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¿Qué significa dolarizar la economía?

¿Qué significa dolarizar la economía?

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En plena crisis económica local, desde el Tesoro de Estados Unidos llegan rumores que hablan de una posibilidad de dolarizar la economía Argentina como una de las mejores soluciones que podría adoptar el país para frenar la inflación y sus consecuencias. En este artículo te contaremos qué significa la ola de la dolarización, y cómo nos afectaría dolarizar la economía, ventajas y desventajas.

Hoy, los argentinos reclamamos al gobierno actual que nunca puso en marcha el motor de la recuperación económica que alentaron con el lema de “Cambiemos” al momento de desterrar más de una década de kirchnerismo.

Dejando de lado toda la trama corrupta de la “década ganada” que está en pleno proceso judicial, el macrismo es señalado como engañoso, clasista y vende patria, sobre todo por hacer malabares con el afán de impedir un pico inflacionario aún peor y una dolarización consecuente.

No es para menos que se catalogue así a un gobierno que sucede después de una gestión plenamente populista, o al menos apoyada en ese discurso. Sin embargo, más tarde o más temprano, alguien debía colocar las fichas en su lugar, y lamentablemente con ello vendría una seguidilla de cimbronazos, algunos de ellos ya los hemos percibido: la devaluación del peso, la suba de los impuestos, la especulación con títulos públicos y el fantasma de la dolarización.

Para comprender qué pasa si se dolariza la economía argentina, primero que nada es menester comprender de qué estamos hablando.

¿Qué es y cuáles son las consecuencias de dolarizar un país?

La dolarización supone que la moneda estadounidense reemplazaría la moneda local de un país, en el caso de Argentina, el dólar reemplazaría al peso. Lo que implicaría mucho más que una devaluación del peso, sino una desintegración del mismo ya que al llevar adelante esta gestión, el Tesoro de los Estados Unidos -que es quien inyecta los dólares- solicita de entrada que el país deje de producir moneda local.

Pero como los argentinos casi no necesitamos de este paso (y esto lo digo con ironía) porque pensamos en verde, ahorramos en dólares y compramos tecnología, viviendas y autos, en valor dólar, algunos especialistas osan decir que ya estamos viviendo las consecuencias de dolarizar la economía argentina, pero no sólo porque los ciudadanos seguimos esperando el regreso de la convertibilidad, sino porque los mismos ciudadanos perdieron la confianza en su moneda local, y en mayor escala, también lo hicieron los inversores que esperan la mejor oportunidad para sacar ganancias de este desolador momento.

¿Por qué señaló la convertibilidad? Los años del 1 a 1 fueron nuestro ensayo sobre dolarización, y con ello saber qué pasa si se dolariza la economía argentina. Si bien, por entonces, el peso no había sido reemplazado por el dólar, la economía argentino generó el fantasma de una moneda local fuerte cuyo valor no equiparaba, sino que era igual.

Por supuesto, en concreto no era real esta situación, pero lo que los argentinos no sabían mientras disfrutaban vacacionando y comprando electrodomésticos era que ese globo estallaría como lo hizo en el 2001. ¿Se acuerdan?

La dolarización se hizo presente allí cuando el Banco Central debía generar un respaldo de la moneda local al nivel 1 a 1. Los bolsillos de los argentinos tenían pesos, pero los bancos tenían ahorros en dólares y los gastos se hacían en dólares, por tanto, en un momento dado se deberían empezar a emitir más pesos que equilibren la balanza. Esa inestabilidad provocó un estallido que dejó al país en el default.

¿Por qué pisar el barro dos veces?

Dolarizar la economía de un país no es, estrictamente, una equivocación. Lo que sí marca el error es la desinteligencia de no comprender que esta es una medida transitoria que, entre otras razones, se echa mano para sacar a un país de la crisis.

En el 2018 se habló varias veces de que una posible dolarización de la economía argentina sería necesaria para frenar la inflación y comenzar un proceso de reestructuración. Sin embargo, la falta de moneda local y acciones como éstas son propias de países chicos, con economías altamente inestables.

Como el nuestro no es un país pequeño y una dolarización supondría un colapso económico que pretende frenar la inflación (qué es más caro: el remedio o la enfermedad), el presidente Mauricio Macri eligió agotar instancias con el Fondo Monetario Internacional, equilibrar la confianza sosteniendo el riesgo país y poco a poco recuperarse de la devaluación.

Sin embargo, desde Estados Unidos no se deja de hablar de la situación económica argentina. De hecho, MAry Anastasia O’Grady, columnista del Wall Street Journal dijo en una publicación: “La mejor forma de restaurar la confianza es poner fin a la miseria causada por el peso y adoptar el dólar”.

Por su parte, en la Argentina que todavía se sostiene de los cachetazos, se entiende que: “Dolarizar significa que no vamos a emitir más moneda doméstica, pesos. Vamos a canjear todos los pesos en dólares y entonces el país no tiene más soberanía monetaria”, en palabras del ex decano de Ciencias Económicas Alfredo Blanco, quien además aclaró que “El peso se va a fortalecer a medida de que la política económica logre estabilizar la economía y que no haya inflación, o que haya una inflación moderada. La cuestión fiscal es una, la situación del sector externo es otra, lograr que los argentinos piensen en pesos, en vez de dólares”.