunta: ¿Se pueden recortar todos los beneficios sin desacreditar una política de recuperación económica? Desde mi punto de vista es tan doloroso lo que se viene, como difícil de explicárselo a quien reclama por un pedazo de pan en la mesa y que no estaba acostumbrado a ir a buscar el pan, y no recibirlo sin hacer nada por el.

Así las cosas, la distribución del gasto público en Argentina no sólo se vuelca sobre la construcción de hospitales y escuelas, su mantenimiento, y la solvencia de planes sociales. También hay toda una estructura alrededor que mantener para que se den estas consignas.

Y para sumarle al juicio, el gasto público en Argentina también consciente las transferencias que debe hacer a las provincias, lo cual en algunos casos se ha convertido más en una deuda pública más que un gasto, y mucho menos una inversión.

El gasto público en Argentina por definición

Si considerás que los problemas de la economía nacional responden a los números que resultan del análisis del gasto público en argentina en el 2017 del Indec, entonces hay un gran fragmento del análisis que está perdido.

Como lo estoy confirmando en esta nota, la distribución del gasto público en Argentina ha sido siempre un tema de debate, sobre todo porque pone constantemente al país en una situación de riesgo.

Basta con mirar simplemente como queda posicionada la Argentina para el FMI, quienes estiman que la economía trastabilló en un 2,6%, sólo un escalón por encima de Venezuela que se desploma un 18%. Lamentablemente, quedamos en el segundo lugar en el ranking mundial de países con mayor caída del PBI en el 2018.

Peor aún, en los últimos cinco años, el país creció sólo un 0,7% anual que se traduce en uno de los peores comportamientos. Cuando hablamos de qué cosas afectan a la economía de la argentina, la forma en que el gasto público aplica en el PBI es un signo, entre otros tantos, de que todavía no logra tomar un rumbo definido. Hay que tener coraje para adjudicarse el peor de los rótulos, sólo por intentarlo.

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