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Economía colaborativa en Argentina, lo necesario para entenderla

Economía colaborativa en Argentina, lo necesario para entenderla

Contraeconomia
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Un nuevo modelo de negocios llegó al país para quedarse y revolucionar las formas que hasta ahora se manejaban. En tiempos en donde todo se piensa en sintonía con la tecnología, las plataformas de economía colaborativa que en 2018 comenzaron a funcionar y ya son una tentación para los inversores.

 

Si hablamos de economía colaborativa por definición, también hablamos por sus otras formas de llamarla en el resto del mundo: peer economy, gig economy, economía de acceso y otras tantas formas de decirle al modelo que implementó las plataformas digitales como una forma de sacar las tiendas físicas y hacerlas móviles, tanto como portátiles.

La economía colaborativa tiene importancia por donde se la mire. No sólo generó una multiplicidad de conceptos que formaron una jerga de la misma, sino que además definió una novedosa modalidad trabajo.

El aluvión de aire fresco que trajeron estos modelos de negocio fueron capturados rápidamente por los consumidores que, con ello, no sólo lograron agilizar sus trámites (en el caso de los traslados optimizaron la logística, por ejemplo) sino que además se incorporaron como parte del negocio, algunos convirtiéndose en clientes e inversores de la propuesta.

 

¿Quiénes son los referentes de economía colaborativa?

 

En nuestro país ya arribaron compañías como Airbnb, Uber, Workana, o IguanaFix. Lo extraño de estas firmas es que no son lo que parecen, porque así como Airbnb ofrece la contratación de vivienda temporaria de manera online, no es una inmobiliaria, y mucho menos un hotel, como tampoco Workana, la página que concentra talentos, no es en sí una consultora de recursos humanos.

¿Qué son entonces? Tal y como lo dije anteriormente, son modelos de negocio que funcionan como plataformas online y que, por un vacío legal que se pronuncia con el desconocimiento que hasta hace unos años se tenía, pueden funcionar legalmente ya que no son negocios ilícitos o delictivos.

Así es como en el formato de economía colaborativa, ejemplos como estos comienzan a llenar un mapa virtual hasta hace un año inexistente, al menos en la Argentina. Airbnb sumó 17 mil anfitriones en el país, mientras que Uber tiene un cuartel de 200 mil conductores. Workana tiene otros 200 mil freelancers postulados en su portal, y unas 15 mil personas ofrecen sus servicios para auto, hogar o empresa en IguanaFix.

 

La economía colaborativa del 2018 a la Bolsa

 

Desde principios del 2018 Uber y Airbnb, dos unicornios tecnológicos han manifestado su interés por entrar a la bolsa, y así se pasearon todo el año con este encantador mensaje, pero sin dar señales concretas.

El revolucionario negocio es tentador para muchos que ven cómo la economía colaborativa y la tecnología van de la mano. Algunos inversores ya están apostando por las firmas o startups proveedoras de soluciones para este tipo de desarrollos, en vistas de que serán a futuro una fuente de ingresos constante.

Pero para inversiones inmediatas, los analistas ven con buen ojo analizar el futuro de los mismísimos unicornios.

¿Por qué no se puede invertir ahora en este tipo de compañías? Lógicamente porque no están estrenadas en la Bolsa. Aún cuando han remarcado su interés por hacerlo posible, y se cree que será durante el 2019 la aparición de Arbnb y Uber, al menos, no están dando participación sino a los inversores cualificados.

Por su parte, es más complicado entrar al capital de la empresa porque no está cotizada y por tanto las rondas de financiación van solamente dirigidas a fondos especializados. En este sentido, un informe de economía colaborativa interesante lo aporta CBInsights que indica que “si bien el número de salidas a Bolsa de tecnológicas en EE UU en 2018 se ha mantenido respecto al año anterior, las rondas de financiación privadas por importes de más de 100 millones de dólares se ha multiplicado por seis”.

En contraposición con quienes les auguran un buen camino a las firmas de economía colaborativa, otros analistas opinan que esto es sólo una parte de una revolución tecnológica que, desde el ojo del inversor resulta tentador, pero es tan irregular la cotización que se visualiza en los últimos meses que no pareciera ser un buen negocio ni para las mismas firmas el sólo hecho de subirse a la Bolsa.

Hacer un estreno bursátil colocaría en otro status a empresas como Airbnb y Uber que ya tienen reconocimiento mundial pero buscan que sean vistas con buenos ojos y que se invierta en ellas, no sólo darle uso. Pero la carrera dentro de la bolsa puede transformar cualquier buen negocio y en una pesadilla en cuestión de días si no logra la repercusión necesaria.

El Banco InterAmericano de Desarrollo elaboró un informe al respecto con los “Retos y posibilidades de la economía colaborativa en América Latina y el Caribe en donde establecen como desafíos reconocer los uso, limitaciones y autorregulación de las plataformas digitales, garantizar la justa competencia, adaptar la legislación a la actividad económica, entre otros puntos.

Esta enumeración es la que enciende una alarma ante la posibilidad de que las firmas que rigen como economía colaborativa obtengan un buen ritmo en la Bolsa, y es que pese al boom de la usabilidad que están alcanzando, las modificaciones y adaptaciones que tendrían que hacer en cada país, acorde a las legislaciones territoriales, y la falta de leyes que apliquen sobre este tipo de plataformas, podrían poner en riesgo su existencia y, por tanto, dejaría de ser un negocio rentable para cualquiera que quiera invertir en las mismas.