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Deuda externa argentina, lo que tenes que saber como inversor

Deuda externa argentina, lo que tenes que saber como inversor

Contraeconomia
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Hablar de deuda externa argentina en resumen evoca momentos de nuestro país que fueron quizás los peores de la historia. Sin embargo, en términos financieros no es tan negativo endeudarse, sino que el problema es que hemos hecho con ese capital y cómo, en más de una ocasión, hemos dicho: no podemos pagar. ¿Cómo nos afecta?

Hablemos de la deuda externa argentina 2018 en términos prácticos: si un amigo de tu papá, con el cual alguna vez tu padre quiso hacer negocios, te presta dinero y establecen una serie de términos para que lo devuelvas, pero vencido el plazo tu situación empeoró y es imposible pagarle.

Peor aún, corre una deuda más intereses y cada vez es peor, entonces comenzás a pedirle dinero a tu familia para pagarle al amigo de tu papá, así la deuda queda adentro y no afuera, pero inclusive tus familiares ya ven con malos ojos que pidas tanto y no puedas cancelar asique algunos eligen no prestarte, mientras que otros ponen tasas de interés muy alta.

Con el correr de los años pudiste cancelar algunas deudas con el amigo de papá, pero no así con tus familiares. Entonces, decidís pedirle al amigo para que tu familia no te moleste más. El dinero corre de una mano a la otra, y en el camino te quedás con algo para hacer tus negocios, pero estos no salen del todo bien y volvés a necesitar un préstamo para salir a flote.

Este panorama, desde donde se lo mire, es una economía que no logra equilibrarse y que, a simple vista, parece depender de los préstamos. Así se puede ver la cronología de la deuda externa argentina desde 1824. Casi 200 años de endeudamiento y sin que, todavía, manejamos un sistema financiero que nos permita salir a flote.

Ya sé lo que dirán algunos, “si pedís dinero y no lo devolvés, no hay modo que las cosas salgan bien”. Pues en la economía de un país, las cosas no son tan sencillas como cuando manejás un supermercado y mucho menos una familia.

En la macroeconomía, los préstamos provenientes de afuera (con los que hemos vivido en deuda externa argentina por evolución constante) son en realidad una buena señal para los inversores externos, al menos.

Si un país es capáz de recibir un préstamo es porque quien lo otorga supone que podrá devolverlo. Los inversores externos pueden traccionar esta acción a favor subiéndose a las propuestas que la política-económica local propone para salir de esa situación y devolver el dinero -vale aclarar que no siempre estas situaciones son “crisis económicas”.

La idea inicial de pedir un préstamo es enfrentar gastos muy altos para la modernización de un servicio, por ejemplo, como cuando en el gobierno de Roca se tomó un crédito para la puesta a punto del puerto de Buenos Aires, y la construcción de ferrocarriles. Lo que sucedió en esta ocasión es que en 1890 se desató una crisis que terminó en un default que duró 4 años.

Pero esta no fue el único momento en el que argentino dijo “no podemos devolver el dinero”. Lamentablemente, hubo un antes y varias ocasiones después.

 

¿Por qué nos creen o por qué nos prestan?

 

Si observamos la cronología de deuda externa argentina desde 1824 es posible que hoy te preguntes si estamos ante la posibilidad de un nuevo default. Veamos que sucedió entonces y cómo llegamos a este ahora:

 

  • En 1827, ya siendo independientes por declaración realizada una década antes, el Gobierno avisa que no devolverá el préstamo de £2,8 millones que Baring Brothers le otorgó.
  • En 1890 una crisis económica nos pone en igual situación durante el gobierno de Roca. Entramos en default con  pasivos de £48 millones.
  • En 1982 Argentina se presenta en default pero ya acompañada por varios países de Latinoamérica.
  • Otro cese de pagos se dió por entonces con el Plan Bonex que instó la reprogramación de depósitos de ahorristas, quienes sólo recibieron el 30% de su capital.
  • En el 2001 Rodriguez Saa declara el cese de pagos de la deuda con un pasivo de más de US$130.000 millones. El último default de nuestra historia y el más recordado.

 

Es válido preguntarse por qué nos creen con una deuda externa argentina en evolución constante. La respuesta no creo que tenga que ver con la confianza puesto que así como existen estos ejemplos de que argentina ha cesado en los pagos de las deudas adquiridas, también se ha recuperado, unas veces antes que otras.

Es con la deuda externa argentina en 2015, tal y como la recibe el presidente Mauricio Macri, que se replantea una economía diferente en donde los ojos están puestos en mimar al inversor externo para por fin traerlo, estrategia que por el momento no termina de mostrarse como resuelta. Empero, Macri se animó a decir en un discurso que “conviene fortalecer al país y no quedar tan expuestos a la volatilidad externa”.

Sin embargo, en esta contradicción es en donde pierde fuerza la firmeza con la que el actual presidente trata de incitar a los argentinos para que confíen en el endeudamiento y el gradualismo como dos modalidades para salir a flote después de una “década de engaños” según palabras de Macri quien, con ello, intenta poner las culpas sobre el gobierno anterior.

Si se preguntan por qué nos siguen prestando? Pues hay que decir que todavía no estamos en default señores, y que en caso de estarlo, los que prestan ya están afilando sus lápices para el 2019 y 2020.

En este gráfico que expone Bloomberg se puede ver cómo el riesgo crediticio de los países emergentes aumentó desde junio y sigue en subida. Acorde aumenta el préstamo, también sube la deuda externa argentina actual de 2018. Si Argentina paga, aunque tarde, sigue recibiendo préstamos, sólo bastará aclarar para que lo utiliza: si es para el crecimiento del país o si es para calmar el gasto público. ¿Cuál creés que es la respuesta?

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