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El que apuesta al dólar en Peronia, gana

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El chantaje de las estimaciones oficialistas y privadas.

Corría el año 1981, cuando Lorenzo Sigaut, ex Ministro de Economía argentino, pasó a la historia grande en lo que respecta a frases célebres.

Justo antes de una agresiva devaluación del peso argentino, Sigaut declaró públicamente la icónica frase “el que apuesta al dólar pierde”.

Numerosos años y presidentes pasaron, y, sin embargo, la misma fue citada directa o indirectamente una y otra vez hasta el cansancio. De más está aclarar que siempre ocurre de manera desafortunada.

Por ejemplo, la última vez que se mencionó algo similar, fue a fines de 2017, a manos del Ministro “chocoarroz” Dujovne, quien declaró por aquel entonces que “el dólar dejaría de ser un tema para los argentinos”. Está claro lo que ocurrió durante los meses subsiguientes a ello.

Pareciera como si, en momentos realmente apretados, los ministros pensaran que con tan solo un par de palabras mágicas las inconsistencias macroeconómicas se lograrían esfumar.

Habiendo dicho todo esto, te lo anticipo: en esta nota vamos a hacer un breve repaso de los principales números del año, para dimensionar cuan errado “sigauticamente errado” estuvo y sigue estando el gobierno

Spoiler: no fueron los únicos.

Los números de 2018

Como todos sabemos, 2018 ha sido un año para el olvido. El peor en materia económica desde 2002, si tenemos en cuenta “el todo”.

Estos son los grandes números:

Como se puede observar, las cifras son nefastas.

  • El retroceso económico es el más importante en 10 años,
  • La inflación es la más alta en casi 3 décadas.
  • Y el riesgo país, como te conté en esta nota, se mueve a “velocidades delaruísticas”; ya en zona de descenso directo.

En la misma línea, obviamente, se movieron las variables financieras. Para mostrarlo más claro, armé también el siguiente cuadro:

Del mismo se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • El que apostó al mercado de renta variable local (o sea, a “la bolsa” à en el cuadro como “MERVAL”), ganó tan solo un 1% en pesos durante todo 2018. O sea, perdió 105% en dólares. Una tragedia.
  • El que apostó –por ejemplo- a bonos soberanos en dólares (en el cuadro puse uno representativo, como el DICA) perdió un 11% en dólares en 2018, ganando 95% en pesos, dado que, como es un activo dolarizado, la pulverización del peso lo benefició. Más allá de eso, y del cupón semestral que paga el papel, lo cierto es que, como su precio cayó 20%, ni siquiera estos pagos lo salvaron del sacudón.
  • El que apostó al dólar se vio tremendamente beneficiado por la devaluación, que superó el 100% punta a punta.
  • Por último, el que apostó al plazo fijo en pesos, vio como sus ahorros se licuaban un 79% en dólares, ya que el rendimiento de renovar mensualmente un plazo fijo a tasa de mercado fue de 27% en pesos, en promedio. Recordemos que las tasas a principio de año se encontraban en torno al 20% anual, lo que tiró el promedio hacia abajo.

De esta manera, queda claro que, contrario a lo que Dujovne y Sigaut declararon en su momento, el que apostó al dólar ganó. Obviamente, el “lado B” de esto es que el que apostó al peso y a los activos argentinos vio como sus ahorros se destruían de una manera salvaje. Perder la mitad de tu riqueza en tan solo un año no está para nada bueno.

No fueron los únicos que erraron vilmente

El asunto de todo es que el oficialismo no ha sido el único que erró.

Hace un par de días, en esta época del año donde los principales medios y analistas realizan su racconto del año, un diario nos recordó públicamente un gran dato que refleja la magnitud del castillo de naipes que siempre fue y será el macrismo.

En concreto, IPROFESIONAL publicó un famoso relevamiento de expectativas de las “principales consultoras” para 2018 (Latinfocus Consensus), con fecha de principios de 2018. En criollo: este informe mostraba lo que los supuestamente mejores analistas económicos esperaban ocurra el año pasado en materia de crecimiento, inflación y tipo de cambio.

Este es el listado:

Como se puede observar, sobre todo si comparás esas cifras con el cuadro del principio de esta nota, donde tenés los números que efectivamente terminaron siendo, no queda otra que concluir que la labor de los analistas económicos resulta asombrosamente deficiente.

Es que no es arrogancia, es sentido común. Es que si…

  • A la inflación le errás (en promedio) casi 30 puntos porcentuales (48% vs 19,8%);
  • Al crecimiento le errás por 5 puntos y medio (-2,6% vs 2,8%)
  • Y al tipo de cambio le errás por más de ARS 16 (ARS 38 vs ARS22).

…entonces tus pronósticos a futuro pierden legitimidad. Creo que una estimación al azar resultaba más aproximada que la del mercado.

A esta altura –y como economista- me pregunto si realmente vale la pena gastar dinero en informes económicos y charlas de consultoras para obtener sus pronósticos.

Es que los pifies son tan siderales que se desdibuja la labor en sí.

Conclusiones finales

A la luz de los hechos que trajimos a la mesa en esta nota, queda claro no podemos confiar ni en las estimaciones del gobierno, ni en las del mercado.

Tal como planteé en esta nota en su momento, principalmente por una cuestión atribuible en mayor o menor medida al lobby, lo políticamente correcto y hasta un sesgo cognitivo, los analistas terminan haciendo predicciones sistemáticamente sobreoptimistas, lo que los lleva a errar también sistemáticamente.

Cabe mencionar que obviamente estamos hablando de gente capaz y preparada. O sea, el inconveniente no es la falta de capacidad o de preparación, sino más bien un sesgo psicológico/cognitivo que distorsiona el juicio.

Pero como no soy psicólogo y ya me estoy extendiendo demasiado, lo cierro aquí.

¿Vos qué opinás? Enviame tus comentarios a jfernandez@oikosbsas.com.

Hasta la semana próxima.

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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