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Nos siguen pegando abajo (sic)

Nos siguen pegando abajo (sic)

Juan Ignacio Fernandez
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Arrinconados por políticos colectivistas y progres confundidos 

 

Corría el año 1983, cuando Carlos Alberto García Moreno, mejor conocido como “Charly García”, daba a conocer su famosa canción “Nos siguen pegando abajo”.

Dicha composición, además de reconocida por su originalidad musical, tuvo impacto mayormente por su provocativo título y letra, en momentos álgidos en materia político-cultural.

Más de tres décadas después, el título toma nueva relevancia, pero esta vez desde un ángulo distinto. En esta nota te voy a comentar por qué.

Empecemos…

 

Noticias que refuerzan mi hipótesis

Durante la última semana han salido a la luz varios datos oficiales que confirman mi hipótesis. La misma consiste en que efectivamente nos están pegando abajo -y muy duramente-.

Pero, contrario a lo que muchas voces progresistas aducen, los golpes tienen origen en nuestra hipertrofiada e incompetente clase política.

Reconozco que hoy estoy particularmente histriónico e intolerante. Por eso probablemente seré más duro que de costumbre.

Volviendo al asunto, te resumo un poco las últimas noticias más salientes de la última semana, que dan cuenta de que la situación para el laburante ha empeorado sobremanera durante el último año.

1) En un año (Noviembre 18’ Vs Noviembre 17’) se perdieron más de 172.000 empleos. Los sectores más afectados fueron industria, comercio y construcción; en ese orden. Los datos corresponden al Ministerio de Producción.

Veremos, entonces, a la tasa de desempleo cruzar el umbral del 10% cuando salgan los datos correspondientes al último trimestre 2018.

2) Adicionalmente, también se dieron a conocer datos de salarios de INDEC. Concretamente, a noviembre 18’, los salarios mostraron un alza interanual de casi el 28%, mientras que la inflación durante el mismo período acumuló una suba del 48%. Esto quiere decir que, tal como te anticipé hace casi 5 meses atrás, los salarios perdieron 20 puntos contra la inflación. La peor caída desde el año 2002, cuando tuvo lugar la nefasta salida de la convertibilidad, que dejó un tendal de pobres en su momento.

3) Todo esto se dará en un contexto donde nuevamente el Impuesto a las Ganancias (IIGG) y los impuestos al trabajo, como por ejemplo, los impuestos al Monotributo, se subindexarán. O sea, los límites y tablas se moverán por debajo de la inflación nuevamente, lo que implicará un aumento de la presión tributaria en este sentido, lo que se suma a la presión que ya está sufriendo el trabajador por el lado de los aumentos de tarifas. Los mismos se siguen moviendo muy por encima de la inflación, lo que se adiciona a impuestos municipales tipo ABL y patentamientos, que avanzan de igual manera.

Lo peor de todo, es que el punto 3) que sí depende directamente de la voluntad política, es así por decisión deliberada de nuestros dirigentes. O sea, no solo provocaron los puntos 1) y 2) por la mala praxis acumulada durante los últimos años, sino que cuando el laburante se encuentra arrodillado en el piso, justamente por el impacto de sus errores, le pegan nuevamente con 3).

A esta altura queda claro el juego de nuestra clase política es perverso, vil. Y terminará en, nuevamente, un tendal de pobreza y miseria, en caso de que efectivamente no se tuerza el rumbo de manera urgente.

 

El ajuste es ineludible, man

En función de lo recientemente expuesto, y para que no quede simplemente en una queja, voy a dejar en claro el motivo de lo que creo habría que hacer. Para el que me sigue en Facebook, donde a veces escribo “mini-columnas”, probablemente ya lo haya leído en un post de ayer.

Para dejarlo bien claro: el ajuste es inevitable. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Queremos hacerlo por las buenas – o sea, de manera ordenada- ó queremos que ocurra solo y por las malas?

Lo que no entienden los socialistas es que el no-ajuste del sector público implica un ajuste feroz en el sector privado. Eso es justamente lo que estamos viendo.

O sea, el equilibrio actual (de no-ajuste del sector público) no es un equilibrio estable, ya que implica un creciente flujo negativo en cuanto a empleo del sector privado. Este flujo negativo no solamente se puede dar en relación a Q (o sea, cantidad de empleo), sino también de P (precio). Teniendo en cuenta que P, en el caso del mercado de trabajo son, básicamente los salarios.

Para ponerlo en criollo: el no-ajuste del sector público implica una degradación integral del empleo del sector privado, tanto en términos de cantidad de empleo, pero también de salarios y calidad. O sea, veremos más desempleo (mucho más), una pauperización de los salarios reales, pero también una exacerbación del empleo en negro y el “monotributismo”; todo esto como consecuencia gravitatoria de una realidad caracterizada por un sostenido y feroz arrinconamiento por parte del sector público a la iniciativa privada.

Habiendo dicho esto, queda claro los datos del apartado anterior le están dando la derecha a esta hipótesis, de manera categórica.

Así, queda en evidencia que el mejor escenario posible es simplemente elegir el mal menor; y cuanto antes. Por eso me parece oportuno subrayar los siguiente: no hay un escenario bueno posible en el corto plazo.

El erróneo mindset del progre promedio

Teniendo esto en claro, entonces cabe destacar que existe un tremendo error de lógica en el mindset del “progre promedio”.

¿Por qué? Porque los progres parten de premisas falsas.

¿Cómo es esto? Simple, creen que los 2 escenarios alternativos posibles son estos:

• Escenario 1) Ajustamos sector público
-> Consecuencia: Cae empleo, porque se despide a empleados del sector público.

• Escenario 2) No ajustamos sector público
-> Consecuencia: Nada, porque no se despide a nadie.

En caso de que esos escenarios fueran “verdad”, sería lógico elegir el escenario 2), porque es menos malo. Eso es justamente lo que hacen los progres. O sea, su lógica está OK, dada la supuesta información posible en relación a las alternativas que habría sobre la mesa.

Pero el asunto es que esas son meras premisas falsas. Los escenarios alternativos (sobresimplificando) en realidad son así:

• Escenario 1) Ajustamos sector público
-> Consecuencia: Cae empleo público, pero dejaría de caer el empleo del sector privado (si se hacen bien las cosas)

• Escenario 2: No ajustamos sector público
-> Consecuencia: Sigue cayendo ferozmente el empleo en el sector privado.Como se puede observar, entonces, la falacia del progresismo en temas vinculados al ajuste del sector público no es más que otro ejemplo del viejo y conocido “premisas falsas, conclusiones falsas”.

Para ir cerrando, entonces, queda claro este es otro ejemplo que apuntala la hipótesis más general de que los progres viven en un estado de falacias crónicas generalizadas.

El asunto es que siempre llega la realidad y les destruye todo el andamiaje mental que tienen, ya que la disonancia cognitiva entre lo que esperaban y lo que acontece resulta simplemente demasiado grande.

Por eso invito a la sociedad a cuestionar cada vez que algún político, dirigente, y hasta opinólogo mencione alguna de estas cuestiones en relación a la “no viabilidad” del ajuste en el sector público.

Es justamente porque existen estos personajes que estamos pasando por semejante proceso de pauperización. La responsabilidad es compartida, sobre todo entre los políticos colectivistas, y una buena parte de la sociedad civil que orbita en torno al ideario progresista. De más está aclarar que están muy confundidos.

Mientras tanto, nos siguen pegando abajo.

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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