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¿Por qué se está desintegrando el peso argentino?

¿Por qué se está desintegrando el peso argentino?

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Durante las últimas jornadas hemos sido testigos de otro episodio lamentable con epicentro en el mercado cambiario.

Concretamente, la moneda local marcó otro récord negativo frente al dólar americano, llegando a cotizar en $43,5 para la venta.

De esta manera, se acumuló una preocupante depreciación de casi el 10% en tan solo 5 ruedas de mercado, despertando los fantasmas de 2018.

Contrario a lo que algunos analistas y “traders” han declarado frente a estos acontecimientos, yo estoy preocupado.

En esta nota te voy a explicar por qué esto no es un solo movimiento “natural” de mercado que responde a factores internacionales.

 

Empecemos…

 

El primer empujón vino desde afuera

Tal vez el primer impulso que dio origen a este derrotero haya tenido origen en los mercados internacionales. Con esto me refiero a que hace prácticamente una semana, MSCI -una firma líder que elabora índices de acciones globales- anunció un cambio en las ponderaciones de la cartera del índice de emergentes.

Concretamente, la ponderación de China en el índice de mercados emergentes de dicha empresa subirá del actual 0,71% al 3,3% en noviembre.

Esto significa que los fondos están obligados a comprar más acciones Chinas, y menos de otros mercados emergentes. Está claro que esto implica una salida de capitales de países como Brasil…pero también de Argentina. Y eso es justamente lo que ha iniciado una salida de capitales de nuestro continente, golpeando a las monedas implicadas.

Como se puede observar, el impacto ha sido considerable. El asunto es que, también como se aprecia en el gráfico, el impacto sobre Argentina (para variar) se ha visto amplificado. De hecho, el impacto ha sido unas 2.5 veces peor que en el caso de nuestro vecino.

 

Todo nos pega el doble

Tal como hemos descripto en notas anteriores, nuestra salud macroeconómica e institucional se encuentra en un estado crítico. Y los mercados lo saben, reflejándolo en, por ejemplo, nuestro riesgo país, que ya se encuentra cercano a los 800 puntos.

Una cifra dramática, incluso por encima de numerosos pares africanos.

En este contexto, queda claro que esto implica que nuestras “defensas” están bajas, y como consecuencia, cualquier estornudo financiero en el mundo “nos deja en cama”.

Esto es -ni más ni menos- lo que ha pasado en las últimas jornadas.

Es que se han combinado factores externos -como el previamente descripto- con factores internos coyunturales, amplificados por nuestra lamentable salud subyacente.

 

Factores internos

Como un primer factor, creo el más importante ha sido el que te adelanté hace dos semanas en esta nota. Básicamente, durante enero y febrero, el BCRA ha bajado de manera muy agresiva las tasas, exponiendo innecesariamente el equilibrio cambiario actual. Concretamente, la máxima autoridad monetaria bajó la tasa en 1600 puntos básicos (una aberración) en casi un mes. Esto de por sí es un factor altamente disruptivo, ya que se ejecutó sobre un contexto donde la inflación no había bajado. Un error no forzado grave que explica buena parte de la pérdida de atractividad de las tenencias en moneda local.

Un segundo factor es el tema de la escasa oferta de dólares. Aquí se conjugan temas estacionales con temas más coyunturales. Concretamente, la cosecha gruesa y su consiguiente flujo de divisas llegaría en abril/mayo, por lo que faltan algunas semanas más. Adicionalmente, la oferta de dólares que abastecieron el mercado durante enero y febrero se correspondía en buena medida con ventas por parte de bancos, un stock que claramente no podía mantenerse. Tal como te adelantamos en nuestro newsletter de “El diario del lunes”. En resumen, estamos en un momento donde no hay demasiada oferta de dólares, por lo que estamos más expuestos por este motivo.

Como tercer factor, creo tenemos el tema político. Realmente no tenemos que perder de vista las elecciones, que ya de por sí implican una mayor dolarización de carteras. Y más si tenemos en cuenta que del otro lado de la vereda tenemos una horda de socialistas anti-mercado. Eso explica el miedo excesivo de los mercados. En ese contexto, las últimas declaraciones de Macri tampoco ayudaron demasiado. De hecho, inmediatamente luego de su conferencia de prensa, los mercados vendieron activos argentinos. Macri habló como si hubiera profundizado su kirchnerización. Como resultado, simplemente parece que ningún candidato con serias chances sería suficiente para contentar a los mercados (opino igual).

Por último, y como cuarto factor, está siempre el descalabro macroeconómico general (recesión, inflación récord, aumento feroz del desempleo) y el latente riesgo de default argentino. Esta es la causa más trivial, pero a su vez la más importante detrás de este impacto amplificado de los mercados internacionales sobre nuestro país. Más allá de las tasas, la poca oferta de dólares por motivos estacionales o las elecciones, EL gran factor detrás de esta excesiva vulnerabilidad es este y no otro. Algo que muchos analistas pierden de vista muy fácilmente.

 

Hacia adelante

Tal como te anticipé en mi último reporte mensual de “El Diario del Lunes”, se ha terminado la era del carry-trade sin riesgo. Contrario a lo que algunos traders con egos hipertrofiados y diversos analistas, protagonistas de declaraciones bastante desafortunadas, yo creo estamos entrando en un período de volatilidad cambiaria mayor. Lo que implica que las tasas actuales realmente no compensan ese riesgo devaluatorio.

Hacia adelante, creo veremos al BCRA continuar la reversión de esta apresurada baja de tasas, un recrudecimiento de la recesión y la conflictividad social.

Con todo, el ánimo local al momento de depositar las boletas está claro va a distar de ser bueno.

Pero lo que más me preocupa personalmente es lo que seguiría a ello.

Realmente si no cambiamos inmediatamente luego de las elecciones, temo la inflación termine superando el 100% y volvamos a tener una sociedad “setentistamente convulsionada” más temprano que tarde.

Espero sepamos torcer el rumbo.

 

Hasta la semana próxima,

Juan I. Fernández

Para CONTRAECONOMÍA

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Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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