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La triple Nelson para el ciudadano de a pie

La triple Nelson para el ciudadano de a pie

Juan Ignacio Fernandez
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La semana pasada saqué una nota titulada “Bicimoto para todes”. Parte de esa historia es cierta, pero reconozco que me equivocado con lo de “todes”.

Lamentablemente, dada la política del gobierno, solo un sector está pudiendo gozar de, muy probablemente, el único oasis en este álgido desierto económico, que es esta “bicimoto financiera”.

¿A qué me refiero? Seguí leyendo y te vas a enterar.

“Bicimoto financiera” para pocos

Como se habrán enterado, esta semana las tasas de las LELIQ -estas letras a 7 días que el BCRA utiliza para regular la liquidez de la plaza- alcanzaron la friolera del 74% nominal. Y eso fue noticia, ya que, si anualizamos esa tasa, nos da un número que supera el 100%, una cifra simbólicamente escandalosa.

En concreto, el cálculo que evidencia la altísima rentabilidad de esta “bicimoto financiera” es el siguiente:

Supongamos que somos un banco e invertimos ARS 10.000.000 en LELIQ. Hoy la tasa es 74%, pero seguramente será igual o incluso más alta a 6 o 12 meses vista, ya que la autoridad monetaria piensa continuar esterilizando el sobrante de pesos de manera agresiva. Así, colocaremos esos ARS 10 millones a tasa, y rollearemos (o sea, renovaremos estas letras) de manera indefinida, supongamos, por 6 meses.

Dado que esa tasa es una tasa en pesos, lo que queremos hacer es cubrirnos de riesgo devaluatorio, para que nuestro capital no sea licuado en caso de que ocurra una fuerte depreciación en el tipo de cambio.

Para ejecutar ello, vamos a posicionarnos como “compradores” de contratos de dólar futuro. De esta manera, fijaremos un tipo de cambio.

Si el mismo llegara a ser más alto, simplemente nos pagarían la diferencia. O, en el caso de que termine siendo más bajo que el tipo de cambio del futuro que compramos, la diferencia la pagaremos nosotros.

En cualquier caso, desde el primer día que entramos a la estrategia, sabremos el tipo de cambio al que cerraremos la operación, por lo que, teniendo la tasa en pesos, podremos ya calcular la tasa en dólares.

Habiendo explicado un poco esto, paso a mostrarte los números de esta estrategia financiera, una estrategia que parece ser la más redituable para papeles de renta fija en décadas:

Operación a 12 Meses
Tasa Nominal Anual Leliq74%
Tasa Efectiva Anual Leliq108%
Dólar futuro a 12 meses (estimado)60%
Ganancia bruta en USD48%

 

Paso a explicarte. Dado que la tasa del 74% es nominal anual, y las LELIQ capitalizan a 7 días, la TEA da alrededor de 108%, suponiendo se mantiene la tasa nominal durante los próximos 12 meses.

Este es un supuesto razonable, dado que Sandleris y su equipo, como ya mencionamos anteriormente, van a seguir colocando de manera agresiva estos papelitos, por lo que la tasa será igual o mayor que ahora.

Teniendo esta tasa efectiva del 108% en mente, lo que haremos ahora es ir a buscar futuros a 12 meses, o sea, Octubre 2019. La curva hoy llega hasta agosto, pero suponemos que entre Agosto 2019 y Octubre 2019 el tipo de cambio de la curva se depreciará un 12%, un supuesto razonable para la curva. O sea, suponemos, en base a los números que hoy vemos hasta agosto 2019, que el tipo de cambio de los futuros se moverá un 60% a 12 meses vista.

Esto implica que la diferencia entre la tasa efectiva de las LELIQ (108%) y la tasa de devaluación implícita de los futuros (60%) alcanza la friolera del 48%.

Aclaración: si te parece el supuesto de la depreciación del 12% entre Agosto y Octubre 2019 es conservador, podés hacerlo incluso más agresivo. Así y todo el rendimiento en dólares seguirá siendo ridículamente alto.

¿Qué significa esto? Que los bancos están ejecutando una estrategia financiera que está rindiendo casi 50% en dólares en términos anuales; una estrategia sin riesgo cambiario. Un numerazo.

Esto sí es una verdadera “bicimoto financiera”.

La mala noticia: a diferencia de lo que ocurre con las LEBAC, a las que sí puede acceder un minorista (o sea, vos y yo), las LELIQ son instrumentos que sólo pueden tradear bancos y agentes financieros autorizados por el BCRA. O sea, un grupo muy reducido de personas jurídicas.

En criollo: no sólo nos han licuado nuestros salarios y ahorros durante 2018, sino que encima no nos dejan participar de esta tremenda oportunidad financiera.

Algo, a mi juicio, perverso.

Así, te invito a hacer los números para el minorista, para que veas la gran diferencia en los rendimientos.

Por ejemplo, las LEBAC que quedan están rindiendo entre 48% y 60%, pero las más largas vencen en 75 días. O sea, casi no hay lugar para “re capitalizarlas”. Esto quiere decir que las tasas efectivas son sustancialmente más bajas que las de las LELIQ, lo que deja a los rendimientos en dólares de las LEBAC muy por debajo de las mismas.

Por su parte, el caso de los bonos en pesos es similar, con rendimientos en torno al 50%.

