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Keynes y su impacto en Argentina

Keynes y su impacto en Argentina

Contraeconomia
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Argentina y Keynes tienen una relación de idas y vueltas, pero la realidad es que varios países que aplican el keynesianismo. En este país, pueden encontrarse varias huellas de las ideas del economista inglés en muchas de las políticas económicas de los dirigentes que gobernaron nuestro país: Desde la sustitución de importaciones pasando por el primer Plan Quinquenal de Perón hasta las políticas expansivas de Néstor Kirchner y la Axel Kicillof. Hay varias experiencias keynesianas en Argentina.

En la actualidad, Argentina está metido en un limbo de incertidumbres pero cuyo raid es de índole neoliberal, eso no cabe dudas. Si miramos en retrospectiva, tan sólo una década y media atrás podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que las medidas de política económica implementadas por el gobierno de Kirchner coinciden exactamente con lo planteado por Keynes. Esto es, las políticas orientadas a reactivar la economía mediante el estímulo de los componentes de la demanda agregada, en particular del consumo, la inversión y las exportaciones.

Es relevante la existencia de una suerte de ilusión monetaria que llevó a valorar más los salarios nominales que los reales y de allá que una pequeña suba salarial repercuta directamente sobre el consumo. Algo que el gobierno actual se ata para aplicar el ajuste que tiene como objetivo el déficit cero.

De todas formas, no es de locos afirmar que más allá de las diferencias que se puedan encontrar entre el modelo keynesiano en argentina 1930 (ese que llevó a salvar al sistema capitalista golpeado por la Gran Depresión) y el kirchnerismo existe un alto grado de vinculación entre las medidas de política llevadas a cabo hasta el momento por el gobierno de Kirchner y lo que plantea la Teoría Keynesiana, en especial cuando se trata del control de la desocupación, por eso se dice que existió una suerte de keynesianismo-kirchnerismo.

Hablemos de Keynes

Considerado como uno de los fundadores de la macroeconomía moderna, Keynes es uno de los más pensadores económicos más influyentes del siglo xx. La principal novedad de su pensamiento radica en considerar que el sistema capitalista no tiende al pleno empleo ni al equilibrio de los factores productivos, sino hacia un equilibrio que solo de forma accidental coincidirá con el pleno empleo.

Su apuesta por la intervención pública directa en materia de gasto público que permite cubrir la brecha o déficit de la demanda agregada es una de sus conclusiones más relevantes.​ 

Keynes en la actualidad argentina está más vivo que nunca. Su figura es un blanco tanto desde su crítica como desde su defensa. Hay quienes sostienen que para salir de la crisis en la que actualmente está viviendo el país hay que aplicar políticas keynesianas: es decir, estimulación del consumo y la demanda, impulso a la obra pública y control de la desocupación. 

El Resurgimiento

El keynesianismo  en argentina 1930 no fué exclusivo de ese año o década, sino a lo largo de toda su historia. No obstante, el más relevante fue el propio Estados Unidos que gracias a las políticas de empleo e infraestructura del gobierno de Franklin Roosevelt, conocidas como el New Deal, salió de la crisis de los años 30. La Europa de la Posguerra también aplicaría políticas macroeconómicas de esta índole.  

No obstante, sus ideas no son cosa del pasado. Tras las crisis financieras de 2008, renacen y son protagonistas las políticas han reavivado el pensamiento keynesiano a favor de una intervención gubernamental sólida. Otra vez en Estados Unidos. Se presenta entonces un renovado interés en las ideas keynesianas que  no se limitó a los países occidentales. Ahora tambien fueron los cimientos de los planes de estímulo para dar una respuesta común a la crisis de las naciones de todo el mundo (los paquetes de estímulo en Asia por ejemplo van a la par de Europa y Latinoamérica). Es decir, casi 80 años después, en 2009, las ideas de Keynes volvieron a ser una inspiración central para la respuesta global a la crisis financiera de 2007-2010, lo antes dicho son claros ejemplos de keynesianismo.

En la actualidad, la crisis es un riesgo concreto en la economía real. El mundo se encuentra imbuido en una guerra comercial y financiera entre sus grandes potencias (Estados Unidos, Rusia y China) y varios países se encuentran en recesión. La crisis que estamos padeciendo no es asimilable a las de los últimos 30 años. Pero sí a las del siglo XIX y principios del XX, incluida la del 29. 

La cuestión radica en dar una respuesta a la recesión económica que se entrevé en el horizonte. La misma surge de la fragmentación de los marcos políticos frente a la globalización económica. De hecho, el Brexit puede ser considerado un síntoma de esta cuestión.

Entonces, la denominada solución keynesiana exige actuar sobre la demanda acentuando la propensión al consumo y el incentivo a la inversión. Estas iniciativas solo la pueden poner los Estados que estén gobernador por gobierno que impulsen un consenso mayoritario entre todos los sectores que integren a  la sociedad. De ahí, la necesidad inmediata de un cambio de modelo para salir de la problemática financiera. El reto estará también en elevar el consumo y la inversión sin incrementar la deuda. Habrá que leer a Keynes de nuevo. 

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