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Macristina

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Hace casi 1 año y medio te anticipé que Cambiemos había terminado de kirchnerizarse en esta nota. Tan solo un par de meses después, en parte por ello, se desató un vendaval inflacionario, que terminó licuando los ahorros y los salarios de los argentinos de manera salvaje.

Hoy, tiempo después de sucedidos aquellos eventos, hemos sido testigos de otra lamentable sucesión de desaciertos por parte del oficialismo. Una serie de errores tanto o más relevantes que los de fines de 2017.

En esta nota te voy a contar por qué deberíamos estar preocupados.

Empecemos…

Sandleris ya no puede disfrazar su fracaso

Hace poco más de 6 meses, el por aquel entonces flamante presidente del BCRA, Guido Sandleris, lanzaba su polémico plan monetario de “0 emisión” y sus famosas “bandas de flotación cambiaria”. Esto significaba que la base monetaria se iba a mantener constante (proxy de cantidad de dinero que llega a la calle), a fin de controlar las crecientes presiones inflacionarias.

Varios meses después, y en función de los últimos datos de inflación (que han sido absolutamente lamentables, ya que se perfilan a superar todos los registros de la historia reciente del país) Sandleris ajustó por enésima vez su esquema de no-flotación cambiaria.

Recordemos que hasta la semana pasada, la “Zona de No Intervención” (ZNI) se movía todos los meses al alza, justamente, porque la inflación es positiva, por lo que había que ajustarla.

Bueno…ahora, con el objetivo de “pisar” el tipo de cambio antes de las elecciones, a fin de minimizar el impacto inflacionario a cualquier costo, el BCRA ha congelado las bandas cambiarias hasta fin de año.

Para que quede más claro: La inflación de marzo, que alcanzó el 4,7% mensual, ha disparado los niveles de inflación al 55% interanual, la cifra más alta desde 1991. De hecho, a este ritmo, no debería sorprender a nadie supere el 60% interanual en breve.

O sea, la inflación -lejos de desacelerarse- no para de subir, incluso a pesar del “Plan doble 0” (0 emisión, 0 déficit) del oficialismo.

Por este motivo, el BCRA ha decidido quemar todas las naves, reconociendo que va a recurrir de manera vil a atrasar el tipo de cambio con tal de llegar a las urnas de la forma “menos peor”. Una estrategia netamente populista, típica del PJ.

Concretamente, Ddesde ahora y hasta fin de año la “zona de no intervención” se moverá dentro de un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.

Esto claramente resulta altamente perjudicial, por -al menos- 2 motivos:

 

  • Termina de sepultar lo poco que le quedaba de reputación al BCRA:

 

Dado que este es el enésimo cambio del esquema monetario-cambiario en los últimos 6 meses (seriously, perdí la cuenta de las veces que ajustaron las bandas), lo cierto es que ya resulta vilmente evidente que no son más que improvisadores seriales, que no pueden mantener su postura ni siquiera por un par de semanas. Eso, sumado al colapso de nuestra moneda, ha terminado de dinamitar cualquier credibilidad que pudo haber tenido este personaje (con “personaje” me refiero a Sandleris).

 

  • Por si fuera poco, esto implica comprar un problemón para el que venga en 2020:

 

Dado que la inflación mensual ya promedia el 4% mensual, lo cierto es que, al congelar las bandas cambiarias, tendremos un atraso cambiario fenomenal de aquí hasta fin de año. O sea, una de las pocas cosas positivas que teníamos para 2020, ya no será tal, ya que el BCRA está dispuesto a romper aún más los fundamentos macroeconómicos con tal de que la inflación sea al menos un par de puntos básicos más baja. Algo egoístamente nefasto, en relación al mandatario que venga, pero también para con la gente. Esto lo digo porque, en última instancia, el ciudadano promedio es el que sufrirá las consecuencias de este innecesario atraso cambiario inducido por motivos netamente políticos.

 

Eso no es todo, amigos…

Al nefasto parche del BCRA (algo digno de un tipo como Machinea), se le suma el plan de Hacienda. Otro plan digno de un personaje como Kicillof.

Sí, esta gente parece tomar lo peor de los peores exponentes de nuestra historia.

Dejando el histrionismo de lado, en concreto, el oficialismo anunció un “Plan Anticrisis”. Un caricaturezco paquete de medidas para intentar paliar la crisis.

Según “Estatua” Dujovne, el mismo tendría un costo fiscal de ARS 9000 millones, y consisitiría en lo siguiente:

  1. Acuerdos de precios para congelar el precio de 60 productos de la canasta básica: una medida nefastamente populista, a la cual ya los supermercados y productos se le han adelantado, impulsando aumentos antes de su implementación. El invento ha reventado al inventor por enésima vez, parece.
  2. Descuentos de entre 10 y 25% para los 18 beneficiarios de ANSES en supermercados, locales de ropa, etc. Una medida también con alto contenido populista, que apunta a seguir destruyendo al ya híper-quebrado ANSES. Kicillof estaría orgulloso de impulsar algo como esto. Keynesianismo del más barato.
  3. Créditos renovados financiados por ANSES: again, lo mismo.
  4. Descuentos de hasta 70% en medicamentos para beneficiarios de la AUH
  5. Acuerdos con frigoríficos para que vendan 120.000 kilos semanales de asado, vacío y matambre a $150 finales: o sea, quieren determinar precios y cantidades de manera simultánea. Una medida destinada a fracasar desde el vamos.
  6. Suspensión de los aumentos tarifarios (luz, gas, transporte público) hasta fin de año. De nuevo, más déficit fiscal para el que venga, sobre todo porque el atraso será elevado, dado que la alta inflación amplifica el asunto, sobremanera.

A estas medidas se le suman otro cúmulo de anuncios con el mismo espíritu: tirar como se pueda hasta fin de año.

La semana pasada te adelanté que estábamos en medio de un “Plan Primavera doble cero”, algo similar al original “Plan Primavera” de Machinea, Sourrouille y cía, que fue diseñado para aguantar hasta las elecciones como sea, pero fracasó, encaminando al país hacia la peor híperinflación en su historia.

Bueno…el gobierno parece estar redoblando la apuesta semana a semana, incrementando exponencialmente las chances de ocurrencia de dicho escenario de mega-crisis.

Einstein en algún momento dijo que existirían sólo dos cosas “infinitas”: el universo y la estupidez humana, y que incluso, no estaba tan seguro de la primera.

En Peronia parece tenemos un conjunto de individuos que confirmaría esta teoría.

Hasta la semana próxima,

Juan I. Fernández

Juan Ignacio Fernandez
Juan Ignacio Fernandez

Es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y estudiante avanzado de la Maestría en Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella. Es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de nuestro producto estrella: ContraInversiones. Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.

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