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Recesión económica de Argentina en 2018, de que se trata

Recesión económica de Argentina en 2018, de que se trata

Contraeconomia
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Con un país en tinieblas, la recesión económica de Argentina en 2018, se oficializó al promediar el mes de noviembre, para luego declararse tras dos trimestres consecutivos de baja.

¿Cuáles son las dos formas menos académicas pero más pragmáticas de comprender que estábamos transitando la recesión económica? La primera es la observación en la calle, la conducta de las personas en el día a día demostrando sus preocupaciones y miedos. La segunda, mirando las estadísticas que, aunque no han demostrado ser del todo reales, al menos nos aproximan a la realidad. Sí, hablo de los porcentajes del Indec.

A comienzos de diciembre de 2018, el Indec declaró una caída del 3,5% en el tercer trimestre del 2018, que seguían de otra caída en el segundo trimestre. Estas dos marcaciones, para colmo de males seguidas, abrían la puerta para la recesión económica argentina del 2018.

Así fue como se oficializó la recesión económica, en un panorama donde la pérdida del pbi en argentina parecía no tener freno, y con la sola esperanza de que la visita de las potencias -con motivo de la reunión del G20- podría traer negociaciones e inversiones que levanten el ánimo.

Argentina: una recesión en 2018, prevista

Una combinación de actos imprudentes en la economía argentina fue el cóctel perfecto para llegar a la recesión. Se puede decir que era previsible que sucedería, aunque eso no signifique que sea deseable. A ningún político le conviene y mucho menos en la previa al año electoral.

De julio a septiembre, por ejemplo, se transitó el salto cambiario de agosto, al tiempo que se dieron los golpes inflacionarios que sacudieron al consumidor minorista y a la industria manufacturera.

La oferta, que es componente del PBI de Argentina, se recortó un 5,1%, se le sumó una caída del 10,2% de las importaciones que fueron sacudidas por el aumento del tipo cambiario.

El otro componente del PBI de Argentina es la demanda, que también se vió gravemente afectada con una caída generalizada en todos los rubros, siendo la inversión en infraestructura y maquinaria, como las exportaciones las que sufrieron un golpe que, en mayor escala, llegó al 11,2% de baja.

En este mismo período, cayeron en paralelo el consumo privado (4,5%) y el consumo público (5%) lo que se agravó con una inflación de 6,5% en septiembre. Pero eso no fue todo, la naturaleza también hizo parte, dejando una fuerte sequía en el segundo semestre que terminó de alterar la cantidad de exportaciones que, según el Indec, cayeron por 8,5% y que en el tercer trimestre también dejaron consecuencias. Por entonces Argentina no parecía visualizar el final del túnel de un momento económico realmente negativo.

El por que de la recesión económica

En estos momentos de la economía Argentina de nada sirve buscar culpables. La consecuencia debiera ser la puesta en acción de estrategias que quiten al consumidor del peor de los momentos porque si el comercio minorista y el mayorista seguían en cadena la recesión económica argentina de 2018 no sólo podía agravarse, sino que tendría complicaciones irreversibles.

Sin embargo, al contrario de lo que podía hacerse, llegó en diciembre el golpe sobre el comercio minorista y mayorista que representan el sector más sensible de la economía argentina. Esta vez cayó un 8,9% en comparación con el año anterior, y que terminó provocando un recorte del 6,6%.

Las noticias de un tercer trimestre no mucho mejor fueron menguadas con la posibilidad de que la caída se desacelera en un aspecto generalizado. Pero claramente, la llegada del 2019 obligaba a generar un piso esperanzador, el cual no lo fue tanto con una baja del 0,7% del PBI de Argentina que, según las estimaciones privadas, serían el piso del ciclo recesivo del primer trimestre del 2019.

El fin de la recesión

Aquel diciembre de 2018 será anecdótico para muchos. Los indicadores de los que te hablé al comienzo de este artículo: el ambiente en la calle y las estadísticas del Indec, parecían estar en suspenso, al tiempo que la disminución, por no decir pérdida generalizada de la actividad económica del país se hacía cada vez más pronunciada.

El hecho de que dos trimestres consecutivos se presentaran negativos y en baja simplemente terminaron por oficializar la recesión que, sin autocrítica, el gobierno argentino no terminó de asumir. Para el reconocido economista Julius Shiskin dos trimestres son suficientes para declarar la recesión, y si eso no es peor, para un país como la argentina, la caída del consumo, la falta de inversiones y el desacertado invento de las inversiones aumentan el aire de un globo a punto de explotar y que, según se dice en la calle, no explota aún porque el miedo a lo que ya pasó es peor que lo que está pasando.

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