CARGANDO

Escriba para buscar

Inflación y tasas en tiempos de cólera

Inflación y tasas en tiempos de cólera

Juan Ignacio Fernandez
Compartir

Con los últimos datos del INDEC en la mano, miramos qué va a ocurrir en el futuro con los precios y el costo del dinero.

Hace un par de días INDEC dio a conocer el último dato de inflación, correspondiente al mes de noviembre. El mismo, si bien todavía muy malo en términos absolutos, representa una mejoría frente al nefasto derrotero que su mostrar el IPC durante el 2do semestre del año.

En esta nota vamos a analizar qué sigue en materia inflacionaria, y como eso afectaría a las tasas y el inicio de 2019

Empecemos…

Se desacelera la inflación

En concreto, se dio a conocer el dato de INDEC, correspondiente al mes de noviembre. El mismo fue del 3,2%, lo que implica una suba acumulada de casi el 44%, llevando la variación interanual (nov 18’ Vs nov 17’) al 48,5%, una cifra que evidencia la falta de control de los precios por parte de la máxima autoridad monetaria.

De todos modos, si bien una cifra del +3,2% mensual es un registro muy malo (una cifra en línea con los registros anuales de nuestros pares regionales), como te adelanté en la intro, es bastante menos malo que lo que venía mostrándose en los últimos meses, particularmente entre agosto y octubre, cuando la inflación mensual llegó a promediar la friolera de +5,3%.

Así, el oficialismo ha reconocido a esto como una “bocanada de aire fresco”. Es que, ante la ausencia absoluta de buenas noticias, se llegan a festejar hasta los laterales.

De cualquier manera, sí hay que reconocer algo; tal vez, la única “buena” noticia. Y es que, dado que el número no ha sido tan alto, no se espera demasiado “arrastre estadístico” para el mes de diciembre. O sea, el mes de diciembre podría tener una inflación sub-3%.

Con todo, el año igual cerraría con una muy preocupante inflación del 48%, la más alta desde 1991.

Heavy.

¿Finalmente habrá tasas positivas?

Una de las consecuencias directas de esta desaceleración en la evolución de los precios de nuestra economía, es que afectaría -entre otras cosas- el sendero de las tasas de interés.

Particularmente, en la medida que la inflación se “acomode” en niveles más bajos, se necesitará menos tasa de interés para lograr una tasa atractiva para el mercado. Algo absolutamente necesario si pretendemos no explotar por los aires.

Propongo el siguiente ejercicio para que se vea de manera más clara este fenómeno.

En el cuadro tenemos:

  • TPM (Tasa de política monetaria): Es la tasa de referencia del mercado. Hoy es la tasa de LELIQ. Tomamos el promedio de las tasas diarias del mes;
  • Tasa nominal mensual: Es la misma tasa, pero de un solo mes. O sea, la tasa nominal que surge de dividir la TPM (Anual) por 12 (meses);
  • IPC;
  • La tasa de interés “real” mensual: en la última columna, en colores. Nótese que utilizo comillas, porque eso no es exactamente la tasa de interés real, pero sí nos da la pauta sobre si las tasas que se están pagando están exageradamente por encima o no de la inflación.

De este cuadro se pueden extraer algunas conclusiones:

  1. Efectivamente, la Tasa de Política Monetaria, que llegó a superar el 70% en octubre, está bajando. Esto implica que todas las tasas de la economía también lo están haciendo. Eso es bueno.
  2. El IPC, como vimos, también se está desacelerando. Ambas variables dan cuenta que lo peor en materia inflacionaria, en el corto plazo, habría pasado.
  3. Por otro lado, la tasa de interés “real” hoy está excesivamente alta. Si usamos nuestro indicador, que muestra la comparación de los datos mensuales (Tasa Vs IPC) vemos que, si bien la tasa era baja y fue negativa en meses como agosto y septiembre, hoy lo cierto es que es alta. Esto da cuenta que habría lugar para bajar las tasas; de hecho, es lo que está ocurriendo y ocurrirá, al menos hasta marzo.

El costo de la mala praxis: tasas estructuralmente más altas

Habiendo extraído estas conclusiones cualitativas del cuadro, de todos modos, queda la interesante y tal vez más importante pregunta que nos podríamos hacer al respecto:

¿Hasta dónde bajarán las tasas, una vez que la inflación se acomode luego del tremendo shock cambiario de 2018?

Como vimos, probablemente el IPC continúe la desaceleración durante el 1er trimestre 2019, y las tasas deberían mostrar una tendencia similar, aunque, por una cuestión de desconfianza generalizada, las tasas podrían bajar proporcionalmente menos que el IPC, y eso es un problema.

Así, la respuesta a la pregunta de recién nadie la sabe a ciencia cierta, pero temo que no habrá buenas noticias. Mi hipótesis es que el mercado “algo” ha aprendido. Muchos ex – tenedores de LEBAC hoy son mucho más reacios a mantener sus tenencias en moneda local. El mercado, implícitamente, le está pidiendo más tasa al BCRA para justificar mantener las tenencias en moneda local. Ese es el costo de haber manejado los pasivos de la autoridad monetaria de manera altamente desprolija, destruyendo la poca reputación, construida durante poco más de 2 años, de un plumazo.

Como consecuencia, dada la incertidumbre electoral y la peligrosa trayectoria de crecimiento de las LELIQ, estas “LEBAC con esteroides” que están en manos de bancos, lo cierto es que dudo las tasas puedan bajar del 40% nominal durante lo que resta del gobierno de Macri, incluso a pesar de que la inflación podría bajar sobremanera y realmente –historial de lado- justificaría una baja de tal magnitud.

O sea, incluso en el mejor escenario, al final del mandato de MM estaríamos trabajando con tasas estructurales como las que utilizó Sturzenegger a la salida del cepo cambiario, tasas que se utilizaron para –supuestamente- desacelerar la inflación. Una inflación anómalamente alta, dado que recién se había depreciado la moneda de manera salvaje.

Cabe recordar que esas tasas (38% nominal anual) en su momento eran consideradas tremendamente altas y le valieron múltiples críticas de todo tipo y color.

Es que la amnesia, y en general, la falta de perspectiva, son notables en Peronia. Recalibramos nuestros parámetros de normalidad muy fácilmente, siempre a la baja, claro está.

Entonces, para concluir, podemos asegurar sin temor a equivocarnos, que, al igual que en otros departamentos, la política monetaria macrista ha sido un rotundo fracaso.

¿El costo de esto? Bueno, ya pagamos una parte en 2018, con una moneda destruida y una inflación casi récord en 3 décadas; pero tranquilo… todavía quedó una factura que tendremos que pagar en un futuro no tan lejano.

Hasta la semana próxima,

Tags:
Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

  • 1

Tal vez te puede interesar