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La fórmula que une la belleza y el dinero

La fórmula que une la belleza y el dinero

Bruno Perinelli
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En esta nota te cuento sobre una proporción que está presente en las cosas consideradas bonitas, que te ayudará a hacer plata con las acciones.

Desde tiempos inmemoriales, la filosofía ha intentado definir un concepto estable y unánime de belleza. En esa búsqueda no pudo llegar a una idea única, consensuada e incuestionable. Pero logró desarrollar dos posturas firmemente marcadas.

Por un lado, están los que consideran que la belleza es una apreciación subjetiva y dinámica. Lo que es bello para una persona, puede no serlo para otra. No creen que la belleza pueda limitarse a ciertos rasgos consensuados y entienden que es un concepto que varía de cultura en cultura y con el paso del tiempo. Lo podemos ver en las obras de arte y sus notorias diferencias según el movimiento artístico al que pertenecen.

Por otro lado, están aquellos que creen que la belleza es algo estandarizado y firme que responde a ciertas características que la sociedad considera bonitas, atractivas y agradables a la vista o el oído.

Uno de los cánones de belleza más extendidos es la armonía.  La simetría y las proporciones adecuadas son deseadas por la percepción humana.

¿Escuchaste hablar de la razón áurea? Es una proporción entre dos segmentos que puede hallarse en las flores, las hojas, el cuerpo humano y las figuras geométricas, a la que se le otorga una condición estética.

También conocida como la divina proporción, la razón de oro se define matemáticamente como la mitad de 1 más la raíz cuadrada de 5, que da como resultado 1,618 aproximadamente.

Todo aquello que respeta la proporción de oro es considerado bello.

Por ejemplo, en las publicidades de pastas de dientes solemos ver sonrisas proporcionadas, armónicas y deseables. El anuncio busca transmitirnos que tendremos la “sonrisa perfecta” si usamos esa pasta de dientes que aparece en el cartel publicitario. El secreto de la “sonrisa perfecta” pasa porque respeta la proporción áurea: su longitud es aproximadamente el 62 por ciento del ancho de la cara. Si el ancho de la cara es de 10 cm y el largo de la sonrisa llega a los 6,18 cm, podemos ver la “sonrisa perfecta”.

De la misma manera, los espirales de un caracol y de un ciclón visto desde el espacio guardan la proporción áurea. También la vemos en obras de arte como la Gioconda de Leonardo Da Vinci y el Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli. Y las construcciones del Partenón de Atenas y la torre Eiffel fueron inspiradas en la “fórmula de la belleza”.

Números de oro

La razón áurea está ligada a la famosa sucesión de números de Fibonacci. Dicha sucesión se construye con la suma de dos de sus números precedentes:

0,1,1,2,3,5,8,13,21,34,55,89,144…

Si uno divide dos números consecutivos mayores a 8 que están en la sucesión, también obtiene la razón áurea. A la vez, dividiendo otros dos números que integran la sucesión alcanzamos proporciones que nos son útiles para nuestra operatoria en el trading. Ellas son el 23,6%, 38,1%, 50%, 61,8% y 76,4%. Ahora te explico por qué.

A esta altura ya sabrás que para poder ganar dinero en la Bolsa necesitamos encontrar y sacar provecho de aquellos momentos puntuales en los que conviene comprar y vender las acciones.

Una de las herramientas con las que contamos para ello son los números de Fibonacci.

Las cotizaciones de las acciones se mueven en forma de serrucho. En una tendencia alcista cada suba impulsiva viene acompañada de una corrección. De la misma manera, en una tendencia bajista cada caída es seguida por un acomodamiento al alza del precio.

Estos movimientos impulsivos y correcciones suelen guardar una proporción ligada a los números de Fibonacci.

Por ejemplo: si la acción de Tenaris (TS) sube 100 pesos en poco tiempo y luego se dispone a corregir su precio, estamos atentos a ver qué hace el precio de la acción después de bajar 23,80; 38,10; 50; 61,80 o 76,20 pesos. Probablemente en alguno de esos valores detenga su caída y retome la suba. Si eso llega a darse, se nos presenta ante nosotros el momento conveniente para comprar.

Para saber cuándo conviene vender, podemos usar las proyecciones y extensiones de Fibonacci. Siguiendo con el ejemplo anterior, si Tenaris sube 100 pesos en un primer movimiento, podemos proyectar una suba similar luego de la corrección. En caso de que la acción se mantenga fuerte para seguir subiendo después de escalar otros 100 pesos, podemos extender el objetivo otros 23,60; 38,10; 50 y 61,80 pesos.

Como pudiste ver en la nota, la relación áurea está presente tanto en las formas armónicas y proporcionadas, comúnmente consideradas bellas, como en las trayectorias de los precios de los activos financieros. Es la fórmula que conecta la belleza con el dinero.

Hasta la semana que viene.

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Bruno Perinelli
Bruno Perinelli

Bruno Perinelli es licenciado en Economía y tiene un posgrado de especialización en mercado de capitales . Ambos títulos fueron emitidos por la Universidad de Buenos Aires. Es el analista bursátil de Contraeconomía y el editor del servicio de trading Argentina Contra-Reloj.

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