CARGANDO

Escriba para buscar

Aprendé a ahorrar al estilo japonés

Aprendé a ahorrar al estilo japonés

Bruno Perinelli
Compartir

El Kakebo es una práctica que nació en el Lejano Oriente para tener las cuentas ordenadas.

Para tener una vida económica “saludable”, hay que adquirir o tener el hábito de hacer rendir nuestros ingresos. Sobre todo en estos tiempos difíciles, en los que la alta inflación tritura nuestros ingresos y mañana no sabemos si vamos a tener trabajo.

Hay distintas formas de exprimir cada centavo que ganamos.

Una de ellas es aprovechando las promociones y los días de descuentos que ofrecen los supermercados, los bancos y las tarjetas de crédito. Los 2 por 1, 3 por 2, o 4 por 3, y los eventos del Black Friday o Cyber Monday. Esto es lo que llamamos el “consumo inteligente”.

Otra es invirtiendo eficientemente nuestros ahorros. De esta manera, en caso de que lo necesitemos en el futuro, tengamos un colchón financiero más grueso que nos permita darnos ciertos lujos, y manejarnos con mayor holgura en épocas de vacas flacas sin sentirnos económicamente asfixiados.

Otra forma de hacer rendir nuestros ingresos es llevando un orden de nuestras cuentas. Registrando todos los meses los ingresos que percibimos y los gastos que hacemos, sabemos cuánto estamos ahorrando y cuándo podemos gastar darnos un lujo o achicar nuestros consumos.

A principios del siglo XX una mujer llamada Motoko Nami ideó en Japón un ejercicio de disciplina financiera para que su familia tenga las cuentas en orden. Lo llamó Kakebo. que en japonés significa Libro de Cuentas. Su uso se expandió a lo largo de Japón. Hoy en día, la cultura del ahorro está arraigada a las costumbres japonesas. A tal punto que la población nipona ahorra el 25 por ciento de lo que se produce.

Por el contrario, en Argentina raramente las familias pueden ahorrar. Sólo una de cada tres familias tiene capacidad de ahorro. Esta característica es típica de los países con alta inflación, bajo desarrollo financiero y escuetos salarios.

 

El método

Concretamente, el kakebo consta de tres pasos.

En primer lugar, te indica que tenés que anotar todos tus ingresos. Desde el sueldo, la jubilación o la pensión que regularmente cobrás hasta las rentas, intereses o ingresos extraordinarios que percibís por las inversiones o los trabajos extra que realizás.

En segundo lugar, te sugiere llevar la cuenta de todos tus gastos dividiéndolos en las siguientes cinco categorías:

  • Los gastos indispensables, que incluyen la comida, la ropa, el alquiler, la vivienda, los impuestos, los servicios públicos y el transporte.
  • Los gastos vinculados al ocio, que involucra las salidas y paseos con amigos o la familia.
  • Aquellos ligados a la cultura, donde se agrupan las gastos en entradas de cine, museos y espectáculos deportivos.
  • Los excepcionales, donde se anotan los gastos hechos en situaciones de emergencia, o para hacer regalos.
  • Los financieros, donde se ubican los gastos en intereses, comisiones bancarias e impuestos por las compras en cuotas o la morosidad en el pago de las deudas.

En tercer lugar, el kakebo te dice que sumes los ingresos y los gastos que tenés anotados para que veas tu capacidad de ahorro.

Después de seguir estos pasos, puede ser que no estés conforme con lo que pudiste ahorrar. O que quieras tener una mayor capacidad de ahorro para irte de viaje, comprar un auto o cambiar los muebles de tu casa. En ese caso, el kakebo te recomienda revisar tus gastos uno por uno de modo de ir adecuándolos a tus deseos de consumo.

Más importante que seguir todos los pasos del kakebo, es su repetición periódica. No sirve hacerlo sólo una vez. Para tener las cuentas domésticas ordenadas, el kakebo debe realizarse todos los meses, especialmente en países como Argentina, en los que los precios cambian prácticamente a diario.

El método exige constancia y disciplina para su uso eficiente. Mes a mes vas a ir viendo cómo tu capacidad de ahorro se va a ir adecuando a la que te gustaría tener (en la medida de lo posible). Y vas a ir adquiriendo el hábito saludable de tener las cuentas en orden, para no gastar demás ni resignarte a darte ciertos lujos cuando podés hacerlo.

Si sos desordenad@ con tus cuentas y te sorprendés al ver que al día 20 de cada mes casi todos tus ingresos se evaporaron, el kakebo puede ayudarte a mejorar y ordenar tus finanzas, lo que es vital en un contexto de alta inflación. También te permite combatir las crisis con mayor holgura financiera, y que no te veas obligad@ a tomar deuda a cualquier costo para cubrir tus gastos.

Por eso, te sugiero que lo implementes y me cuestes cómo te fue.

Hasta la semana que viene.

Tags:
Bruno Perinelli
Bruno Perinelli

Bruno Perinelli es licenciado en Economía y tiene un posgrado de especialización en mercado de capitales . Ambos títulos fueron emitidos por la Universidad de Buenos Aires. Es el analista bursátil de Contraeconomía y el editor del servicio de trading Argentina Contra-Reloj.

  • 1

Tal vez te puede interesar