Como se puede observar, el negocio es exclusivo para Bancos. Básicamente, nos están dejando afuera ¡Y eso que el dinero que utilizan los bancos para ejecutar esta estrategia es nuestro! (O sea, nuestros depósitos).

El plan de des-estabilización de Sandleris

Te lo resumo, sin tapujos: el programa de Sandleris, con el que intenta bajar la inflación, controlando la emisión monetaria y al tipo de cambio, no es un programa de “estabilización”, sino más bien un “programa dinámico de desestabilización geométrica”.

1) Geométrica porque desestabiliza de manera exponencial,

2) Dinámico, porque el efecto se verá en términos intertemporales, o sea, mañana (año próximo),

3) y de “desestabilización”, porque es divergente, o sea, tiende a una acelerada desestabilización del mercado de dinero, y, por ende, a una inexorable corrida cambiaria de magnitud que llevará a la aceleración inflacionaria más relevante en décadas.

Hagamos matemática simple. No hace falta algo mucho más sofisticado para entender que este plan no converge a nada bueno, sino más bien, todo lo contrario.

Hoy hay alrededor de ARS 900.000 en deuda remunerada del BCRA, o sea, pasivos que pagan tasa de interés (LEBAC + LELIQ + Pases). O sea, una cifra superior a los USD 25.000 millones (redondeando de manera grosera). O sea, alrededor de un 5% del PIB. Dado que la tasa de interés anualizada tenderá al 100% (promedio ponderado) en poco tiempo, de acá a 12 meses ese stock, teniendo en cuenta nuevas colocaciones de “capital” se duplicaría. Esto implicaría que se generaría un 5% del PIB adicional de intereses a pagar en tan solo un año, lo que debería contabilizarse como intereses de deuda.

Si asumimos que en 2019 convergemos a un déficit primario del 0% (optimista pero posible), con intereses de la deuda del 3,3%, entonces, al sumar estos 5 puntos adicionales de intereses cuasifiscales, obtenemos un déficit consolidado superior al 8% del PIB en 2019.

Esto implica una trayectoria exponencial de pasivos del BCRA. Es por eso que, al inicio de este apartado, te adelanté que el plan de Sandleris no es un plan de estabilización, sino un “Programa dinámico de desestabilización geométrica”. Creo ahora está claro por qué.

Para colmo, cabe mencionar que los plazos se han acortado sobremanera, algo para nada bueno ¿Cómo? Simple, las LEBAC más cortas, al menos, tenían una duration de 1 mes.

Ahora las LELIQ son letras a 7 días y con tasas efectivas de más del doble de las que tenían las LEBAC hace 1 año. O sea, el escenario que se viene cada vez se parecerá más al de finales de los 80s, cuando el BCRA en aquel momento abusó de las Letras a 7 días, que comenzaron pagando tasas del 100%

¡Igualito a lo que está ocurriendo ahora!

La frutilla del postre: esta semana Machinea, uno de los artífices de la hiperinflación alfonsinista, calificó de “brillante” la labor de Sandleris. Todo dicho.

Triple Nelson para el ciudadano de a pie

Para consolidar un poco la idea general de la nota, quiero destacar lo perverso de lo que a nivel agregado, de manera voluntaria o no, está llevando a cabo el oficialismo.

Como te comenté al principio de la nota, el oficialismo está otorgando un negocio exclusivo a los bancos, al cual el minorista ya no puede acceder, con rendimientos altamente ridículos.

Ese negocio, además, tiene origen en una política monetaria totalmente errada por parte del BCRA, que significará un aumento meteórico de los pasivos monetarios, lo que se traducirá en una inflación futura mucho mayor. Probablemente esto se vea de manera muy clara a fines de 2019 y/o principios de 2020.

Como si esto fuera poco, el presupuesto 2019 contempla una suba de la presión tributaria a niveles récord, la cual recaerá con más fuerza sobre la clase media, principalmente a través de una suba encubierta del impuesto inflacionario a través de la subindexación del impuesto a las ganancias. En términos de facto, hoy el IIGG es un impuesto inflacionario con esteroides.

Como consecuencia, podemos concluir que todo esto es, lisa y llanamente, una épica tomada de pelo para los ciudadanos que día a día salen a trabajar y mantienen a todo este perverso aparato, del cual está prendido un sinfín de parásitos de todo tipo.

Si te parece exagero, recordemos que, mientras el país se endeuda a tasas que superan el 100% anual, y estamos al borde del default, Horacio R. Larreta organiza unos innecesarios y faltos de timing JJOO para la juventud, dilapidando más de USD 200 millones del presupuesto de la ciudad.

Este, además de ser un acto de mala praxis a nivel presupuestario, también implica el corte de varias de las principales arterias de la ciudad, y por días completos, dificultándole la vida al trabajador que intenta llegar a su lugar de trabajo durante el día.

Días atrás ya habían tenido lugar numerosos cortes exactamente en el mismo lugar, a manos de diversos grupos sindicales, en el contexto del “paro general”. Como si todo esto fuera poco, este mismo personaje está intentando, en medio de este contexto sulfúrico donde los salarios reales vienen cayendo al 15%, subir el ABL un 38%.

En palabras de Charly García, “say no more”

Hasta la semana próxima,

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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